La rutina nocturna de visitar a Sonic se había vuelto tan importante para Shadow que, con el paso de los días, él mismo comenzó a apresurar a Maria para hacer sus visitas. La conexión que había formado con Sonic, aunque a través de un cristal, era tan real como cualquier otro vínculo en su vida, tan fuerte como el que mantenía con Maria, algo que nunca pensó que fuera posible.
Maria no podía evitar notar el cambio. Aunque Shadow siempre había sido reservado con sus emociones, ahora parecía impaciente, deseando con más ganas que ella misma cada noche para estar cerca de Sonic.
—¿No crees que ahora eres tú quien está más emocionado por ver a Sonic? —decía Maria con una suave risa.
Shadow solo se encogía de hombros, pero sus ojos brillaban de una manera que no podía ocultar. Aunque no lo admitiera, sabía que Maria tenía razón.
Una noche, mientras las estrellas brillaban intensamente desde las ventanas, Maria estaba más cansada de lo habitual. Al buscarla para su visita habitual al laboratorio, Shadow la encontró profundamente dormida en su cama. Su respiración suave y regular indicaba que no despertaría pronto.
Shadow la observó por un momento, con una sonrisa apenas visible en sus labios. No quería molestarla. Había sido un día largo para ambos. Pero, al mismo tiempo, el deseo de ver a Sonic lo invadía. Algo en su interior lo impulsaba a no romper la rutina, aunque fuera solo.
Finalmente, caminó por los pasillos silenciosos del ARK. Sin Maria a su lado, el ambiente se sentía más solitario, pero de alguna manera, Shadow se sentía cómodo. Era como si, en ese momento, Sonic y él fueran los únicos seres en todo el universo.
Se detuvo frente a la cápsula de Sonic, con una leve sonrisa en sus labios. Sonic flotaba en el líquido, con los ojos cerrados, pero su presencia era inconfundible. Shadow colocó una mano en el cristal y comenzó a hablar.
—Maria se quedó dormida esta noche —comenzó con una voz suave pero firme— Parece que está agotada. No quise despertarla, así que... vine solo.
Sonic, por supuesto, no respondió, pero Shadow continuó.
—Estas noches han sido extrañas. No pensé que llegaría el día en que esperaría con ansias verte, aunque sea a través de este cristal. No sé por qué, pero siento que hay algo entre nosotros...
Hizo una pausa, observando a Sonic flotar en la cápsula. A pesar del cristal que los separaba, sentía una conexión profunda con el pequeño erizo azul, algo que personalmente sentía que era estupido, nunca había tan sentimental ni siquiera con la propía Maria.
—Sabes —continuó—, siempre me he considerado afortunado de tener a Maria. Ella es... especial. Pero últimamente he empezado a darme cuenta de que también me siento afortunado de haberte conocido a ti. Sé que no hemos hablado realmente, pero siento que te conozco, Sonic. A veces me pregunto como sería poder sacarte de aquí y... convivir contigo de verdad, pero el doctor no estaría muy contento con eso siquiera.
Shadow sintió una punzada en el corazón al decir esas palabras. ¿Cómo sería realmente ver a Sonic fuera de la cápsula, libre, caminando a su lado? Era un pensamiento que había comenzado a obsesionarlo en los últimos días.
Mientras hablaba, Sonic pareció moverse ligeramente dentro de la cápsula. Shadow lo observó con sorpresa mientras el erizo se acercaba más al cristal, sus ojos abriéndose lentamente. Los brillantes ojos verdes de Sonic se encontraron con los de Shadow, y el pequeño erizo sonrió suavemente y con una ternura que parecio hipnotizar al azabache, como si hubiera escuchado cada palabra.
—¿Sonic? —murmuró Shadow, acercándose más al cristal, su corazón latiendo con fuerza.
Para su asombro, Sonic comenzó a mover sus labios. Aunque no podía oírlo, Shadow pudo leer claramente lo que el erizo intentaba decir.
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- Dulces Recuerdos - SHADONIC / SONADOW
FanfictionMaria insistia en querer involucrarse con aquellas experimentos fallidos, decía que eran vida como lo son ellos y que debiamos respetarlos, personalmente pensaba que era tonto hasta que conocimos a aquel erizo azul.
