【Para Kim LeeHan que estudiaba en la faculdad de Ciencias de la física, él aseguraba que todo tenía una teoría, y cuando su amigo Han TaeSan le pide ayuda con una chica, se pone una meta de que él sería el primero en descubrir aquella teoría, ¿Y qué...
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Caminé despacio hasta que mis pies llegaron a aquel tapete que había en la puerta de la habitación que compartía con SungHo, aquel tapete lo había comprado TaeSan, una sonrisa triste apareció en mis labios, pero nada más triste que ver a Minwoo con su mirada perdida también, tal vez pensando en su amor no correspondido.
No podía negar que estaba impresionado, es que él nunca había mostrado indicios de nada, por lo tanto que soltara aquello tan de golpe, se le hacía complicado.
⎯Llegamos⎯ avisé, Minwoo salió de su burbuja para luego mostrarme esa tierna sonrisa que lo caracterizaba a él. ⎯Estás mojado, ¿no quieres pasar un momento?
⎯No, gracias LeeHan⎯ me encogí de hombros, aunque sea lo intenté, pero aquello lo había dicho más por cortesía, que por querer. ⎯Nos vemos mañana.
Se despidió, y yo asentí para luego meterme a mí cuarto. Al cerrar la puerta, dejé que mi cuerpo se resbalara hasta que tocó el suelo, mi cabello se encontraba pegado a mí frente, lo cual era tedioso, la ropa me hacía temblar de frío, o tal vez era esa persona que me daba el calor la que se alejaba.
⎯¿LeeHan?
⎯Shh⎯ pedí mientras mi dedo índice se quedaba ahí, estancado en mis labios, queriendo que toda las lágrimas que retenía, salieran.
SungHo quitó la toalla que tenía en sus hombros, para tirarla en su cama, y acercarse a mí, con cuidado, sin preguntar nada, sólo dejando su cabeza descansar en mi hombro, sus dedos entrelazados con los míos tratando de darme seguridad.
Solté una suave risa, de esa que después te hacían soltar las lágrimas, tu pecho oprimiendose, tu nariz picando al igual que el rabillo de tus ojos, y luego de tanto llanto, sólo quedaba un dolor de cabeza, con mucho sueño y cansancio. Liberando la mitad del peso que sentías, pero solo la mitad, pues después de todo, te sigues sintiendo roto.
⎯¿Quieres helado?⎯ Solté una carcajada ahogada en lágrimas.
⎯No, SungHo.
⎯Sé cómo te sientes⎯ susurro bajo, y era ridículo, pues sólo estábamos nosotros dos en ese inmenso cuarto. ⎯Jay hyung, me gusta JungWon, por lo tanto, él nunca me va a corresponder.
Mis lágrimas cesaron, me había quedado seco muy rápido, o quizás era ese balde de agua fría que me había caído al escuchar esa confesión.
⎯Más no lo odio, el error fue mío al ilusionarme, al ver la primera muestra de ese cariño que él me brindó y quise aferrarme a eso, sabiendo que él gusta de otra persona, por eso, no lo odio, pues al fin y al cabo, él tampoco sabe lo que sufro.
Y esas simples palabras, me hicieron pensar, mientras envolví en mis brazos a SungHo, dejando que su cabeza quedara en mi pecho, mis párpados pesando debido al cansancio de llorar.
⎯¿No estás cansado de llorar?⎯ susurró, y yo asentí lento, con mucho dolor, si, estaba cansado de llorar. ⎯Entonces termina esto, cierra el libro, y vuélvete fuerte.
Si, eso tenía que hacer. Más era más fácil decirlo que hacerlo.
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⎯Llevo veinte minutos hablando contigo⎯Bufón TaeSan, y yo salí de mi trance, miré la comida que tenía en mi frente, mi corbata me apretaba, me asfixiaba, o quizás era TaeSan con Sam de la compañía los que me hacían sentir incómodo, las mangas también me apretaban las muñecas. ⎯¿Puedo saber en qué tanto piensas?
En lo idiota que soy.
⎯No estudié mucho para la clase de biología dentro de un rato⎯ Me excusé, aunque mentira no era, debido a tanto llanto, y otros exámenes, trabajos, etc..., me había olvidado de estudiar para ese, y sólo me sabía la mitad.
⎯Puedo ayudarte⎯ negué con mi cabeza a la vez que fruncía el ceño. ⎯No es una pregunta, es una notificación. Sam, nos vemos en clase.
⎯Está bien, TaeSan⎯ La chica dejó un beso en la mejilla de este, haciendo que algo dentro de mí se revolviera, ni y lo llamaba por aquel apodo. ⎯Hasta luego, LeeHan.
La chica agitó su mano y se fue dando brincos.
⎯LeeHan, ¿te acuerdas de algo que haya pasado en la fiesta?⎯ Alcé mi vista, una de mis cejas se levantó, ¿Qué sí me acordaba? ¡Já! Debería preguntarle eso yo a él, más la respuesta era obvia, ¿No?
⎯No en realidad, ¿Y tú?⎯ TaeSan bajó su mirada, el color rojo tomando todo su rostro, incluyendo sus orejas.
⎯No.
⎯¿Por qué preguntas?⎯ insiste seguir el tema, con curiosidad, con esperanza, anhelaba que él recordara ese beso.
⎯Es que quiero pedirle a Sam que sea mi novia, mas quería asegurar de que no haya dicho nada, es una sorpresa. ⎯Un tics apareció en mi ojo, ahora fui yo quien bajó la mirada, la tristeza de nuevo invadiendome. ⎯¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo?
¿Por qué me preguntaba eso? ¡Yo no estaba de acuerdo! No era justo. Yo era el que desde niños, había estado con TaeSan, yo soy el que siempre ha estado en sus tristezas, en sua risas, en sus travesuras. ¿¡Por qué el no se da cuenta!? Y ahora que hacia con mis sentimientos? ¿Simplemente tirarlos?
⎯No llores, LeeHan⎯ quisiera no amarlo como si estuviera acabando el mundo.
⎯Estoy tan feliz por tí, TaeSan, al din conseguiste esa persona que te hace feliz. Ve, hazlo, pídeselo, llevaré una rosa, utiliza la camisa rosada con estampado de fresa, que te queda hermosa, muéstrale la sincera sonrisa que tienes, el perfume a bebé que te regalé el catorce de febrero, utilízalo, no lleves chocolate pues a tí no te gustan tan cliché las cosas, dile a ella que te gusta el café con una cuchara y media de azúcar, dile a ella que se acuerde de no darte maní, pues eres alérgico, que no te lleve a lugares ruidosos pues te molestas, que no se olvide de abrir las ventanas de tu cuarto en época de primavera, pues hace tanto calor, y no tomas agua, que te asfixias, dile a ella, ¡Qué dije yo, que te cuide!
Cerré mi boca, me había quedado sin aire, un hipo salió sin querer, y ahí estaba llorando de nuevo, con la mirada de muchos encima, y sobre todo, de la de TaeSan, quien parecía llorar también.