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Taesan soltó mi cintura bajando su mirada, su ceño fruncido, relamió su labio inferior

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Taesan soltó mi cintura bajando su mirada, su ceño fruncido, relamió su labio inferior. Mi corazón se empezó a acelerar, nadie merecía eso, y menos cuando estás profundamente enamorado, lo decía yo por experiencia propia.

-Sam.- Susurré tratando de acercarme a ella, pero ésta se alejó,mirándome con mucha rabia y dolor, sus ojos dejando caer muchas lágrimas -

-No. - Cortó, sin darme chance de explicar algo,y era estúpido, ahora me sentía idiota. Yo sabía que Taesan jugaba con nosotros dos, lo sabía, y me dejaba sucumbir a eso, sabía el dolor que sentía, me culpaba también, había dañado a una persona inocente en todo éste desastre -

La chica dió media vuelta para luego irse. No tenía intención de llorar, llámenme malo, pero en el fondo, sentía mucho alivio también. Miré el plato roto, me acuclille empezando a recogerlo, mi pecho dolía por alguna razón.

-Deja eso. - Susurró Taesan, más no quise prestarle atención, mis manos temblaban tomando cada pedazo de cristal - ¡Que dije que dejaras eso!

Sentí como me levantó de golpe,tomándome de las muñecas, su grito me había hecho pegar un brinco en mi mismo sitio. Miré a Taesan con miedo, éste volvió a perder su vista en algún punto, haciendo cada vez más flojo el agarre en mis muñecas.

-Lo siento, Leehan. - Me soltó cuidadosamente de las manos para luego irse. Dejando más que un plato, había dejado mi corazón roto -

Mordí mi labio inferior, y solté un gemido de dolor al sentir como me lastimé una pequeña herida que tenía en mi boca. Me senté en el suelo, mis manos estrujando misojos con desesperación. Ese nudo en mi garganta queriendo salir, mi pecho doliendo cada vez más. Tomé mi teléfono con rapidez, marcando directamente a Sungho.

-¿Sí, Leehanie bebé~? -Solté una risa ahogada en hipo y lágrimas - ¿Leehan? ¿Estás bien? Voy para allá, quédate quieto, estoy en cinco, ¡No, en tres! No te muevas, Sungho va al rescate, voy a llevar muchos dulces, deesos naranjas que te gustan, ¿Sí? Sólo espera un poquito más.

Y me colgó. Dejé caer mi espalda al suelo, mi mirada perdida en eltecho de madera. ¿Qué iba a suceder después? Me sentía confundido, ansioso, triste, ni siquiera me definía bien. Entré en la galería de mi teléfono, mirando detenidamente las fotos con Taesan, una sonrisa salió de mis labios, más con eso, lágrimas también. Todo ésto parecía un cuento, algo tóxico, un amor no correspondido, amistades perdidas, confusión entre el protagonista. Todo era ridículo.

-¡Llegué! - Escuché el grito de Sungho,miré mi teléfono, y efectivamente había llegado en tres minutos. Su frente estaba llena de sudor, pero en su rostro había una sonrisa- ¡Hyung! ¡Hyung! Traje caramelos.

Se acuclilló en mi frente, me senté en forma de indio. Estiró su mano mostrando muchas golosinas. Sonreí un poco triste.

-A veces me pregunto, porqué nunca pude enamorarme de ti. - Comenté con desánimo, tomando un caramelo, quitando la envoltura y metiéndolo en mi boca. Me senté en la piernas de Sungho para luego esconder mi rostro en su cuello, éste en mecía tal cual madre preocupado por su bebé-

-Hyung, tal vez yo no era el indicado, tal vez me dieron el papel de su mejor amigo y nada más, tal vez nuestra relación no hubiera funcionado, o yo que sé, también pudo haber sido, que él fue quien tuvo su corazón todo éste tiempo, y por más que lo hubiera intentando, no iba a funcionar, pues él lo conquistó primero. - Sungho con mucha delicadeza y cariño quitó con su pulgaresas lágrimas que salían sin parar - Hanie, usted ama a Taesan, el amor es muy lindo, pero también doloroso. Hyung, yo lo admiro mucho usted, pues a pesar de que le han roto el corazón en mil pedazos, usted lo sigue amando con cada uno de los pedacitos. Quisiera tener a alguien así, que me ame de esa manera tan loca y dolorosa.

Solté un hipo de nuevo, mis lágrimas humedeciendo la camisa de Sungho, mientras éste dejaba suaves caricias en micabello, y por último, ese típico beso del en la frente mostrándomeque todo iba a a estar bien, que él iba a estar ahí.

Sungho es perfecto.

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Mis manos sudaban, me coloqué una sudadera. Sungho me miraba con un puchero en su boca, llevandoalrededor de treinta minutos tratando de convercerme.

-Déjameir contigo, Leehanie. - Lloriqueo una vez más, negué suavemente conmi cabeza, tratando de relajar mis nervios - ¿Al menos sabes por quéte llamó?

-No, Sungho. - Sungho volvió a hacer un pucherocon sus labios -

-¿Y si te mata? ¡No Leehanie déjame ircontigo! - Se levantó pero lo volví a sentar, Sungho rodó losojos, él sabía que no me iba a convercer -

-Sungho, me se defender, tú tranquilo. - Sungho soltó un suspiro con cansancio-

-Cuídate Leehan, puedes llamarme si algo sucede.

Asentí, dejando un beso en su mejilla para luego salir. Me sentía nervioso,Sam me había llamado en plena mañana para pedirme que nos viéramosen la tarde, eso me pareció extraño, y por un momento no quise ir,más también quería terminar con todo éste problema.

Corrí rápidamente al darme cuenta que llevaba diez minutos atrasados de la hora acordada. ¿Qué le diría? ¿Tenía que darle explicaciones?¿Qué quería de mí? El la tiene que hablar es con Taesan, no conmigo. Era estúpido, yo llevaba años enamorado de Taesan,mientras ella sólo estuvo un mes para él, ¿¡Qué era lo que pedía!? Si quería que me quitara del medio, lo haría. Pues al finy al cabo, el que sobra, soy yo.

Me detuve en seco al ver la espalda de Taesan, me encontraba en el puente, ¿Qué hacía Taesan ahí? Caminé más lento, casi silencioso.

-Lo siento. -Susurró Taesan hacia Sam, sus ojos mostraban tristeza, ¡Pero eso noera ni la mitad de lo que yo había sufrido! -

-No tenía porqué ser así Taesan. Pudiste claramente hablar conmigo, tal vez no te sentías seguros de tus sentimientos, y lo entiendo, no sé cómo no lo sospeché, tú manera de preocuparte por él, la manera en que lo mirabas, como pasabas el día hablando de él, te preocupabas si comía o no, si él te decía para salir, tú sacabas tiempo de algun lado, viajaste hasta otra ciudad para comprar su desayuno favorito, te perdiste en la fiesta con él, eres celoso conél, no sé Taesan, sí sólo me hubieras dicho todo desde un principio, nada de ésto pasara.

-Sólo es un amigo. - Unanavaja me la habían enterrado de una manera fuerte en el corazón-

-¿Ah, sí? Entonces el del problema eres tú. - Sam pasó por un lado para acercarse a mí, tomando mis manos, mirándome con tristeza, soltó un suspiro, tal vez queriendo decir algo, pero solo calló -

Quitó su pulsera, y me la entregó, dejándomelaen la mano, para luego irse. Eso había dolido. Taesan mirándome por encima del hombro, queriendo contener su sorpresa al verme.

-Vete Leehan, déjame sólo. - Y obedecí, sin decir nada, yo también quería espacio -

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—Te veo en el parque. — Fue lo único que dije para después colgar. Sin dejar a Leehan responder nada, necesitaba hablar con él —

Me dirigí al baño para tomar una ducha, necesitaba relajarme, me sentía confundido, dolido, aliviado, tenía muchos sentimientos juntos. La fría agua empezó acaer por todo mi cuerpo, cerré mis ojos un momento, las palabras de Sam me habían herido por algún razón, me sentía idiota. Muchos momentos con Leehan pasaron por mi mente en cuestión de segundos,¿Me gustaba Leehan? No. ¿Cuando había sucedido si acaso eso era verdad? No, era imposible, yo era celoso con Leehan pues siempretenía miedo de que a él lo lastimaran. ¿¡Qué estaba diciendo!?Soy un imbécil, lo besé, le grité, y luego me enojé con él, ¿Porqué? Porqué soy un jodido idiota, que dice protegerlo, pero lo hacellorar, lo hace sufrir, era hipócrita de mi parte.

Salí del baño para luego secarme y colocarme una ropa, tenía una decisión,estaba seguro de eso. Peiné mi cabello por rara vez, y me calcé mis zapatos para luego dirigirme al parque.

Pasé primero por una florería, yo no era cursi, pero era con Leehan con quién me iba a ver, por la tanto decidí llevar un pequeño ramo de flores blancas,a Leehan le gustaban esas flores. También pasé por una cafetería,para comprar un café, de esos dulces que le gustaban a Leehan pero que yo odiaba. Caminé directo al parque, y me senté a esperar a Leehan, faltaban alrededor de diez minutos para que éste llegara.

Miré unos niños correr por el parque, uno se cayó y empezó a llorar, mientras que el otro se sentó a su lado para abrazarlo y tratar de secar sus lágrimas, era un escena muy linda,sentí una opresión en mi pecho, una sonrisa triste saliendo de mis labios. Esos chiquillos me traían recuerdos a Leehan y a mí cuandoéramos pequeños. ¿Cuando había sucedido todo ésto? ¿Cuándo dejamos de ser esos niños? No lo sabía, más dolía, quería quetodo volviera a ser como antes, y sonaba egoísta, pero ya no queríaver a Leehan sufrir.

—Hola, disculpa la demora. — Saludó Leehan. Sacándome de esa burbuja, me levanté de golpe, extendiendo con nervios el ramo de flores y el café, más éste sólo lo miró,sin intención alguna de tomarlo, eso había dolido aún más — Veal grano, Taesan.

Carraspe mi garganta, mis manos sudando, ¿De cuando acá estaba tan nervioso? Mientras Leehan se notaba tan tranquilo, sus manos en los bolsillos, su cabello bien peinado, su camisa estaba bien planchada, sus pantalones ajustados, y una expresión neutra. Relami mis labios tomando todo el valor que tenía,era lo mejor para los dos, tal vez pensando que lo que hacía, lo hacía bien.

—Leehan, ¿Yo te gusto? — Fui directo. Sin saber que respuesta esperar, si un sí, o un no, estaba tan nervioso—

—Sí, me gustas, Taesan. — Y no titubeó, mi mirada vaciló en todas partes, más la de Leehan esperaba impaciente una respuesta mía, y yo como todo cobarde, sólo hice los que pensé que estaba bien para los dos —

—Quiero que seamos amigos, que olvides cualquier cosa que haya sucedido. — La expresión de Leehan cambió, su ceño fruncido, sus labios en una mueca extraña —

—No.— Y ahora había sido yo quién frunció el ceño —

—¿Cómo qué no?

Leehan suspiró, se notaba realmente molesto, más, ¿Por qué estaba molesto? Ésto era tonto.

—¿Qué quieres que diga, Taesan? ¿Que sí? ¡Pff! Por favor Taesan, madura. Me manoseaste en la fiesta, me besaste, y no una, sino tres veces, tú novia te terminó por mi culpa. ¿Y vienes como si nada, a decirme que si podemos ser amigos? ¿¡Pensaste un poco en mí!? ¿¡En como me sentiría!? Me siento tonto, llevo años enamorado de tí, doy lo mejor de mí, estoy siempre para tí, pero no importa lo que haga,pues en tus juegos, yo no soy más que un personaje terciario, ¡No entro en tu maldita teoría del amor! Sencillamente no soy nada para tí más que un amigo, eres egoísta, un completo idiota.

—¡Leehan!— Grité con mucha furia tomándolo del cuello de la camisa—

—¿¡Qué!? ¿¡Me vas a gritar!? ¿¡Me vas a decir queme vaya!? ¿¡Que te deje solo!? ¿O vas a golpearme? Porqué si es así, ¡Hazlo! ¡Hazlo, Taesan! ¡Y terminemos con esto de una maldita vez! — Escuché como hipo, sus lágrimas saliendo — ¡Ya no quiero amarte! ¡Amarte duele!

—Leehan. — Susurré,aflojando el agarre —

—¡No! ¡Leehan nada! ¡Eres un maldito egoísta! ¿¡Quieres mi amistad!? ¿¡Por qué Taesan!? ¡Si tú la destruiste! ¡La destruiste con tus propias manos! ¡Te odio!¡Y me odio más por sentirme tan débil y vulnerable! ¡Me odio por amarte tanto!

Me alejé del, mis lágrimas saliendo, tratando de quitarlas con el dorso de mi mano, pero era imposible, yo quería que Leehan se callara, ¡Me dolía también!

—Yo ya no quiero ser tu amigo, Han Taesan. — Negó con su cabeza, escuchando un fuerte sollozo, quería abrazarlo, pero yo lo había dañado tanto, que si lo hacía, era como seguirle enterrando mil espinas asu lindo cuerpo —

Leehan dió media vuelta, con sus manos tratando de quitar sus lágrimas, escuchando sus suaves sollozos, sus hombros sacudiéndose. ¿Debía detenerlo? No, no debía hacer eso,no tenía el derecho de seguir dañando a alguien que había estado toda su vida para mí. Quería correr y abrazarlo, más nodebía.

—Yo ya no quiero ser tu amigo, Han Taesan.

Esas palabras resonando en mi cabeza, sin querer comencé a llorar demanera descontrolada, dejándo caer aquel ramo de flores al suelo,éstas pasando de blancas a negras, demostrando como se empezaban amarchitar. Mis rodillas tocando el suelo, mi corazón doliendo.

—Sí, me gustas, Taesan.

TᕮOᖇÍᗩ ᗪᕮᒪ ᗩᗰOᖇ [ADAPTACIÓN]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora