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Liam se despertó con el fuerte sonido de su celular. Parpadeó rápidamente, tratando de ajustar sus ojos a la habitación demasiado clara. Una vez que sus ojos se acostumbraron a la luz, miró a su alrededor. Y mierda.

Lo primero que notó fue que no estaba en su cama. Lo segundo, fue que su teléfono sonaba sin cesar desde algún lugar en el piso. ¿Qué hacía su teléfono allí? Peor aún, ¿Qué hacia su ropa en el piso? Lo último que recordaba era que Louis lo había invitado a su fiesta, entonces debía de estar en su casa. Pero, ¿por qué diablos no se había ido?

Se quedó mirando hacia la nada mientras trataba de dar sentido a sus confusos recuerdos. Debió de haberse emborrachado y se desmayó. Ahora que lo pensaba, recordó la gran cantidad de alcohol que había tomado. ¿Pero qué había pasado después de eso? Pequeños pedazos regresaron a su mente: pasillo, baño, ojos oscuros, Zayn.

Liam se sentó de golpe en la cama, tan rápido que volvió a marearse, y su visión quedó borrosa. "¡Maldición!" Maldijo en voz baja mientras se agarraba la cabeza, esperando que el mareo desapareciera. Palideció, y sus ojos se hicieron cada vez más grandes y su aliento se quedó estancado en su garganta por un momento.

Ya sabía el porqué de su ropa estaba en el suelo. Él estaba desnudo.

"¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Dios!" Exclamó mientras se llevó ambas manos a su cabello, y sus ojos miraban violentamente alrededor. No había nadie más en la habitación, pero no hacía falta ser un genio para darse cuenta de lo que había sucedido, y cuando más pensaba en ello, las imágenes se volvían más claras.

Largo un grito de pura angustia. Eso no podía estar pasándole. No podía haberse acostado con ese cretino. No podía haber perdido su virginidad con ese maldito de Zayn. Simplemente no podía. Sin embargo, todo apuntaba a esa dirección, y no pasó mucho tiempo antes de que recordara todo con claridad. Recordó a Zayn empujándolo contra la pared, y lo peor, recordaba no haber hecho nada, sólo regresarle sus besos.

Estúpido, se regaño a sí mismo. No podía haber estado tan caliente ni tan necesitado como para hacerlo. Aunque al parecer si lo había estado. Quería morirse allí mismo.

Su teléfono seguía sonando en el lio de ropa del suelo. Tal vez era su madre, pensó. Estaría preocupada por él. Intento pararse, pero un fuerte dolor en su trasero se lo impidió. Genial, lo que le faltaba.

Salió de la cama a rastras, y se cubrió con una sabana. Camino hasta su ropa y rebusco su teléfono. Cuando lo encontró, en la pantalla aparecía el nombre de Niall.

"¿Niall?"

"¡Liam, al fin!" Su amigo suspiro aliviado. "¿Dónde estabas? Te he llamado cientos de veces. Pensé que te habia ocurrido algo."

"Yo...eh... estoy en mi casa. Estaba... durmiendo." Mintió. No podía decirle lo de Zayn. Definitivamente no. De hecho, no podía decirle a nadie lo ocurrido.

"Oh, genial. Iré enseguida para ya, tengo algo que contarte."

Liam se atragantó. "¿Venir? ¿Ahora?"

"Aja, espero que no te moleste, Li." Murmuró desde la otra línea.

Bueno, teniendo en cuenta las circunstancias, y el hecho de que ni siquiera estaba en su casa, quizás si le molestaba un poquito. "En absoluto."

"Genial, estaré allí en unos diez minutos. Adiós, Li." Niall cortó la llamada.

¿Pero qué demonios habia hecho? Niall estaría en su casa en diez minutos o incluso menos, y a él le tomaría como mínimo veinte llegar. Dios, debía apurarse.

Comenzó a vestirse lo más rápido que pudo, y echo a correr.

Pink {Narry}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora