Amor...

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25 de enero de 1537, Manisa.

En los aposentos de la sultana Ayşe Esin.

— Adalet — la llamó para caminar hacia uno de los collares sobre uno de los muebles

— Ayşe — miró con cuidado sus acciones. Conocía a su amiga, no estaba estable y menos con lo que la Haseki le estaba haciendo

— necesito que consigas una criada. La que sea — ordenó con una voz anodina

Adalet asintió para salir dejando sola a la sultana. Ya no era una niña mimada que hacía todo por capricho. Era fuerte y poderosa, ya no habría gentileza para nadie, ni siquiera para su madre

En el harem

La dama de confianza de la sultana entró viendo fijamente a cada uno de las muchachas hasta que encontro una joven de cabellos castaños que sonreía con alegría e inocencia a todos que estaban alrededor de ella

Adalet sintió una punzada en el corazón. Recordó cuando su sultana era así. Alegré, inocente y llena de vida, ahora solo estaba quedando alguien sin corazón. La estaban corrompiendo a algo que ella no es y eso la hacía sentirse mal. Le prometió a Firuze que la protegería

Recordarla la hacía sentir melancólica, era su única aparte de la sultana. No estaba feliz con su muerte pero vino una parte buena, que se volvió más cercana a su señora

Se acercó con pasos firmes. No era de esas criadas prepotentes y creídas por estar al servicio de una sultana. Se le hacía tonto que fueran así. Si, estaban al servicio de alguien poderosa pero eso no las volvía ellas, solo sus piezas de ajedrez

Pero su sultana era diferente. Ella las cuidaba y protegía, a pesar de no ser de su familia lo hacía y eso era mucho que decir. Eran una familia, pocos en ella y de diferentes lugares y costumbres pero lo eran

— señorita — llamó a la joven con amabilidad

La joven la volteó a ver y sonrió con sinceridad. Reverencio con cuidado, no quería hacer enojar a nadie. Esa no era su intención, ademas, no buscaba nada de este palacio, solo regresar a casa

Mia signora, come ti ha aiutato? — Adalet la miró perpleja. No sabía bien su idioma y por eso habla en su lengua natal

Sonrió con gentileza y le señaló la salida dandole de entender que salieran del harem. No quería que supieran que quería y de parte de quien venía. Eso era costumbre que informaran a las demás y más a cierto dragón de cabellos rojos

En los aposentos de la sultana Ayşe Esin

La sultana estaba sentada en su diván tomando una taza de té que había ordenado minutos antes

Escuchó la puerta ser tocada. — Pase — ordenó para dejar la taza sobre la mesa.

Adalet paso y detrás de ella la criada quien tenía la cabeza agachada. La sultana al verla, vió la inocencia y pureza en su ser. Se sentía mal por hacerle esto pero no podía dejarlo pasar

— acércate — ordenó con suavidad. No iba ser grosera y menos con alguien así

— mi sultana — reverencio la hatun al estar cerca de la joven sultana.

— puedes sentarte — aclaró la sultana la ver las dudas en la joven.

La hatun sonrió y asintió para sentarse en el diván de frente. La sultana la contempló un rato, aún dudando de su decisión, que apesar estar bien planificada era muy precipitada

La hatun la miró para cerrar los ojos y sacar el aire tomando valor. — Eccellenza, perché mi hai chiamato? — pregunto la hatun con inocencia

La sultana la miró y sonrió. — Conosci Sultana Hürrem? — pregunto viéndola detenidamente

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