Capítulo IX

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Suspiraba relajado, mientras ella hacia figuras imaginarias en su pecho, pero todo lo bonito se acaba rápido porque ella le recordó que debían volver al trabajo y aunque él deseaba quedarse siempre allí ella tenía razón así que se levantó con pesar y completamente desnudo la tomo de la mano para llevarla a la ducha a lo que ella le dijo que no podía mojarse el cabello...

Claro que bajo el agua y con sumo cuidado comenzó a acariciar su piel con la excusa de estar enjabonándola, encendiendo la pasión una vez más y una pregunta llego a él ¿Por qué no se cansaba de amarla?

Siempre que estaba con una mujer terminaba aburriéndose y por eso las despachaba... Pero con Beatriz era completamente distinto, porque cada vez necesitaba más y más de ella. Mientras el agua corría por su espalda ella solo sabía jadear ante la invasión a su cuerpo para terminar con un gran grito y él derramándose por completo...

La miro a los ojos un instante y termino robándole el aliento en un beso muy pasional que como siempre la dejaba contando pajaritos y tomándola en sus brazos la llevo nuevamente al cuarto, debían volver a la empresa sí o sí...

Mientras ellos se arreglaban no sabían lo que estaba sucediendo en la recepción del edificio y que una mujer completamente histérica le pedía las llaves de su piso
Marcela había recibido la llamada de Patricia diciéndole que Armando había salido “Dizque” a un almuerzo de trabajo con el garfio, pero ella podría jurar que se había ido a juntar con su amante. Que fuera a imponer su lugar como prometida y futura esposa... “Que no se lo dejara quitar”, a lo que ella no dudo en dirigirse del aeropuerto directamente al piso de él ya que fue el primer lugar que pensó

Se bajo del taxi y de muy mala manera le pidió al chofer que le bajara las maletas a lo que él hombre solo la miro y tomándolas casi se las arrojo a la calle... “Vaya tipa prepotente” a lo que ella solo le regalo un “Imbécil” y verlo partir...

Ingreso a la recepción y dejo todo a un lado para comenzar a buscar las llaves de su piso. Armando sabía que tenía unas copias ya que Margarita fue quien se las facilito, por eso muchas veces se le aparecía de improvisto y él nada hacía para sacarla de allí y todo porque evitaba que se formaran nuevos escándalos sabía perfectamente que estaba cansado de ellos...

Se estaba desesperando por más que buscaba nada que aparecía, así que termino lanzando todo al suelo para darse cuenta de que no estaban. Comenzó a recordar donde las dejo y con rabia se dio cuenta que la había dejado en su mesita de noche ya que como había salido de viaje no tenía la necesidad de llevarlas con ella

Dio un fuerte golpe con el pie y se giró en redondo para luego acercarse de manera arrogante y prepotente al conserje del lugar

MV: Oiga usted ¿Está Armando Mendoza? Sabe quién soy ¿Verdad?

C: Si señorita Valencia…

MV: Perfecto, necesito que me dé la copia de las llaves del apartamento de Armando

C: (nervioso) Lo siento mucho señorita, pero eso no lo puedo hacer, tenemos estrictamente prohibido entregar las llaves a personas externas

MV: (alzando la voz) Es que yo no soy cualquier persona, soy su prometida su futura esposa, así que le exijo que me entregue esas llaves

C: Me va a disculpar, pero eso no lo hare, además el doctor Mendoza no está

MV: ¡QUE ME DE LAS LLAVES LE DIJE!… (histérica)

C: (mirando a algunos residentes) Señorita le pediría que se calme, está perturbando la paz del lugar

MV: (apretando los dientes) Entonces entrégueme las llaves, porque si no hare que lo despidan por incompetente y sobre todo por faltarme el respeto

FUGA DE AM♡RHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora