Pequeños imprevistos en el viaje

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Emma: Cuánto queda? —se acomodó en el asiento del copiloto, mirando a Jenna con impaciencia—.

Jenna: Poco, Emma. Deja de preguntarlo ya, por favor.

Emma: Dios... llevamos una hora en el coche. De verdad no te has perdido?

Jenna: Que no. Sé perfectamente a dónde voy.

Emma: Quieres que conduzca yo? Se te ve cansada —la miró a los ojos, que estaban entrecerrados mientras intentaba mantenerlos abiertos—.

Jenna se lo pensó por un momento antes de suspirar, detener el coche y darle un pequeño beso a Emma. Luego, salió del vehículo, abriendo la puerta del conductor para que ella pudiera tomar el volante. Emma, emocionada, hizo lo mismo y ambas intercambiaron asientos.

Una vez sentadas, Emma encendió el coche y comenzó a ir marcha atrás. Sin embargo, Jenna reaccionó de inmediato, estirando el brazo para frenar el coche rápidamente mientras se llevaba una mano al pecho, asustada. Miró a Emma, que se había quedado congelada, en shock.

Jenna: Emma... tú... ¿tienes carnet de conducir?

Emma se quedó unos segundos en silencio antes de girarse hacia ella, con una expresión nerviosa.

Emma: Hace falta tenerlo...?

Jenna: Sí... No lo tienes, ¿verdad?

Emma: Pues... no, jeje. Pero no te preocupes, no es tan difícil.

Jenna: Claro, claro, como justo ahora, ¿no?

Emma: Solo fue un despiste, Jennaa! Confía en mí.

Jenna: Confío en ti, pero no para conducir. Casi nos matas!

Emma: Venga, por favooorr —la miró con ojos esperanzados, suplicando—.

Jenna soltó un largo suspiro, claramente dudando, pero finalmente asintió.

Jenna: Adelante... pero ve despacio, por favor. No hagas que me arrepienta.

Emma sonrió ampliamente al escuchar su respuesta, se acomodó en el asiento y encendió el coche de nuevo, esta vez con más cuidado y entusiasmo

Emma: Sabía que confiarías en mí! Te prometo que esta vez será distinto, conduciré como una profesional.

Jenna: Eso espero... Porque si no, serás una profesional de caminar a casa. —replicó con un toque de sarcasmo, cruzando los brazos y mirándola con atención.

Emma tomó el volante con ambas manos, exagerando un aire de concentración para calmar a Jenna. Pisó el acelerador suavemente y el coche comenzó a moverse hacia adelante. Jenna, aún nerviosa, mantenía una mano apoyada en la puerta, lista para cualquier cosa.

Jenna: Recuerda, despacio. Y no te distraigas, por favor

Emma: Sísí, tranquila. Soy toda una piloto de carreras! —bromeó, pero al ver la expresión seria de Jenna, rápidamente añadió—: Digo... una piloto... prudente.

El trayecto continuó relativamente bien durante unos minutos, hasta que Emma llegó a una curva cerrada. Al intentar girar el volante, olvidó que estaba yendo más rápido de lo que pensaba. El coche derrapó ligeramente, y ambas chicas gritaron al unísono.

Jenna: Frena, Emma, frena!

Emma: Estoy frenando, estoy frenando! —gritó mientras pisaba el pedal del freno con fuerza, logrando estabilizar el coche a duras penas.

Cuando el coche finalmente se detuvo, ambas quedaron en silencio, respirando agitadamente. Jenna giró lentamente la cabeza hacia Emma, con una mezcla de enojo y alivio.

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⏰ Última actualización: Apr 08, 2025 ⏰

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