El dragón.

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Una noche tranquila, comencé a reflexionar -en general, de la vida-.

Me percaté que una voz me susurraba con poder, intimidante y a su vez, sereno. Daba la impresión de alguien como un Rey o un General.

-"Hay una realidad, más allá de vos que no puedes cruzar sola. Por eso nos has escogido a nosotros, tus protectores, tus guardianes, para tomar estas formas espirituales y acompañarte."

Me concentré con más claridad en aquella voz.

-"Los humanos sois cómo un fénix, mi opuesto en toda la palabra, vosotros tienen lágrimas que curan el espíritu, vosotros viven, mueren, cambian, renacen y cada día tienen la oportunidad de tejer su destino.
Yo, por el contrario, además de ser constante no soy un alguien, soy un algo, y necesito que me complementen, así pues, ¿cómo seré un ser perfecto si no convivo con seres tan imperfectamente perfectos cómo vosotros? Es gracias a su inspiradora batalla personal constante, en dónde vosotros se forman con cada amanecer, que me doy cuenta de que un dragón todo poderoso como yo no es nada en contra del poder del cambio, el ciclo y la única verdadera constante.
Pero no permitiría tomar de ejemplo cualquier humano mundano conformista que desee ahogarse en sus cenizas. Así que, entre todas las posibilidades, caíste en manos del todo poderoso 'destino' a como vosotros los hombres lo llaman, y si bien he dicho que vos nos elegiste, en realidad, te escogimos para beneficiarnos mutuamente de esta aptitud tan peculiar que vos presenta. 
Con ello me refiero, ¿cómo sería el humano ideal? aquél que pese a tener momentos tristes, felices, miedos, errores, enojos, etc. pudiese tener un verdadero guía que le muestre el camino de la salvación y renacimiento personal."


-"¡¿SOY ACASO SOLO UN EXPERIMENTO PARA USTEDES?!"- Grité al borde de la locura mientras abrazaba mi cuerpo.


"Oh querida, no eres un experimento, eres un valioso recurso" Y la voz se silenció.


-"Solo me queda vivir y dormir, huh... vivir y soñar... soñar y vivir..."-


Si esta vida me pertenece -y entonces pensé para mí misma-, ¿qué tanto cumpliré las expectativas si quien es testigo de mi vida, es el universo mismo? ¿qué tanto debo dejar una huella y qué tanto debo desvanecerme entre el abismo de la ineptitud y vergüenza?

Y vino hacia mí un escalofrío: ¿están siendo testigos de mi vida desde un inicio, o es apenas que han posado su mirar en mí y en cuyo caso, el pasado es irrelevante si logro lo que se predispone?


Y no pude dormir toda la noche pensando en todas las penas y vergüenzas que he cometido.

La forma del espíritu.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora