Capítulo VII

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¡Hola a todos! Acá otro capítulo jaja. No olviden comentar y votar. Pero en serio, comenten o voten que así me entretengo leyéndolos xD.

Además este capítulo para muchos, será satisfactorio jaja.

Besos y abrazos.

Daemon sabía bien lo que pasaría esa noche, sabía como funcionaba la mente de un psicópata como Criston Cole. Cuando él viera que ella no llegaba a la hora, iría por ella.

Y él esperaría que eso pasara. El sujeto mordería fácilmente el anzuelo, entraría en su casa, y allí, nadie podría culparlo por golpearlo.

Estaría invadiendo propiedad privada, podía incluso matarlo si quería, y nadie podría juzgarlo. 

Finalmente Daemon vio a una silueta que se aproximaba a paso rápido a la mansión y supo de quién se trataba. 

Vio como él saltaba la reja, cayendo en la trampa. 

Daemon había pedido a su equipo de seguridad que no interviniera, y ellos habían dejado que Criston creyera que no había seguridad en su casa.

Apenas Criston llegó a la puerta, comenzó a gritar.

—¡Rhaenyra! ¡Sal aquí, ahora!- gritó Criston furioso porque ''su mujer'' se atrevía a quedarse hasta esas horas en esa mansión.

Trabajo o no, él iba a matarla por no volver a casa a una hora prudente. Ella era de él, ella debía obedecerle ¿Quién se creía ella que era?

Daemon salió desde las sombras y caminó hasta el histérico sujeto. 

Criston Cole lo observó y lo miró con desafío. 

Ambos hombres quedaron mirándose en silencio, como si estuvieran midiendo al otro. Daemon, con su rostro serio y tranquilo, lo observó sin temor, mientras Criston, furioso y desafiante, apretaba los puños. 

Criston, enfurecido y deseando hacerle pagar a Rhaenyra por no llegar a casa esa noche,  dio un paso hacia la puerta. No le importaba invadir propiedad ajena, solo quería sacar de allí a Rhaenyra. 

Su cuerpo tenso, los músculos marcados por la rabia. Sin pensarlo, quiso entrar por la puerta como si fuera su derecho. 

—¡Muévete de mi camino! —gritó, empujando a Daemon con el hombro.

Daemon no se movió ni un centímetro. Se quedó de pie, mirándolo con la calma que solo un hombre con años de entrenamiento podía tener.

—No vas a entrar —dijo con voz baja pero firme, su mirada fija en los ojos de Criston—. No volverás a tocarla.

Criston lo miró, incrédulo, y rió con desdén.

—¿Qué pasa? ¿Eres su amante? ¿Vas a proteger a esa mujerzuela ahora?- dijo Criston Cole sin ver el peligro que era Daemon Targaryen. 

La pregunta salió con tanta burla que Daemon sintió como si el aire se volviera denso de ira. Un golpe de rabia recorrió su cuerpo, y antes de que pudiera pensar, sus puños se cerraron.

En un solo movimiento, Daemon lo empujó hacia atrás con fuerza , haciendo que Criston cayera hacia atrás, tropezando con sus propios pies.

Antes de que pudiera levantarse, Daemon lo alcanzó con rapidez, lo sujetó del cuello y lo levantó del suelo, inmovilizándolo. Criston intentó golpearlo con un golpe torpe, pero Daemon esquivó con facilidad, su entrenamiento era evidente, su calma mortal.

—¿Creías que podrías hacerle algo a ella sin consecuencias? —dijo Daemon, la rabia llenando su voz- Todos estos años maltratándola ¿Se sintió bien golpear a una mujer inocente? ¿Te sentías más hombre pedazo de basura?- preguntó Daemon golpeándolo en el estómago mientras lo sostenía. 

Susurros de un encuentro (Daemyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora