Enzo miraba a Olivia mientras ella jugaba con su muñeca favorita en el asiento trasero del auto y hablaba de lo que sea mientras Enzo le respondía entre risas.
El auto se detuvo frente a una casa en un barrio privado. Enzo bajó y ayudó a su hija a salir, le acomodó su vestido que Martina le había puesto y ella tomó la mano de su papá y caminaron hacia la puerta.
Valentina ya estaba ahi, esperándolos en la puerta. Le sonrió a Olivia aunque la nena solo se aferró a su papá y caminó a su lado tímidamente.
-Hola Oli -Valentina se agachó a su altura para saludarla.
-Hola -dió una pequeña sonrisa.
Enzo solo saludo asintiendo con la cabeza porque no pensaba siquiera tocarla.
-¿Te vas? -oreguntó Valentina señalando el auto, más que una pregunta era una afirmación-. Nosotras vamos a estar bien, te llamo cuando quiera irse.
Enzo negó con la cabeza, no pensaba dejar a su hija sola.
-No, no la voy a dejar sola.
-No va estar sola, soy su mamá.
Él prefirió no responder para que Olivia no escuché peleas que ni siquiera las escuchaba en casa con Martina, así que solo siguió a Valentina dentro de la casa. Dentro, la familia de ella estaba reunida en la sala y él solo saludó con una sonrisa. Olivia, aún agarrada de la mano de su papá, miraba a su alrededor con curiosidad pero sin soltarse de Enzo. Si conocía a todos pero al verlos muy de vez en cuando no sentía la confianza.
-Hola, Oli -dijo la madre de Valentina, acercándose con una sonrisa-. ¿Vamos a jugar?
Olivia miró a su padre, buscando su aprobación. Enzo asintió, pero Olivia no soltó su mano.
-Si, pero con papá -dijo Olivia, apretando la mano de Enzo.
Valentina intentó sonreír, aunque se notaba la incomodidad en su rostro.
-Que hermoso tu vestido, ¿Vos lo elegiste?
-No, mamá -dijo con una sonrisa tocando su vestimenta.
La incomodidad de todos aumentó mientras que Enzo miraba con una sonrisa a su hija, que había dicho lo justo y lo que era real. Martina era su mamá, quien la criaba, cuidaba y amaba todos los días.
-Pero tu mamá es ella -señaló a Valentina y la nena negó con la cabeza.
El ambiente se tensó por un momento, pero Enzo intervino rápidamente.
-Oli puede llamar a la gente como ella se sienta cómoda, no hablen de titulos en frente de una nena.
Luego de ese momento tenso, todos se pusieron a jugar con Olivia que no se separaba un segundo de su papá y cada tanto lo miraba asegurándose que estaba ahí y no la había dejado.
Enzo, miraba el celular sentado en el sillón a pocos metros de su hija. Mientras hablaba con Gavi miraba de reojo a su hija sabiendo que la nena no era ella al cien por ciento en ese ambiente porque no actuaba como lo hacía normalmente.
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