martina
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Ayer, viernes, salí como siempre y el concierto de Cigarettes after sex me dejó casi sin voz y con mi mamá enojada porque volví tarde, quise excusarme con que el concierto terminó tarde pero como volví a las ocho de la mañana después de salir de fiesta, no pude hacerlo y solo dejé que me rete mientras yo asentía e iba a mi habitación.
Hoy debería estar yendo de fiesta con mis amigos, otra vez, pero el plan de la noche es la última cena del plantel de Argentina previo al mundial. Muy divertido.
-Dice mamá que te despiertes -Ciro entra a mi habitación sin tocar.
-¡Martina! -Mateo entra corriendo y salta encima de mi, me agarra la cabeza y empieza a moverla de un lado a otro.
-Volves hacerme eso y juro que te pego -lo empujé y él cayó a mi lado riendo.
-Dice mamá que te levantes, son las siete de la tarde.
Miro mi celular y si es esa hora... imposible dormir tanto.
Los dos menores se sientan en mi cama a hablarme mientras yo me limito a contestar lo mínimo.
-Martina, no puedo ser que sean las siete de la tarde y vos recién te levantes -mi mamá entra a mi habitación.
-Ya me voy a bañar.
-Mira como estás -me señala-. Ciro, Matu... vayan a otro lado que Martina tiene que ordenar su desastre.
Mis hermanitos salen de mi habitación y yo me miro al espejo para ver algo horrible. Sigo con el outfit de ayer, un rodete, maquillaje corrido y hasta las zapatillas llenas de suciedad.
-Haceme el favor de ir a bañarte que ya van a llegar todos... no puedo creerlo -se acerca y me huele el pelo-. ¿Podés dejar de fumar?
-Fui a ver Cigarettes after sex, ¿Que esperabas? -digo riendo.
-No te hagas la graciosa y deja de fumar porro, asquerosa -me saca las zapatillas y me encamina al baño-. No podés venir con esa facha, a las ocho de la mañana, toda fumada y con los ojos rojos.
-Me voy a bañar -la miro y cierro la puerta del baño.
-¡Ya vamos a seguir hablando!
Pongo música y comienzo a sacarme la ropa de la noche anterior junto con el maquillaje mientras me río sola. Quizás sigo en pedo o quizás ya soy así de boluda.
Más tarde, me envuelvo en una toalla y salgo a ver qué puedo ponerme para la cena de hoy. Cómo absolutamente todas van a venir en vestidos y sandalias, yo voy a ser la distinta, única y detergente de estar en zapatillas y pantalón porque no me gusta lo demás y menos para estar en mi casa. Me genera incomodidad el tener que estar cuidándome de como sentarme, bajarme la prenda cada dos segundos y sobre todo el hecho de tener que verme al espejo y que si o si me guste lo que llevo puesto, en cambio con ropa grande todo eso no pasa porque no veo mi cuerpo.
Agarro unas Jordan, un jogger tiro bajo y una manga larga. Uso vestido formal en poquísimas ocasiones y a punta de pistola prácticamente, o cuando me quiero hacer la linda.
-Ahora si, volviste a ser vos -mi mamá me mira sonriendo cuando llego a la cocina.
-Pensé que me ibas a retar.
-Si yo ya se que a vos hay que agarrarte entre cinco para que te pongas vestido... que rico olor tenes -dice cuando me abraza-. ¿Viste que podés no tener olor a lo que fumas?
-Ay si, pero ya me estaba llamando calarme uno -asiento y ella me mira mal-. Mentira, no... ahora tengo hambre.
-Se despertó la bella durmiente -mi papá me besa la frente y asiento mientras busco comida en la heladera-. Y con hambre.
