Cuando Jacaerys era un niño con la edad suficiente para leer y escribir le había llegado su primera carta, algo que jamás se imaginaria y mucho menos pensaba quien le enviaría un mensaje.
—Madre, mira esto—se acercó Jacaerys a su madre que estaba embarazada del pequeño Joffre—. Me llegó mi primera carta—le mostraba con una sonrisa en su rostro, aunque no pudo evitar sentir algo de curiosidad—. ¿Crees que debería leerla?
—Por supuesto que sí, mi niño—lo alentó Rhaenyra a su primogénito
Jacaerys abrió la carta con una sonrisa de oreja a oreja, pero cuando comenzó a leerla miró a su madre con sorpresa y al mismo tiempo estaba nervioso.
—¿Que sucede? —le preguntó su madre.
Jacaerys leyó la carta en voz alta
Querido Jacaerys:
Me presento ante ti a través de esta carta. Mi nombre es Daenyra Targaryen y no sé si lo sepas, pero somos primos. Mi madre Laena es la hermana de tu padre, Laenor. Ella cree que es buena idea que empecemos a escribirnos para conocernos, tal vez en su mente esté planeando que nos casemos, aunque es extraño ya que no nos hemos visto nunca y para ser sincera, no creo en el amor a primera vista.
Si te interesa conocerme mejor, responde esta carta.
Daenyra Targaryen.
—Es tu prima, Jace. Es la hija mayor de tu tía Laena y de Daemon. Deberías responderle, parece una niña bastante interesante y con carácter—le decía Rhaenyra a su primogénito.
Eso era lo que recordaba Jacaerys mientras volaba con su dragón Vermax hasta Dragonstone para reunirse con su madre y los demás, estaba recordando la primera carta que le envío Daenyra y tal vez fue eso lo que a él le llamaba la atención de ella, su carácter fuerte. Era un niño, pero fue la primera vez que sintió que su corazón se acelerara debido a lo que sintió aquella vez, y ahora siente la misma sensación, pero esta vez es una necesidad muy fuerte de querer salvarla. También recordaba a su hermano, el peso de la responsabilidad de su muerte lo estaba torturando, si tan sólo hubiera cerrado la boca y no tener la maravillosa idea de enviar a Lucerys sólo a hablar con Borros Baratheon su muerte se hubiera evitado, o eso es lo que su mente imaginaba.
Al llegar a Dragonstone se encontró con su prima, Baela, que tenía su rostro empapado en lágrimas por su hermana mayor y por Lucerys, se las limpio rápidamente cuando vio Jacaerys no quería que el corazón del príncipe se ablande aún más. Sin embargo, Baela no pudo evitar abrazarlo, Jacaerys se estaba conteniendo, no podía llorar frente a su prima pero correspondió su abrazo
—Ella es fuerte... —susurró Baela—. Y lo siento tanto, Jace—dijo esto último
Jacaerys se separó del abrazo de Baela y su mirada fue hacía el suelo, apenas podía hablar.
—Ven, te llevaré con tu madre.
Ambos caminaron hasta los aposentos de Rhaenyra en silencio, Jacaerys tenía su mirada en el suelo observando sus pies conteniéndose mientras se tocaba la punta de la nariz.
Cuando entró Baela los dejó solos a ambos para que tuvieran su momento de duelo en privado, no sin antes apoyar su mano en el hombro de su primo como último acto de aliento.
Rhaenyra y Jacaerys no decían nada al principio, ambos se observaban con una tristeza que no se podía expresar con palabras sino con miradas.
—Majestad... —Jacaerys fue el primero en hablar mientras bajaba las escaleras acercándose a su madre que se encontraba sentada en el sofá, esperando las noticias de su hijo—. Lady Jeyne Arryn ha prometido su apoyo a cambio de un dragón que vigile Vale
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La Que No Arde || Jacaerys Velaryon
FanfictionDonde la leyenda de la niña que "no arde" comenzó. Daenyra Targaryen es la hija mayor de Daemon Targaryen y de Laena Velaryon, una joven chica de cabellos dorados y ojos azules. Era una joven de mente astuta, hábil en sus batallas. Su vida era norma...