—En casa vas a estar bien. Llegaremos enseguida— Emily intentó tranquilizar a la chica, insegura de qué más hacer.
Ella y Vaggie intercambiaron miradas y Vaggie suspiró pesadamente. Esto ya estaba empezando a ser señal de un día muy largo. Condujo hasta el aparcamiento del piso, aparcó y salió del coche, sin preocuparse de esperar a los otros chicos.
Subió las escaleras, suspirando una vez que llegó a la planta que quería. Ellas accidentalmente habían dejado la puerta abierta así que Vaggie entró al piso rápidamente, dejando sus zapatos cerca de la puerta y yendo directamente a su cuarto.
La chica morena se cambió la ropa por unos pantalones deportivos y una de sus camisetas favoritas. Se recogió el cabello en una cola de caballo y se quitó cualquier resto de maquillaje de su cara. Se miró durante un tiempo en el espejo para mirar su apariencia antes de bajar las escaleras.
Emily y Charlie no daban señal de donde podían estar, pero Vaggie sabía que estaban en casa ya que vió sus zapatos cerca de la puerta. Se dijo a sí misma que no le importaba lo que estuvieran haciendo y se dirigió a la cocina.
—N0000.
Vaggie dejó de mirar el refrigerador cuando oyó la voz de Charlie proveniente del piso de arriba. Por mucho que quería ver que estaba pasando se forzó a ignorarlo y agarró dos pedazos de queso de la estantería antes de cerrar la puerta de la nevera.
Hubo un desastre en el piso de arriba, junto a puertas que se abrían y se cerraban, Vaggie tarareó para ella en un intento de aliviar el escándalo que había. Puso una sartén en la estufa y esperó a que se calentara.
Justamente cuando sacó el pan de la alacena escuchó pasos provenientes de la escalera.
—Hola— Charlie sonrió quedándose de pie en la cocina. La morena se giró. El aliento se le quedó atrapado en la garganta cuando vio a la chica que estaba enfrente de ella.
Charlie estaba usando otra de las camisetas de Vaggie que apenas y le tapaba el ombligo, llevaba puestos unos pantalones que también eran de Vaggie, pero no calcetines o zapatos. Vaggie suspiró frustradamente, esa ropa le quedaría grande cuando se la vuelva a poner. Notó el vendaje en sus pies el cual asumió que Emily había cambiado.
El pelo de la chica estaba mojado y alborotado, algunos mechones de cabello caían en su frente y le cubrían los ojos. De alguna manera se hacía ver adorable.
Adorable.
Vaggie se maldijo por usar esa palabra.
Antes de que Vaggie pudiera decir algo, Emily apareció corriendo, bajando las escaleras con unos calcetines y pantuflas de Vaggie.
—Olvidaste esto— se los entregó a Charlie, quien los estudió por unos momentos. Emily vió la mirada de odio que Vaggie le estaba dando —Insistió en llevar tu ropa— Emily se encogió de hombros.
—Oh— balbuceó. Charlie se puso la ropa y dio unas palmaditas en aquel material blando
—¿Qué te tomó tanto tiempo?— Vaggie preguntó intentando ignorar el sentimiento en su estómago al ver a Charlie con su ropa.
—Bueno, descubrí que se puede bañar por su cuenta— Emily asintió y miró hacia Charlie quien todavía seguía acariciando el material peludo de las pantuflas —Lo que es bueno— estudió la cara de Vaggie.
—Agradécele a Dios por eso— Vaggie dijo, ella todavía seguía completamente confusa con todo lo que estaba pasando en los últimos dos días.
Un ruido las sacó de sus pensamientos a ambas, Vaggie y Emily giraron sus cabezas. Charlie estaba en frente de la estufa con la sartén volcada ahora en el suelo.
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Yellow - Chaggie
Fiksi PenggemarVaggie Carmine odiaba a Charlie Morningstar, simple y llanamente. Por supuesto, ¿Quién podría culparla? Charlie había sido la que leyó los textos privados de Vaggie frente a toda la cafetería, obligándola a salir del clóset. Vaggie se fue a Nueva Yo...
