diez

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Dejar a Charlie por segunda vez no fue nada fácil. En todo caso, se convirtió en algo mucho más difícil ya que ahora ella sabía lo que estaba pasando.

—Me voy con Vaggz— Charlie se quejaba mientras que él chico rubio la sostenía detrás de la puerta.

Vaggie estaba en la puerta que daba hacia el corredor, dudando en salir.

—Vas a venir con nosotros hoy, señorita— Alastor elevó la voz —Vaggie va a volver pronto.

Angel agitó su mano hacia Vaggie con un gesto para que se fuera.

Vaggie suspiró y salió por la puerta mientras Charlie estaba distraída.

—¡Vaggz!— Gritó Charlie, tratando de zafarse de las garras de Angel. El chico se aferraba fuertemente a ella. Echando una mirada de ayuda a su compañero.

—Es como si estuviéramos criando a una niña— Alastor murmuró con frustración. Charlie todavía estaba tratando de correr hacia la puerta, y Angel luchaba por no soltarla.

—Vaggie se fué, Charlie— dijo Angel con firmeza. Se estaba frustrando cada vez más con el hecho de que Charlie era tan persistente en estar al lado de Vaggie 24/7.

La chica se dio la vuelta y miró a Angel con ira. Las manos de Angel aún seguían firmemente agarrando las muñecas de Charlie, por lo que se decidió por patalear y golpear la pierna de la pequeña mesa junto a la puerta.

La madera se agrietó fácilmente bajo la fuerza de su patada, haciendo que la tabla se cayera y el florero de cristal que estaba en la parte superior de la misma se estrellara contra el suelo. Alastor y Angel se quedaron boquiabiertos mientras el cristal se esparcía por todas partes.

Charlie de inmediato gritó y se tapó los oídos con sus manos, las cuales Angel había dejado libres con la sorpresa de la caída del florero.

—¿¡Por qué demonios hiciste eso!?— Le gritó Angel, dándose la vuelta y mirando a Charlie.

La chica de ojos azules dio unos pasos hacía atrás y se llevó las manos delante de su cara.

—Por favor— ella negó con la cabeza violentamente. Angel y Alastor intercambiaron miradas confundidas por como Charlie seguía tomando pasos lentos lejos de ellos.

—Mala— Charlie murmuró, golpeándose la cabeza con el puño —Mala, estúpida— ella negó con la cabeza mientras se seguía golpeando.

Angel levantó una ceja a Alastor, que estaba tan perdido como él.

—Estúpida— Charlie pronunció en voz baja —Estúpida, estúpida, estúpida— su voz se hizo más fuerte y ella comenzó violentamente a golpear su cabeza con ambos puños.

Su espalda se deslizó hacia abajo contra la pared y ella continuó golpeándose a sí misma con sus puños.

—Charlie, no hagas eso— Angel rápidamente corrió hacia la chica y se puso a su lado —Hey, hey, no eres estúpida— agarró las manos de Charlie y las mantuvo lejos de su cara.

Charlie miró a Angel, su labio inferior temblaba. El rubio se sentía extremadamente culpable por gritarle. Miró a Alastor, que ya estaba barriendo el vidrio roto.

—Estúpida— Charlie negó con la cabeza y trató de poner sus puños de nuevo en su cabeza. Angel mantuvo un control firme sobre sus muñecas, y Charlie se quejó de frustración —Estúpida, mala, mala Charlotte.

Angel se mordió el labio y se sentó al lado de la chica.

—No eres mala o estúpida— dijo Angel en voz baja, sin saber cómo reconfortar a Charlie.

Yellow - ChaggieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora