siete

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Minutos más tarde, Vaggie abrió la puerta para Charlie, la cual llevaba una sonrisa increíble y comenzaba a caminar en la dirección equivocada, Vaggie sacudió la cabeza y la tomó de la mano.

—Por aquí— Vaggie rió.

Charlie se agarró a la mano con fuerza, saltando detrás de Vaggie con entusiasmo. Ambas entraron en la tienda, ignorando las miradas confundidas de los otros clientes cuando Charlie entró saltando.

Vaggie tomó dos vasos de una despensa y le pasó uno a Charlie.

—¿Sabes hacer esto?

Charlie la miró, girando un poco su cabeza para analizar mejor el vaso, después su mirada se dirigió a la máquina y Vaggie suspiró.

—Ven, te enseñaré— Vaggie soltó a Charlie —Estos son los sabores— dijo señalando un cartel donde ponía los sabores. Charlie asintió y miró cada uno detenidamente.

Vaggie se alejó un poco de Charlie para poner su vaso debajo de la máquina del sabor galleta.

—Solo tienes que presionar esta palanca y...— Vaggie paró cuando se giró y vió a Charlie, quién ya estaba rellenando su vaso de helado con sabor a yogurth de plátano. Ella corrió a su lado y pausó la palanca antes de que se le derramara todo.

—Es suficiente— Vaggie rió.

Charlie puso una mueca.

—Otra vez— dijo señalando la máquina y acercándose a rellenar de nuevo su vaso.

Vaggie sacudió su cabeza y condujo a Charlie hacia la máquina del sabor que ella quería.

—Toma— dijo dándole a Charlie su vaso vacío —Puedes rellenar el mío.

Charlie asintió alegremente, pero tomó el vaso de Vaggie y lo llevó a otra máquina diferente.

Antes de que Vaggie pudiera detenerla, Charlie ya había rellenado el tazón de sabor frambuesa. Vaggie suspiró, pero aceptó para satisfacer a Charlie.

—Tienen coberturas aquí— señaló a una mesa que había a su lado—No abuses.

Charlie asintió agachándose y estudiando las diferentes posibilidades.

Vaggie estaba añadiendo trozos de fresa en su tazón cuando Charlie le tocó el hombro y le enseñó su copa que estaba cubierta de trozos de plátano.

—¿Te gusta mucho el plátano, ¿Verdad?— Vaggie preguntó, riendo suave.

—Sip. Amarillo— Charlie asintió sonriendo orgullosamente y después Vaggie fue al cajero.

Dejaron sus helados en una mesa y Vaggie pagó. Ella le mandó una mirada amenazante al cajero que comenzaba a mirar cómo Charlie aplaudía. Rápidamente recogió el cambio y se alejó de allí.

Vaggie le dió una cuchara a Charlie de la mesa que tenía al lado.

Caminaron a una mesa y Charlie se sentó cruzando sus piernas en la silla. Vaggie rió sentándose delante de ella y probando su helado.

No le gustaba el sabor frambuesa, pero estaba muy rico.

Charlie comenzó a comer las rebanadas de plátano, apartándolos del helado y comiéndolas de una en una. Vaggie miraba como Charlie masticaba feliz. La chica rubia levantó su mirada del tazón y sonrió extensamente.

—¿Sabe bien?— Vaggie preguntó levantando una ceja.

—Amarillo— Charlie contestó como si eso fuese una respuesta totalmente normal, Vaggie sabía que para ella lo era.

Yellow - ChaggieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora