|Los hechos a través de otros ojos|
los siguientes días fueron tan vacíos, sentía la falta de Valentín a cualquier lado que iba.
Únicamente pasaba mis almuerzos con los chicos y trataba de evitar nuevamente a Bej aunque este intentara convencerme de pasar el rato con sus amigos yo empezaba a sentir pesado ese ambiente demasiado rápido.
Lo malo era caminar de regreso a casa; no quería irme con Bej porque a pesar de que lo hacía una o dos veces por semana aún me sentía realmente incómodo cuando estaba con feliz pareja todo el camino. Los chicos vivían al otro lado de la ciudad y al salir cada quien tomaba su ruta excepto los viernes, que, ahora pasaba en casa de Cristian para poder ir juntos a clases de boxeo.
Quería ir a verlo pero ahora solo pensaba en que acciones eran correctas, sabía que él sentía algo por mí y hacer como si no lo supiera sería antipático pero lo extrañaba como amigo.
No sabía ni donde se encontraba su casa, solo sentía la necesidad de hablar con él.
Evité escribirle porque eso era cobarde, después de todo lo que hablamos sería un gesto muy poco amable de mi parte escribirle un 'hola' como si no le hubiera dicho nada en el pasado. Por eso quería verlo frente a frente, para saber si era real lo que Bej me había dicho o si omitió algo más.
De todos modos le pregunté a Elias si conocía la dirección de Valentín y para mi suerte si sabía dónde vivía así que envió la ubicación y fui ahí después de clase.
La zona era algo alejada pero estaba llena de casas lujosas, estaba impactado, había demasiado espacio entre cada casa y solo podía caminar hasta llegar ya que no había una ruta de autobús para ir.
Paré en la casa con la dirección que me había enviado Elías y al igual que las demás casa esta era enorme de color blanca algo clásica. Toqué el timbre y una voz femenina me habló por el intercomunicador, le expliqué que era de la clase de Valentín y ella me abrió la puerta principal, era una señora de edad media con el cabello rubio recogido de aspecto pulcro y elegante, olía a perfume costoso, con joyería evidentemente fina en su estirado cuello, claramente era su madre, tenía los mismos ojos de él con ese color y un tanto opacos.
—Pasa en un momento bajará Val—. me dijo amablemente —Es raro que vengan a verlo, ¿no eres el muchachito con el que se peleó verdad? —. inquirió pasándome a su sala de sillones blancos enormes y una chimenea frente a ella, en cada esquina podía ver plantas y en medio había una mesa de centro de mármol color gris tan fina que se reflejaba el techo algo a la perfección, era increíble lo enorme de esa casa.
—No, soy amigo de Valentín —. su rostro se relajo al escucharme, en algún momento pensó que alguien iría a reclamarle por lo sucedido —Solo quería saber cómo estaba —Sonreí falsamente todo el tiempo esperando a que este bajara, no sabía cómo actuar frente a su madre.
—Que lindo! Espero que tenga más amigos con tan buenos modales como tú, tal vez así ya no se esté peleando como un animal —. dijo enternecida y algo molesta al recordar porque lo tenía tanto tiempo en casa desde hace ya un par de semanas — Ya me tengo que ir al trabajo pero no me dijiste cómo te llamabas —. Su teléfono sonó al instante que lo dijo y salió contestando una llamada.
—¿Alex? —. la voz de Valentín se hizo presente, estaba asomado por el arco en la entrada de la habitación viéndome lo que me hizo enrojecer.
llevaba el pelo hecho un desastre con mechones revueltos dejando caer algunos de estos en su frente hasta llegar casi a sus ojos y su vestimenta era igual de desenfadada, un short deportivo color negro con una camisa del mismo color ajustada a su cuerpo —No esperaba verte —. Parecía alegrarle el verme en su casa, yo por el contrario me sentía paralizado de los nervios que me provocaba verlo considerando lo que me había dicho Bej hace un par de días.
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Problem
Fiksi RemajaAlex empieza a experimentar un poco en su vida, lo que le traerá caos y amor dentro de una serie de decisiones cuestionables. De no tener identidad a convertirse en un problema solo toma un paso.
