Sonny no se lo estaba haciendo nada fácil.
Llevaba exactamente una semana intentando establecer una conversación, pero Sonny no cooperaba. Ignoraba sus llamadas, mensajes y hasta sus intentos de conversar en medio del partido.
Pero Cuti no se rindió. En el partido de hace unos días atrás, cuando ambos equipos se retiraron a sus respectivos vestuarios durante el descanso del medio tiempo, Cuti vio su oportunidad. Se escapó con la única intención de estar juntos, aunque solo fuera por un rato. Sin embargo, fue interceptado por un personal administrativo que le pidió que no molestará a los árbitros, ya que los aficionados contrarios podrían malinterpretar su comportamiento.
Mientras era reprendido como un niño que ha hecho una travesura, alcanzó a ver a lo lejos al coreano riéndose con uno de sus colegas. Eso no le gustó. ¿Por qué tenía que ser simpático con desconocidos? ¿Acaso le estaba negando su compañía porque estaba iniciando una nueva amistad? Sea cual sea la razón, eso no se sentía lindo.
Cristian no quería hacerse la cabeza con tonterías, pero la verdad es que no podía controlar sus pensamientos. Era como si tuvieran vida propia y decidieran crear los peores escenarios para que sufriera y de paso lo mandaran a terapia.
Lo único que lo tranquilizaba era saber que no estaba solo en esta lucha. Hwan, con sus ojos brillantes y su sonrisa contagiosa, compartía su entusiasmo de reunir nuevamente a la familia. Para ella, la idea de tener una familia completa era más que un sueño, era una necesidad profunda. Había perdido a su madre a una edad temprana, y desde entonces, había estado buscando un sentido de pertenencia y amor incondicional. Cristian era el regalo que su madre le envió desde el cielo, para que con su papá no estuvieran solitos.
Ahora que ambos se encontraban en el hospital donde comenzó toda esta historia, Hwan reconoció que a pesar de que el argentino estaba muy nervioso, se mantuvo firme a su lado sin dejar de mirar expectante a la puerta.
Extendiendo su mano, sujetó la del mayor y le sonrió, era una manera de decirle "todo va a estar bien, estamos juntos en esto".
—Tu papá nos va a matar —habló sin desviar la mirada. —me va a matar.
Apenas había pronunciado esas palabras cuando la puerta se abrió y Heung-min entró corriendo, directo hacia su hija. La abrazó con tanta fuerza que parecía que quería hacerse uno con ella. Su rostro reflejaba la angustia y el miedo que lo habían consumido desde que recibió la llamada del hospital.
—No más fútbol, ¡por favor! —suplicó Heung-min con la voz ahogada, su respiración agitada—. Mi corazón no resiste tanto disgusto...
— A-beo-ji (padre)
Al escuchar la manera en la que se estaba dirigiendo, Heung-min deshizo el abrazo y se percató que en esa habitación no estaban solos. Siguiendo el recorrido de ese brazo tatuado, se encontró con una cara conocida. Obviamente, no le devolvió la sonrisa. Presentía que algo ocultaban. ¿Cómo era posible que Cristian estuviera ahí? ¿Quién lo llamó? Por el bien de su salud mental, se fue a sentar a la silla que estaba al costado de la cama. Últimamente, sus dolores de cabeza tenían nombre y apellido.
Masajeándose la sien, se preparó mentalmente para lo que se aproximaba.
—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó con una voz baja y amenazante—. Les agradecería que sean sinceros.
Hwan y Cristian intercambiaron una mirada nerviosa.
—Sonny —inicio Cristian tímido— la idea fue mía, te juro que la señorita One no tuvo nada que ver con esto.
Heung-min los observó en silencio durante un buen rato, lo que hizo que los vigilados sintieran esos minutos como una eternidad.
—Pedí la verdad y lo primero que hacen es mentir descaradamente. ¿Cómo pretenden que confíe en ustedes? Si van a empezar con mentiras, me voy.
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TARJETA ROJA
LosoweCuti dice que es todo pelota, pero el arbitro no se dejara convencer tan facilmente. Cuti dice que el arbitro esta comprado, sus compañeros creen que esta obsesionado. Acompañame en esta nueva mini-historia cutison y descubrir si nuestro protagonist...
