La música suave de fondo llenaba el salón, el sonido de los violines se deslizaba entre las luces doradas que iluminaban el lugar. Seungmin y Hyunjin estaban en el centro de la pista, rodeados de miradas expectantes de los invitados, pero ellos solo se miraban el uno al otro. El silencio entre ellos, a pesar del bullicio, era profundo. Las palabras flotaban en el aire, sin prisa por salir, pero finalmente, Seungmin rompió la calma.
Sabes... - dijo Seungmin, con una pequeña sonrisa - Al principio, cuando me propusiste este matrimonio, pensé que iba a ser un infierno. Pensé que no iba a poder soportarlo, que solo iba a ser un acuerdo vacío entre nosotros dos, y nada más. Pensaba que vivir con alguien como tú, tan... complicado, iba a ser lo más difícil del mundo.
Hyunjin, al escuchar esas palabras, no dijo nada de inmediato. En cambio, su mirada se suavizó, y un atisbo de sinceridad surgió en sus ojos, esa sinceridad que rara vez mostraba, pero que en ese momento era tan evidente.
Seungmin continuó, casi como si se estuviera convenciendo a sí mismo.
Pero ahora... - hizo una pausa, mirando los ojos de Hyunjin con una expresión más cálida, como si estuviera viendo a la persona que había llegado a conocer mucho más allá del primer encuentro - Ahora, después de todo lo que hemos pasado... me doy cuenta de que, aunque esto empezó como una locura, no siento que esté tan mal. No siento que el matrimonio sea un infierno, ni mucho menos. En realidad, siento que todo puede salir bien. Que podemos hacerlo funcionar.
Hyunjin lo miró fijamente, y por un segundo, la sonrisa juguetona desapareció de su rostro. En su lugar, apareció una expresión más seria, un tanto sorprendida, como si esas palabras le llegaran de una forma más profunda de lo que imaginaba.
¿De verdad lo crees? - preguntó Hyunjin, su tono genuino, como si quisiera asegurarse de que Seungmin estaba hablando en serio.
Seungmin asintió, sus ojos brillando con una sinceridad que no había mostrado antes.
Sí. Al principio, no podía imaginarme esto. Pensaba que lo mejor que podía hacer era encontrar una forma de escapar. Pero ahora, no sé... siento que, a pesar de todo lo que hemos pasado, esto puede ser algo bueno. Que podemos ser algo bueno.
Hyunjin, como si estuviera asimilando todo lo que Seungmin había dicho, finalmente habló, su voz suave pero llena de convicción.
Te lo prometo, Seungmin - dijo, mirándolo intensamente, sin el tono arrogante que usualmente tenía, sino con algo más auténtico - Haré todo lo que esté a mi alcance para darte la mejor vida. Para que no tengas que preocuparte de nada, para que no tengas que cargar con lo que no te corresponde. Te prometo que, aunque al principio todo parecía un juego, ahora esto es real para mí. Y te aseguro que haré lo que sea para que seas feliz.
Seungmin se quedó en silencio por un momento, observando los ojos de Hyunjin, sintiendo una cálida sensación de alivio. Algo en esas palabras lo tocó de una manera que no esperaba, y, por un instante, todo el peso de sus inseguridades y temores pareció desvanecerse.
Aunque... - empezó, mirando a Hyunjin de arriba abajo - Si sigo viendo esa cara arrogante, puedo empezar a pensar que no solo te casaste conmigo por el poder, sino también para asegurarte de que alguien lo admirara a diario.
Hyunjin levantó una ceja, sin perder la compostura, y su tono sarcástico no tardó en salir.
Oh, claro. No hay nada que me guste más que tener un trofeo que me critique todo el tiempo. Ya sabes, para mantenerme humilde.
Seungmin soltó una risa, pero sin dejar de mirarlo con una expresión fingida de indignación.
-No es que te haya pedido ser humilde. Si no te lo dije antes, lo diré ahora: nadie en su sano juicio se casaría contigo solo por tu humildad, Hyunjin.
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Trofeo
FanfictionDonde Seungmin está harto de ser visto como un trofeo por su esposo Bang Chan y Hyunjin está dispuesto a todo para tener a Seungmin
