Capítulo doce

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—Mamá era enorme, Vale es hermoso, estuve con lady Jeyne Arryn y conocí a Rhea Royce.

—¿La esposa de Daemon?

—Sí, tiene un carácter fuerte, entiendo porqué Daemon no la quiere.

—¡Rhaenyra!

—¡No lo digo por eso!

—¿Es por qué Daemon es rebelde y ella también y no puede manipularla a su antojo? —Evyson rió.

—Exactamente. Es algo gruñona, pero debe ser una buena esposa.

—Puede ser mi amor. Aunque no lo sabremos, no hasta que Daemon conviva con ella.

—Posiblemente madre. —Rhaenyra se levantó. —iré con Alicent. Prometí contarle todo.

—Ve mi amor, con cuidado. —Rhaenyra sonrió y besó la coronilla de su madre, dejándola sola. Evyson suspiró.

—Mi reina.

—Annora. ¿Qué sucede?

—El rey desea verla.

—Gracias. —murmuró. Y se puso en pie, al llegar al Salón del Consejo, observó que su esposo estaba solo, sin su Corte de lameculos. —¿Me esperaba?

—Esposa, espero haber puesto un varón en ti. —sonrió colocando el vientre de su esposa.

—¿Qué sucede?

—Hasta que no me des un heredero, Daemon será el heredero...

—Ya tienes un heredero, Rhaenyra es tu hija.

—Rhaenyra es una mujer.

—¿Y? Es tu hija, tu heredera. Se supone que el primer vástago del rey es su heredero. Rhaenyra es tu heredera.

—Lo discutiré con el Consejo. ¿Sí? Por ahora, pensemos en nombres.

—Pensemos. ¿Qué sexo?

—Sí es varón que sea Aegon.

—¿Aegon? ¿Cómo el Conquistador?

—Tuve un sueño, un hijo, nacido de nosotros, con la Corona del Conquistador, en su coronación, las espadas resonaban y los dragones rugían al unísono.

—¿En dónde estaba Rhaenyra?

—¿Rhaenyra?

—¿En dónde estaba ella sino en la coronación de su hermano?

—Probablemente casada con él. Lo vi con la corona del Conquistador, por eso nuestro hijo tiene que llamarse Aegon.

—Tendremos un hijo y se llamará Aegon, siempre y cuando, tú Viserys, cumplas tu trato.

—¿Qué trato?

—Nombra a Rhaenyra tu heredera, y no lo cambies, independientemente de sí tienes un varón o no. Haz que todos tus vasallos se arrodilles ante nuestra hija, y tendremos a nuestro hijo... y lo llamaremos Aegon.

—Entiendo, hoy lo comunicaré a mi Corte.

—Evyson asintió complacida. —Oh y Viserys. 

—¿Sí? 

—Convoca a Daemon, quiero hablar con él. 

—¿Por qué? 

—Una reina tiene que hablar con su hermano por matrimonio. 

—Viserys la miró, extrañamente. —me han dicho que él y Caraxes llegarán hoy al anochecer, parece que han acudido a tu llamado rápidamente. 

—¿Hay algún problema, mi rey? La Casa del Dragón debe permanecer unida, Jaehaerys decía que la única cosa que podía destruir a la Casa del Dragón, era la Casa misma, Daemon es el tío favorito de Rhaenyra, ella desea pasar tiempo con él antes de que se marche a los Peldaños de Piedra con lord Corlys Velaryon. 

—Abuelo Jaehaerys. —corrigió Viserys —¿Cómo sabes de los Peldaños de Piedra? 

—Me preocupa mi pueblo, pero al parecer a ti no, los Peldaños de Piedra son una clave en nuestro comercio, sí los Peldaños caen ¿Cuánto tiempo pasará para que también lo haga la Ciudad? El pueblo moriría de hambre y con justa razón arremeterían contra nosotros, pero no lo haría contra nosotros, lo harían contra Rhaenyra y sí Aegon existe, contra él también, arremeterían contra Rhaenyra y contra mí, a ti posiblemente sólo te asesinen y coman tu carne ¿Pero a nosotras? Nos usarían para su placer, nos violarían incontables veces y no tendríamos una muerte pronta, Rhaenyra sería abusada más veces que yo y que cualquier doncella, sólo por llevar nuestra sangre. No puedes seguir posponiendo esa Guerra Viserys, sí cruzas el Mar Angosto verás que ya ha llegado, puede durar un mes o mucho menos en venir aquí sí el clima está a favorecerle, miles morirían, saquearían casas, matarán hombres, ancianos, mujeres y niños, violarían a las mujeres...

—Tenemos una Guardia fuerte. 

—¿Y sí ellos están a favor del pueblo? Algo lógico, sinceramente. 

—Viserys suspiró. —tenemos dragones. Aunque no todos de nacimiento.

—Evyson irónica rió. —¿Tenemos? ¿Y en dónde está su dragón majestad? ¿Balerion? ¿El Terror Negro? Oh, cierto, su cadaver esta debajo de nuestros pies. ¿Cómo defenderá la Fortaleza, mi rey? 

—Tenemos a Silverwing, Syrax, Caraxes, Dreamfyre, Tessarion, Vaghar... 

—Silverwing no es una máquina de guerra, Syrax es pequeña y mimada, cuentas a Daemon pensando que él no morirá, Dreamfyre no tiene jinete, Tessarion es un huevo aún y Vaghar duerme más de lo que caza. No tenemos nada a nuestro favor. Mis niñas no se pondrán en peligro por tus pocos y frágiles huevos. 

—Sí tu dragón no hubiese muerto...

—Sí mi dragón no hubiese sido asesinado, mi dragón fue asesinado por órdenes de Jaehaerys y sus hombres Lannister. Tuve un dragón en mi cuna y contra todo pronóstico eclosionó, seguiría vivo si no fuese por ti y la maldita obsesión de Jaehaerys para que su heredero tuviese un dragón. 

—Mi padre seguía con vida, él era su heredero.  

—Y tú su heredero, Jaehaerys asesinó a mi dragón para que tú tuvieras uno y como castigo de los Dioses, no tienes uno. No metas a mi dragón en esto, Viserys. 

—Siempre estuviste ligada a Silverwing querida, tu dragón era de su nidada y ahora la reclamaste a ella.

—No me molesta estar con Silverwing, la amo, es mi hija, pero hubiese deseado que Jaehaerys y su estupidez no me hubiesen arrebatado a mi hijo, y ojalá tu estupidez, Viserys, no lo haga. 

—¿A dónde vas? —Viserys suspiró molesto, Evyson nuevamente lo había dejado hablando solo. 

(...)

Más tarde, la reina se enteró de la noticia del nuevo heredero, su hija sería declarada al amanecer en el Gran Salón. 

También se enteró de las represalias de los Hightower contra eso, ante ello, Viserys actuó conforme Evyson le indicaba. 

Algunos decían que el rey Viserys era noble y pacífico. 

Algunos decían que el rey Viserys finalmente estaba teniendo huevos. 

Y Evyson estaba agradecida de ver que sus calzones viejos tenían aún algo de hombría que sostener.

𝐐𝐔𝐄𝐄𝐍 ─ 𝐕𝗂𝗌𝖾𝗋𝗒𝗌 𝐓α𝗋𝗀α𝗋𝗒𝖾𐓣 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora