Creer en sí mismo sirve muchas cosas, se dice Max al verse al espejo vistiendo un traje negro hecho para él mismo. Una camisa blanca debajo, arreglado por una pajarita del mismo color de su traje. Peinó su pelo con cuidado, asegurándose que estuviera en perfecto estado.
Esta noche sería la gala anual de la FIA, donde se les entregarían todos los trofeos de diferentes categorías a los pilotos. Se sentía nervioso.
Claro que había asistido a las gala previas, junto con Jos. Eso le irritaba. Y le entristecía que no pudiese invitar a su madre.
Ambos adultos llevaban un mes sin hablarse, no conocía la razón. Sin embargo, las llamadas furtivas de su hermana le ayudaban a actualizarse en la vida contraria. Los extrañaba tanto.
Intentó, por todos los medios, hablar con Jos, rogarle que le dejase invitar a su madre a algo tan especial como una gala de ese calibre pero el sujeto fue firme, y era que no quería a ningúna loca para que arruinara el banquete de todos.
Lo que se gritaron esa tarde.
Y puede que haya tenido que usar un botiquín de primeros auxilios para arreglar su labio roto.
Exhaló el aire que no se enteró que había estado guardando y se acomodó su pajarita, la había notado levemente torcida. Fue a ponerse colonia y se puso el reloj que su madre le había dejado y que iba bien con todo.
Salió de la habitación, asegurándose de ponerle el seguro y el letrero de "no molestar" colgando del pomo. Camino un poco hasta la tercera habitación a su izquierda, sintiéndose más orgulloso de cómo se veía. Se sentía listo.
Antes de tocar escuchó a su padre gritar desde la habitación y lo que se escuchó como la voz de una mujer. Rodó los ojos al saber de quien se trataba.
Kelly Van Der Waal, la misma mujer que fue arrollada el año pasado por Jos. Sí, seguían juntos.
—¿¡No entiendes que iré por ti!?
Escuchó desde el otro lado, mordió su labio y espero.
—¡Ya lo sé! !YA LO SÉ! ¡Estás malditamente loca!—Algo fue arrojado al suelo.—Que si me tardo en recogerte, que si esto, que si lo otro, ¡todo es una queja para ti!—Otra cosa al suelo.—¿Sabes qué? ¿¡Sabes qué!? Jodete, no iré por ti, no me importa lo que digas-¡NO, NO! ¡Nada de llorar como una zorra! ¡Cuando te calmes y dejes que tus hormonas te controlen, me llamas!
Se recargó en la pared y miró su celular en lo que dejó de escuchar gritos yo todo sucumbió en silencio, lo único bueno de tener un piso entero para ambos. Se quedó viendo redes sociales y una publicación de su hermana le llamó la atención.
Era ella mostrando tomando una foto a la televisión donde un par de presentadores se podían ver entre la luz. Era el canal donde se transmitiría la gala. Pero eso no le llamó la atención sino el hombre que se sentaba a unos metros de distancia de su hermana, con la mirada enfocada en la pantalla.
No se veía más que su perfil pero eso no dejó que una sonrisa instantánea apareciera. La descripción de la imagen decía: "la mejor mamá del mundo apoyando a su hijo ¡Vamos Max!" Y una carita feliz.
Reviso la hora de publicación y apenas había sido hace veinte minutos atrás por lo que recargo la página de su hermana para ver si había publicado otra cosa. Al no ser así, regreso al post anterior y decidió escribir un mensaje.
"Deja de publicar a mamá sin su consentimiento Vicky."
Publicó el mensaje y bajó más a los comentarios.
"Que guapo tu mamá, Vicvic." Su tía Paola.
"Qué feo, por eso es adoptado." Su tío Antonio. Ridículo.
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Ik Hou Van Je, Mama
FanfictionMax siempre fue el hijo de los ojos de su madre. Siempre apoyándolo, protegiéndolo y estando para él. Su alma, mente y cuerpo le pertenecían a Sergio Michel desde que tiene uso de razón y ese sentimiento no hace más que crecer cada día. Una adicción...
