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Al llegar al gran comedor, inmediatamente todas las miradas se dirigieron a ellos, más bien, hacía ella.

Pansy lentamente comenzó a retroceder, pero antes de que pudiera dar otro paso hacia atrás, Theodore tomó su mano y dió un pequeño apretón.

Caminaron hacía su respectiva mesa bajo las atentas miradas del resto de estudiantes, con Draco y Blaise a un lado de ellos.

Al llegar a su mesa, Astoria se levantó y fué directo a abrazar a Pansy con un pequeño chillido de emoción, le dedicó una mirada y una bella sonrisa diciéndole que estaría con ella.

Obviamente los malos comentarios y murmuros no faltaron.

Pero, teniendo a sus amigos junto a ella, la hacía relajarse y sentirse segura, y era lo que importaba.

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- ¿Nott y Parkinson son novios?

- ¿Qué?

- Se tomaron de las manos, además, tu le das tutorías, ¿No sabes nada?

- Eso, le doy tutorías, no nos juntamos a hablar como grandes amigos, no te confundas Ron.

- Neville tiene razón, Theodore Nott jamás hablaría con alguien de nosotros, y si habla con nev, es para sus tutorías, las cuáles no le gustaron mucho cuando se lo mencionaron.

- Está bien, está bien, solo preguntaba.-

- Deja el chisme, hermanito.- Se burló Ginny

- Tu deja a Dean.

La pelirroja tomó un pedazo de pan de Harry y lo metió en la boca de su hermano.

- ¡Come!- Gritó nerviosa, para después darse cuenta de que todos los alumnos la miraban.

Ella sonrió inocente.

- ¡Oye!- Se quejó Ron con la boca llena del pan, pero comiéndolo.

- Mi pan...- Murmuró Harry mientras miraba que su amigo comía su pan.

- Toma el mío.- Dijo Neville dándole el suyo a Potter.

- Pancito, ven a mí.- Dijo con una pequeña sonrisa mientras lo comía.

El rubio sonrió levemente.

- ¡Siguen con las manos tomadas!- Gritó Ron, pero no lo suficiente para que los estudiantes de otras casas lo escucharan.

- Puede que sí, Nott siempre está defendiendo a Parkinson.- Hablaba Hermione leyendo el profeta.

- Yo no creo que necesite a alguien que la defienda, tal vez Theodore solo lo hace porque es su amiga y le tiene aprecio.- Soltó Neville sin pensar.

- ¿Qué dices?- Todas las miradas de sus amigos se voltearon hacia el rubio, quien se hizo chiquito en su silla.

Todos los miraban con confusión y extrañes, pero una pelirroja mostraba una mini sonrisa.

Al fin, este niño ya está aprendiendo a no quedarse callado, ¡Merlín! ¡Escuchaste mis súplicas! Pensó.

- La bola de las serpientes han demostrado que son unos inmaduros, entre ellos, Parkinson.- Dijo Granger

- ¿Inmaduros en qué aspecto?- preguntó Ginny.

- En qué siempre buscan problemas y pelean con nosotros, además de ser muy competitivos y creyéndose los mejores.- Respondió Ron

- En ese caso, nosotros también seríamos unos inmaduros.

- ¿Neville qué dices?

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