Capítulo VIII

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La fiesta de navidad no fue tan horrible como Regulus le hizo creer, pudo entablar una buena conversación con Lucius, persona con la cual trataban de no dirigirse la palabra en el colegio, además, conocer al prometido de Bellatrix

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La fiesta de navidad no fue tan horrible como Regulus le hizo creer, pudo entablar una buena conversación con Lucius, persona con la cual trataban de no dirigirse la palabra en el colegio, además, conocer al prometido de Bellatrix. Cuando la chica saliera de Hogwarts se casaría con Rodolphus Lestrange, un muchacho unos años mayor que Bella, con cara de tarado y, con lo poco que pudo hablar con él, se dio cuenta que el chico era un misógino de primera. No es que ella sea la más feminista del mundo, teniendo en cuenta la epoca y la forma en la que fue criada, pero a su corta edad pudo entender conceptos errados de la gente.

Kieran tuvo un sentimiento extraño cuando vió a Bellatrix bailar con su prometido, al ver a la rizada bailar de esa manera, muy arreglada, tenía esas pequeñas cosquillas en el estómago que uno siente cuando está muy emocionado, pero al ver al hombre que la acompañaba dejaba de sentir cosquillas para estar un poco furiosa ante esa escena, no tenía idea de por qué se sentía así por eso lo ignoró aunque de igual forma se preguntaba qué sería esa sensación rara que tuvo, la cual no fue la única, cuando la de rizos halago su vestimenta fue como si su corazón saliera de su pecho. No sabía que era, pero sabía que estaba mal. Si no lo estuviera, lo habría sentido con otras personas.

La chica fue una semana antes del inicio de Hogwarts, luego de las vacaciones de invierno, a su hogar nuevamente para poder terminar su maleta, la cual realmente nunca desarmo, pero aun así quería agregar algunos libros que había recibido en navidad. Sus amigos le habían enviado libros de artes oscuras y pociones, las cuales agradeció que le hayan llegado en la casa de los Black, ya que si sus padres los llegaban a ver, ella estaría muerta. Al contrario de sus padres, los señores Black se pusieron realmente felices al ver dichos libros, lo cual ocasionó que Walburga le ofreciera a la chica algunos de los libros que se encontraban en su biblioteca.

Lo que la pelinegra no sabía y mucho menos esperaba era lo que sucedió una vez que volvió a Hogwarts.

James y Kieran llegaron a la estación 9 ¾ en busca de los hermanos Black, la niña se acercó a donde estaba la familia, le hizo una pequeña seña al hijo mayor del matrimonio indicando que su hermano lo buscaba, el joven de lentes veía como su hermana hablaba con una normalidad sorprendente hacia los padres de su amigo. Cuando Sirius llegó, notó que su mirada estaba dirigida al grupo del cual se había alejado, también se quedó observando. Unos minutos después de su charla, notaron como Kieran era despedida por Walburga con un abrazo, uno el cual Sirius nunca había recibido y estaba seguro de que Regulus tampoco, uno del cual James jamás había visto a su madre darle a su hermana. Había un amor maternal que ninguno de los dos hijos biológicos de la mujer había recibido.

Eso despertó un odio Sirius, quien solo espero a estar junto a sus amigos en un compartimento para soltar todo lo que sabía de Kieran, todo lo que sucedió en las vacaciones que compartió con ella, menos una parte, la de su primera cena.

A dos compartimentos de ellos se encontraban los hermanos menores de James y Sirius, la chica estaba un poco nerviosa, quería contarle lo que sintió con Bellatrix en navidad, sentía que él se había abierto contándole lo de su transición, algo que ella considero que no se gritaba a los cuatro vientos. Se preparó mentalmente para este suceso, sabía que Severus no los vería hasta que lleguen al castillo, si que él no era el mayor miedo de Kieran, sino que entre la prima de su amigo mientras le comentaba esta situación.

CORALINEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora