Kieran Potter es conocida por ser la simple hermana de James, lo que nadie sabe es todo lo que sufrio de pequeña en escuelas muggles. Cuando clasifico en Slytherin, su hermano y muchos otros estudiantes comenzaron a destruirle el autoestima llegando...
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Los meses pasaron y Kieran seguía la misma rutina, no comer absolutamente nada en todo el día y tener un atracón por la noche, haciendo que aumente de peso. Mientras que su relación con Regulus y Severus fue haciéndose más fuerte, se trataban como hermanos, (se llevaban mejor que con sus propios hermanos, en el caso de los menores). Ambos chicos se preocupaban por la salud física y mental de la joven Potter, pero trataban de que ella no lo notara para que no los apartara. Al principio, la chica ignoraba todas las preguntas que sus amigos le hacían y comenzó a alejarse de ellos, hasta que se dieron cuenta lo que sucedía, dejando el tema de lado.
Con el pasar de los días se acercaba una fecha bastante especial, buena para algunos y desastrosa para otros, las vacaciones de Navidad. Kieran pensaba en pasar navidad con sus padres, pero recordaba que James estaría allí y recibiría un comentario molesto por su parte. Por otro lado, Regulus invitó a ambos a una cena de Navidad que tendrá con toda su familia, la chica no dudó en aceptar, en cambio Severus tuvo que negarse ya que estaría en Hogwarts y no tienen permitido salir.
—Estoy emocionada por Navidad— dijo Kieran saltando a la cama de Severus.
—Oh sí, súper emocionante— habla Snape con sarcasmo.
—Tranquilo Sev, te enviaré un obsequio— responde la chica abrazando al mayor por el cuello mordiendo su pálida mejilla dejando unos restos de baba en ella. Cualquier persona que viera eso no creería que esa chica era Kieran Potter. Snape se limpió la mejilla con una expresión de asco mientras que empujaba a la chica.
—Kiery— habla Regulus haciendo que la chica se separe y preste atención—, recuerda que tienes que ir formal a la cena con mí familia.
—Oh cierto— recuerda mientras se sienta con la piernas cruzadas— ¿Formal traje o formal vestido?
—Formal vestido— responde ganando una mirada de odio por parte.
—Sabes, los músicos muggles no estarían de acuerdo con esto —lo miro.
—¿Desde cuándo le haces caso a los muggles? —ríe Severus.
—Tienes razón, pero existe un tal David Bowie, él se viste como se le da la gana y no como una vieja amargada quiere.
—Regulus me lanza una mirada de advertencia. —Cambiando de tema. Le pediré a mi madre alguno de sus vestidos, me gusta la ropa que usaba.
—¿No te gustaría que mande a hacer un vestido? —cuestiona el joven Black.
—No te preocupes por eso, usaré uno de mi madre.
—Como sea, —habla el mayor. —¿ya empacaron?
—Yo si, pero no creo aguantar a mi hermano por dos semanas, lo bueno es que iré a conocer a la noble y ancestral casa Black —comenta con burla hacia su amigo.
—Cállate ridícula.
Kieran nunca se sintió de esta forma, tan llena, siempre creyó que una persona como ella no merecía el amor, sus compañeras muggles la hacían sentir despreciada, como si no valiera nada, cuando llegó a su casa se sintió ligeramente de esa manera; sus padres le daban mucha más atención a James que a ella, pero Kieran lo comprendía, sus padres criaron a su hermano, al contrario que con ella. A veces deseaba saber qué hubiese sido de su vida si no estuviera con su tía toda su infancia.