Después de cuidar de mi mamita por 2 meses y medio, Papa Jehová se acordó de su alma, el pasado 14 de febrero.
Nunca había sido testigo de la muerte de una persona tan cercana antes, pero ha sido desolador al menos para mi, ver como se iba poco a poco.
El miércoles 5 vino una de sus amigas para orar por ella, al cerrar mis ojos pude ver una cascada de agua cristalina. Al preguntar supe que significaba purificación.
El viernes 7 la llevamos con un oncólogo, aún se la veía fuerte, le recomendó que comiera porque no lo hacia... Perdía peso. Pero nos dio una esperanza.
Ese fin de semana tuvimos una pijamada en casa de mi hermana.
Estuvimos mis hermanos, mi cuñada Laly, mis sobrinos y yo. Jugamos bingo (a ella le gustaba mucho ese juego), comimos y nos reimos.
Ese fin de semana se turnaron para cuidarla, mi hermano Danilo y mi sobrino Diego.
Ese fin de semana, su salud se deterioró, se ahogaba mas, e incluso ya fue difícil el solo hecho de tomar un baño, se ahogaba... Su pulmón colapsó.
Y allí se agravó todo... Mi madre empezó a ahogarse, para el lunes tuvimos que colocarle una bombona de oxígeno.
Pasó ese lunes completo en mi casa, al día siguiente la llevamos al oncólogo, pero ella ya hablaba incoherencias.
El oncólogo solo la miró y dijo... Ella no puede recibir quimio, hay que darle cuidados paliativos.
Mi esperanza se fue abajo, ya había oído antes ese término y sabía lo que significaba.
Me plante frente al doctor y le pregunté... ¿Por qué?
Nos pidió que sacaramos a mi madre del consultorio. Mi ex cuñado lo hizo y quedamos solo los 3, allí.
... Espere su respuesta... Es un cáncer poco común, e incluso han venido pacientes enteros y han llegado al tercer quimio y los hemos perdido.
Se llama cáncer patológico, deriva de alguna patología adquirida, nos hizo varias preguntas sobre las posibilidades y recordamos que hace 50 años, nuestra madre trabajó junto a un médico, muy conocido en un hospital de mi ciudad, que se llama Luis Vernaza, allí atendían pacientes con tuberculosis sin mascarilla.
Nos explicó que le contagiaron la tuberculosis y ese virus quedó fosilizado en el pulmón y se reactivó por picos altos de presión arterial que sufrió entre agosto a octubre del 2024.
El siguiente día seguía luchando se paraba, para ir al baño, susurraba pero yo si le entendía.
El miércoles recibió los santos óleos, ya no hablaba. No comía.
Nos dijo que le quedaba un mes de vida, pero en realidad murió 3 días después.
💔
Les diré que no ha sido fácil, nadie entiende el dolor de la pérdida de una madre, hasta que la pierde.
Es un vacío muy doloroso, duele como si quemará. A pesar de que Jehova me dio la bendición de estar junto a ella en estos últimos 14 meses y medio.
Y pedirle perdón por todos los errores cometidos, sé que me perdonó, me lo demostró cuando quitó su mano de entre las mías, para colocar la suya sobre la mías, aunque ya estaba agonizando, sentí el infarto que demostró el inicio de su agonía, hasta su último suspiro antes de partir al cielo.
En su entierro me doparon porque crei que moriría con ella, todo fue real para mí, cuando vi su féretro entrar en ese hueco del cementerio.
Esa noche dormi en casa de mi hermano menor, y aunque no me lo crean, ella estaba ahí... Se sentó en el sillón detrás de mi. Me quedé quieta.
Las noches siguientes fueron terribles, he tenido días malos, remalos y nulos.
Ocupó mi mente desde la mañana, hasta la noche, que me quedo dormida en la silla que mi madre utilizaba.
Gracias a Dios, tengo amigas, como hermanas que están pendientes de mi, que me preguntan diaramente ¿como te sientes?... Me escuchan y me aconsejan.
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Cada uno de nosotros llevamos el luto con dolor, pero de diversas maneras.
Mi madre decía... "Los padres estamos preparados para morir, más no para ver morir a nuestros hijos"
Pero nosotros los hijos, tampoco estamos preparados para perder a nuestros padres.
Si les digo, lo más penoso es ver llorar a mis hermanos. Se fue muy pronto.
Antes de su partida le temía a la muerte, ahora ya no... Porque sé que la volveré a ver cuando me toque a mi.
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Cambios
EspiritualEsta historia relata mis vivencias buenas, malas y tristes que han marcado mi vida dejando enseñanzas que me han ayudado a madurar.
