onsmiciente
Rodrygo se quedó quieto en mitad del campo. El sudor le bajaba por la frente, mezclándose con la rabia, con ese nudo en la garganta que no terminaba de tragar.
El sonido del silbato volvió a la vida al resto del equipo, pero él seguía ahí, estático, como si el mundo hubiese empezado a girar sin él.
—Tío, ¿qué ha sido eso? —Vinicius se acercó, sin esconder el tono molesto—. ¿Estás bien?
Rodrygo asintió sin hablar. No podía.
No mientras Jude, a pocos metros, seguía dándole la espalda.
No mientras las palabras de hace segundos todavía le quemaban en la piel.
"No quiero escucharte."
¿Qué se supone que debía hacer con eso? ¿Quedarse callado? ¿Callado como siempre?
No.
No esta vez.
Caminó hasta él. Hasta Jude. Con pasos duros. Sin pensar en los que lo miraban.
El murmullo de los compañeros fue creciendo, como un eco incómodo. Pero nadie se metía.
No todavía.
—Ey —dijo Rodrygo. Su voz sonaba rota, pero firme—. No vas a hacer como si nada. No después de lo de hoy.
Jude ni se giró al principio. Estaba dándole toques al balón, como si fuera lo único que importaba. Como si la tensión no le tocara. Pero la pelota rebotó mal.
Se detuvo.
Entonces habló.
—No necesito actuar, Rodrygo. Lo de hoy no ha sido nada comparado con lo que hiciste tú.
Rodrygo tragó saliva.
Sabía a qué se refería.
A ella.
A Lenna.
—No fue como tú piensas —intentó.
—¿Ah, no? ¿Y cómo fue, entonces? ¿Me lo vas a contar ahora, como si fueras sincero?
—No lo planeé —respondió, bajando la voz—. No fue algo que yo buscara.
—Pero lo dejaste pasar. Lo alimentaste. Lo supiste desde el principio. Me mirabas a la cara sabiendo que estabas... con ella.
Un par de jugadores se acercaron disimuladamente. Fede, Vini, incluso Nacho. Pero nadie hablaba. Nadie interrumpía.
Porque la tensión era tan densa que cortaba el aire.
Rodrygo levantó las manos, frustrado.
—No estábamos juntos. ¡Ella y yo no éramos nada!
—¿Y eso te hace mejor? —Jude lo miró por fin. Directo. Cruel—. ¿Que no fueras oficialmente su novio mientras te metías en su cama?
Rodrygo sintió que lo desnudaban con esas palabras.
—No hables como si supieras lo que pasó entre ella y yo.
—Sé lo suficiente —dijo Jude, más bajo, con los ojos clavados en él—. Sé que me miras como si te la hubieran robado. Como si yo tuviera la culpa de algo que tú arruinaste solo.
—¿Y tú no? ¿Tú no tienes culpa en nada?
Jude apretó la mandíbula.
—La única culpa que tengo es haber confiado en ti.
Silencio.
Rodrygo soltó una risa amarga, seca, sin alegría.
—¿Y ella? ¿Tú confías en ella?
La pregunta cayó como una bomba.
Jude no respondió de inmediato.
Sus ojos cambiaron. Se oscurecieron.
—Eso no es asunto tuyo.
Rodrygo dio un paso más cerca.
—Lo es si sigue diciéndome que ya no siente nada... mientras me mira como si aún lo hiciera.
Y ahí, por primera vez, Jude perdió el control.
No levantó la voz. No lo empujó.
Pero sus ojos se llenaron de rabia pura.
—Vuelve a decir eso —susurró—. Vuelve a decir que ella siente algo por ti. Y te juro que no respondo como hoy.
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𝐄𝐧𝐚𝐦𝐨𝐫𝐚𝟐 || 𝐑𝐨𝐝𝐫𝐲𝐠𝐨 𝓍 𝐁𝐞𝐥𝐥𝐢𝐧𝐠𝐡𝐚𝐦
Fanfiction𝐓𝐫𝐞𝐬, 𝟑 𝐣𝐨𝐯𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐮́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐩𝐚𝐬𝐢𝐨́𝐧. ✨ 𝐄𝐥 𝐅𝐔𝐓𝐁𝐎𝐋 ✨ ¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫𝐚́ 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐫𝐞𝐬? 𝐒𝐢 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐫𝐥𝐨, 𝐥𝐞𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 🫶🏽
