𝐋𝐞𝐧𝐧𝐚
Rodrygo seguía demasiado cerca.
Su dedo rozaba un mechón de mi cabello, y aunque era un simple gesto, sentí como si todo mi cuerpo se paralizara. La brisa nocturna soplaba entre nosotros, pero el calor de su proximidad hacía que el aire se sintiera denso, cargado de algo peligroso.
Su mirada ardía.
Mi garganta estaba seca.
—Dímelo, Lenna —su voz era un susurro, pero cada palabra me golpeaba con fuerza—. Dime que no piensas en mí.
No podía.
Y lo peor de todo es que él lo sabía.
Mi cuerpo lo traicionaba. Mi respiración entrecortada, mis labios entreabiertos, mis ojos que no podían apartarse de los suyos. Todo en mí gritaba lo que no quería admitir.
Pero entonces, la realidad me golpeó como un balde de agua fría.
Sophia.
Su novia.
Rodrygo tenía novia.
No era solo Jude a quien estaba traicionando con mis pensamientos, sino también a ella. Y lo peor era que Sophia no era una mala persona. De hecho, era dulce, simpática, de esas chicas que te caen bien sin siquiera intentarlo.
Y ahí estaba yo, a punto de caer de nuevo en algo que no debía.
Di un paso atrás de golpe, alejándome de Rodrygo como si su cercanía me quemara.
—No puedo hacer esto —dije en voz baja, pero con firmeza.
Él entrecerró los ojos, como si analizara mis palabras, como si intentara entender en qué momento perdí el control de la situación.
—¿No puedes... o no quieres? —preguntó con voz ronca.
Mi estómago se revolvió.
—Las dos cosas —respondí, obligándome a ser fuerte.
Rodrygo dejó escapar una risa baja y amarga, sacudiendo la cabeza.
—No te creo.
Apreté los puños, sintiendo la frustración burbujear en mi pecho.
—No importa lo que creas, Rodrygo. Importa lo que es real.
Él me miró fijamente, y por primera vez en toda la noche, vi algo diferente en sus ojos.
Dolor.
—¿Y qué es real, Lenna? —preguntó, con un deje de cansancio en la voz.
Respiré hondo, tratando de recuperar el control.
—Jude es real —dije con firmeza, obligándome a creerlo—. Tu relación con Sophia es real. Lo que pasó entre nosotros... no lo es.
Rodrygo se quedó en silencio por unos segundos. Luego, dejó escapar un suspiro y se pasó una mano por el cabello, mirando hacia el cielo.
—Si eso es lo que quieres creer...
—Es lo que es —lo corté, más para convencerme a mí misma que a él.
Rodrygo dejó escapar una risa sin humor y dio un paso atrás, metiendo las manos en los bolsillos.
—Bien —dijo con una media sonrisa—. Volvamos adentro, entonces.
Asentí, sintiéndome más nerviosa de lo que debía.
Ambos regresamos al interior de la casa, y al hacerlo, vi algo que hizo que el aire se atascara en mi garganta.
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𝐄𝐧𝐚𝐦𝐨𝐫𝐚𝟐 || 𝐑𝐨𝐝𝐫𝐲𝐠𝐨 𝓍 𝐁𝐞𝐥𝐥𝐢𝐧𝐠𝐡𝐚𝐦
Fanfiction𝐓𝐫𝐞𝐬, 𝟑 𝐣𝐨𝐯𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐮́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐩𝐚𝐬𝐢𝐨́𝐧. ✨ 𝐄𝐥 𝐅𝐔𝐓𝐁𝐎𝐋 ✨ ¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫𝐚́ 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐫𝐞𝐬? 𝐒𝐢 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐫𝐥𝐨, 𝐥𝐞𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 🫶🏽
