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Para Kim Minjeong fue difícil adaptarse a la vida, desde que nació, incluso antes, la misma vida ha querido terminar con ella. Incluso ella misma, pero para una persona como ella algunas veces habrá alguien que te retenga, que no te deje caer, y para ella era su madre, luego, y cuando creyó que debería unirse a su madre muerta, Yoo Jimin llegó a ella, como un ángel, su salvador.

Entonces, ¿por qué ella simplemente...?

—Y realmente, realmente lo siento mucho. No volverá a suceder.

Jimin arqueó su ceja, desconfiando de Minjeong. Vamos, '¿cuántas veces ha dicho esto? ¿Y cuántas seguirá soportando?'

Minjeong espera que Jimin siga creyendo en ella. Había algo en esa mirada que le dio justo ahora que la hizo sentir ansiosa, no, Jimin no puede dejarla, ¿verdad?

Sabe que lo ha arruinado, y la altera el hecho de ahora perderla a ella. Ya no tiene a nadie, solo a Jimin, solo quiere a Jimin para ella, ¿es eso tan malo? 

—No lo sé, MinJeong. Te creí, lo hice, pero ¿por qué volviste a dejar esas notas raras a Aeri? Ella no ha hecho nada.

—Seguía diciendo que me dejaras, ¿no? —las pupilas de Minjeong temblaron, pero algo de fuego comenzaba a surgir en su interior.

Karina guardó silencio. Era cierto, pero ella no lo haría, no quería hacerlo. Porque honestamente, no podía dejar Winter, le ama demasiado que ya no puede dejarla.

—Win...— trató de hablar, pero su garganta estaba obstruida con los delgados dedos de Winter.

—¡No puedes dejarme! —Bramó. Sus dedos forzaron más el agarre en el cuello de su novia—. Rina, yo te amo... ¡Eres mía!

—¡Win-!

—¡NO ME DEJARÁS! ¡NO VOY A ESCUCHARTE!

Winter podía sentir su corazón latiendo rápido. Pero el panorama cambió, pudo ver el atisbo de terror en los ojos de Jimin, jadeó y sintió su consciencia de nuevo en ella. Miró sus manos con terror, ella tocó a Jimin como si fuera basura.

Respirar parecía una tarea difícil, se sentía sofocada, como si estuviera ahogándose en el mar. Está aterrada.

Subió la mirada y Karina le estaba sonriendo, sintió sus piernas débiles—. ¿Realmente —sus pequeños dedos tocaron con lentitud su cuello rojizo— me amas? —Soltó una risa cargada de desdén— Entonces, ¿por qué no vienes a mí? Cobarde. 

Eso parece ser que la hizo regresar al presente. No sabe en qué momento se durmió o si solo se perdió en sus recuerdos, pero seguía sentada en la misma silla de hace un par de minutos, sus ojos enfocaron lentamente el espejo frente a ella.

Hubo una risa suave y contagiosa detrás de ella. Probablemente ahora mismo se veía desorientada y lo estaba, era confuso.

Su mente la regresaba a momentos con Jimin y cada vez eran más distorsionados, ella no cree que eso haya sucedido de tal manera, apenas puede confiar en sus recuerdos a este punto. Tuvo un colapso por su trastorno por estrés postraumático, y ha estado en psiquiatría con un seguimiento, pero no es algo que desaparezca rápido, mucho menos si ha existido y crecido en ella tantos años, de forma desalentadora menos del 50% de personas logran superarlo por completo. Eso fue lo dijo su doctora cuando le dio el diagnostico, y es la razón por la que debe permanecer en casa el mayor tiempo posible, para evitar tensiones innecesarias que afecten su mejoría.

Es por eso que ahora estaba dándole un masaje esa chica, con ojos afilados que parecía divertida con la mirada confusa que tenía frente al espejo. Su respiración se cortó en cuanto sintió esos brazos por detrás de su cuello, bajando lentamente hasta tener esas manos delante de su cuerpo. Sintió un escalofrío recorrer su espalda, algo andaba mal.

Obsession || WinRina G!PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora