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—¡HIJA DE PUTA! 

El golpe resonó seco en la sala. El saco se movió apenas un segundo antes de recibir otro puñetazo, esta vez más violento. Karina jadeaba, los nudillos envueltos en vendas empapadas en sudor, su cabello corto pegado a su rostro por el esfuerzo y la rabia.

Hoseok la miró de reojo un momento. En lugar de preguntarle sobre la razón de su enojo, prefirió solo intervenir para su entrenamiento, él supone que la razón de esto probablemente es la ex novia de Jimin, y él no es quién para intervenir. A veces solo debes dejar que la misma persona lo solucione, y al menos, ahora no parecía deprimida. 

—Gira más la cadera, no pierdas el equilibrio —corrigió con calma, como siempre, su voz firme.

Karina asintió en silencio. Volvió a golpear. Más fuerte. Más profundo. Más desesperado como si estuviera partiéndole la cara a esa idiota que casi le gritaba que se había acostado con Minjeong, le molesta más porque la cabrona se estaba burlando con toda la intención de provocarla.

Sí, definitivamente Winter se acostaría con alguien así.

—¡PERRA!

Y sí, definitivamente Wonho no iba a meterse a preguntar nada.

Al día siguiente, en la oficina, la tensión no se había disipado nada. Sus dedos temblaban ligeramente mientras leía su reporte de actividades. La pantalla parecía más brillante de lo usual, o tal vez era su cabeza la que latía con ese zumbido bajo, constante, como un enjambre atrapado en su pecho.

Sentía que en cualquier momento gritaría. Nunca se había sentido tan insultada en su vida.

Mientras masajeaba sus sienes con los dedos, suspirando y resoplando inútilmente, escuchó una voz masculina que no pensó volver a escuchar tan cerca de ella.

—¿Estás bien? —la voz de Jaehyun fue suave, y cuando Jimin alzó la vista, lo encontró de pie junto a su escritorio, una lata de té de jazmín en la mano y una sonrisa amable en su rostro. Fue extraño.

Ella dudó un momento antes de tomarla. Sus dedos rozaron los de él y por un segundo todo se sintió incómodo, decidió ignorar esa sensación y agradecer su amabilidad, al menos la hizo olvidarse de todo eso.

—Gracias, Jae —murmuró.

Él sonrió con cautela, leyendo el espacio, no atreviéndose a decir más.

—Solo pensé que sería bueno para ti, regresaré a mi lugar —añadió, retrocediendo con una sonrisa.

Jimin asintió y lo vio irse en silencio, su estómago se sintió revuelto. Los recuerdos de ese día llegaron solo para atormentarla el resto del día, y sin embargo, ella bebió toda la lata, buscando consuelo en aquel líquido, pero ese recuerdo pareció un bucle constante en su cabeza. 

Cuánto se arrepiente de haber hecho eso.

Y aunque hizo lo mismo que Winter, al menos Jaehyun no se burló de Winter en su cara como aquella chica.

Miró la lata vacía en su escritorio y luego hacia el asiento de Jaehyun. Puso su codo sobre el escritorio y recargó su barbilla en su palma, una idea pasó por su cabeza, una muy mala.

...

—Gracias por traerme —sonrió un poco y tocó con su mano el hombro del chico al volante.

—No hay problema, salúdame a Haewon —sonrió de vuelta y ladeó la cabeza un poco, pero no hizo ningún acercamiento más. Tampoco hizo algún gesto para retirar la mano de Jimin, ni cuando le apretó el hombro.

Cuando Jimin vio al auto alejarse suspiró. Esto no iba a terminar bien.

Entró a su casa después de convencerse que no estaba tan mal lo que estaba provocando.

Obsession || WinRina G!PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora