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Había girado la llave tres veces y lo único que había escuchado era un clic seco y frustrante. El motor no rugía, tal como describió Jennie. Bajó del auto y fue hacia el capó para abrirlo e inspeccionar adecuadamente.

Dio una vista rápida a cada parte del auto debajo del capó.

Al inspeccionar la batería, notó un polvo blanquecino y verdoso alrededor de los terminales. Suspiró, no era nada complicado.

—Solo es corrosión — se levantó y miró fijamente a Jennie, quien solo asintió, sin saber qué diablos quería decirle con eso— es por esto que tu auto no funciona apropiadamente.

—Claro...

—Bien, dame un momento.

Sin esperar alguna respuesta, se regresó hacia dentro de la casa y fue directamente a la cocina y al baño por algunas cosas. Una vez que regresó al auto traía consigo agua, bicarbonato, vinagre, un cepillo de dientes viejo que encontró en el baño, un pañuelo y vaselina que no preguntará para qué la usa la dueña de la casa, pero agradece que esté allí.

La odontóloga solo la miró y la dejó hacer lo que sea que esté haciendo.

Minjeong desconectó los cables de la batería, comenzando por el terminal negativo, luego fue al positivo. Una vez que les desconectó, echó una pequeña cantidad de vinagre sobre las áreas corroídas y luego espolvoreó un poco de bicarbonato de sodio encima, dejando que la mezcla burbujeara mientras neutralizaba el ácido.

Con el cepillo, frotó suavemente hasta eliminar la corrosión de cada terminal, enjuagó los terminales con agua limpia y los secó con el pañuelo. Para prevenir futuras corrosiones, aplicó una capa delgada de vaselina en los terminales antes de reconectar los cables, comenzando por el positivo y luego el negativo.

Cerró el capó, dejó las cosas a un lado para llevarlas a guardar luego y volvió a meterse al auto.

Al volver a girar la llave, el motor arrancó sin problemas. Minjeong sonrió, satisfecha con su trabajo.

Jennie soltó un notorio "wow", impresionada por la efectividad.

—Creí que tu memoria estaba mal, ¿cómo recuerdas todo eso?

Winter salió del auto y arqueó la ceja hacia la odontóloga—. ¿De verdad creíste eso?

Hubo un breve silencio y luego Jennie soltó una risita—. Debí suponer que no era verdad, lo actuaste tan bien que te lo creyeron, ¿no?

—No, en realidad sí sucedió —soltó una risa irónica mientras se daba la vuelta y comenzaba a limpiar sus manos un pañuelo que se trajo también—. Fue algo temporal, casi muero, mi cerebro tardó en darse cuenta que seguía viva después de eso, mi memoria se alteró un poco, no recuerdo algunas cosas todavía, pero la medicación está ayudando.

Jennie asintió, entrecerrando sus ojos, un poco dudando de aquello.

—¿No me crees eso, no? —No la estaba mirando, su voz dejó de ser suave— Ella tampoco, por eso te está hablando tanto, ¿verdad? 

Cuando la mirada oscura de Winter se fijó en ella por encima de su hombro, se tensó un segundo, luego suspiró.

—¿Desde cuándo lo sabes?

Winter dejó el pañuelo dentro de su bolsillo y caminó hacia ella, con una sonrisa suave en sus labios, estaba divertida, de una forma poco normal. Una vez que estuvo cerca, pasó su dedo sobre el largo del cuello de Jennie y la miró fijamente.

—Ni siquiera lo estabas ocultando, puedo verlo; te estás divirtiendo conmigo. Está bien, supongo que es lo menos, Manobal es igual que tú, ven a los demás como fuente de entretenimiento. No juzgas, no tratas de meterte, no demasiado, solo te sientas y observas —se detuvo y sintió su pulso con sus dedos—. No estás sorprendida, no estás asustada, estás tranquila, sabes que no te haré nada.

—Si lo quisieras ya lo hubieras hecho, no eres de las que dudan.

Winter asintió—. Por supuesto.

Se miraron fijamente, dejando la tensión crecer, incitando a alguna a romperla, a hacer algo. Jennie fue quien retomó la palabra primero, quitando suavemente los dedos de Winter de su cuello.

—Iré a verla —confesó y ladeó la cabeza—. Pero no diré que ustedes dos se vieron, a cambio-

La menor resopló divertida, interrumpiéndola—. Claro, tenías que sacar algo de eso, ¿qué es?

Jennie se acercó y le susurró en el oído lo que quería. Winter la miró un poco confundida, no esperaba eso.

—¿Puedo saber por qué?

—Te lo diré después, primero necesito los resultados.

Accedió a la petición, era extraña, pero no vio nada malo en hacerlo.

...

Jennie cruzó las piernas con elegancia mientras removía el hielo de su café con la pajilla. Sus uñas perfectamente pintadas daban golpecitos suaves al vaso de plástico, su sonrisa era tan encantadora como si no ocultara nada. Del otro lado de la mesa, Taeyeon la observaba con esa mirada inquisitiva que usaba cuando no creía nada de lo que le decían, buscando hasta debajo de esa simple sonrisa alguna mentira.

—¿La ha visto? —Preguntó directamente después de un par de minutos de ambas mirándose fijamente. Minutos muy incómodos si puede opinar.

Jennie alzó una ceja, haciendo un pequeño gesto de duda con los labios, frunciéndolos un poco.

—¿A Jimin? No. ¿Por qué la vería? Minjeong no la soporta —ladeó la cabeza, pretendiendo pensar—. Me parece que hasta me dijo que si la volvía a ver, huiría de ella, ¿o lo soñé?

Jennie sonrió al final como si nada, pero Taeyeon no. La mayor apretó su mandíbula un poco, poco confiada de la respuesta.

—¿Estás segura? —Dejó su taza a un lado y se acercó al centro de la mesa— ¿No la estarás ayudando?

Jennie dejó caer una risa suave. Sus ojos, sin embargo, no tenían ni una pizca de humor.

—¿Qué estás insinuando, Taeyeon? ¿Que la estoy ayudando a volver con Jimin? ¿Yo? —negó vagamente con un movimiento de mano y luego puso su mano sobre su pecho, como si estuviera ofendida— Por favor, no tengo tiempo con tantos pacientes a diario, mi profesión me ocupa la mayor parte, deberías saberlo y estar agradecida con que haya accedido a monitorearla por ti.

—No es por insinuar. Es porque sé cómo eres —replicó Taeyeon, sin levantar la voz—. Tú no haces nada sin un propósito. Y si estás involucrada, es porque hay algo que quieres.

Jennie tomó un sorbo de su bebida, sin dejar de mirarla por encima del vaso. Sus labios se curvaron con suavidad, casi en burla.

—No la quiero cerca de mi sobrina.

—Y yo lo único que quiero ahora mismo es que mi hijo no se quede esperándome en la puerta de la escuela. Si me disculpas...—insinuó la puerta con sus ojos.

Taeyeon entrecerró los ojos, pero no dijo nada, ella la habló de la nada de todos modos, no tenía por qué quedarse tanto tiempo con ella. Jennie se puso de pie con calma, ajustando su bolso en el hombro.

—Si estás tan preocupada por tu hermana, quizás deberías hablar directamente con ella... —se inclinó un poco, casi con dulzura— pero no puedes hacerlo. Confía en mí, sé lo que hago.

Y antes de que Taeyeon pudiera decir algo más, Jennie le guiñó un ojo y se alejó con paso lento, dejando detrás el aroma de su perfume y la incertidumbre de su última frase.

Taeyeon se quedó en su asiento unos segundos más, sabiendo que acababa de ser engañada, pero sin poder probarlo.

Jennie sonreía mientras salía del café, sacando su celular para mirar con diversión el reflejo de su cuello.

—Un poco de drama no le hace mal a nadie—masculló mientras subía a su auto.

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Tuve que buscar cómo arreglar lo del auto, ni sé conducir y ni auto tengo (https://es.jbtools.com/blog/how-to-clean-corroded-car-battery-terminals/#:~:text=Una%20vez%20desconectada%2C%20vierte%20una,Mi%20Coche%20Se%20Sigue%20Agotando?)

En el siguiente vuelvo a Karina :p

Gracias por leer 🤝

Obsession || WinRina G!PDonde viven las historias. Descúbrelo ahora