Antes que nada, este capítulo contiene contenido +18, traté de que no sonara tan fuerte y fuera describido de manera sutil, espero y lo disfruten...
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(tn)
Lancelot me miró sorprendido ante mi pregunta.
—Yo no tengo ningún problema, pero… ¿y tú?
Mis labios se entreabrieron mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas.
—Ayer me contuve por muchas razones, pero… siendo honesta, no dejé de pensar en ti en toda la noche. Además… ya no somos unos niños.
La chispa en sus ojos se encendió en el momento en que me escuchó decirlo. Se puso de pie con una sonrisa y, sin dudarlo, me tomó en sus brazos con la misma seguridad de siempre.
—No creí escuchar eso de ti… —susurró con diversión, pero su tono pronto se volvió más profundo, más grave
Caminó conmigo hasta la cabaña, sosteniéndome con firmeza. No sabía por qué me sentía tan nerviosa. Mi piel se erizaba con cada paso, con cada respiración entrecortada. Lo único que tenía claro era que lo deseaba, tanto como él me deseaba a mí.
Cuando cerró la puerta tras nosotros, su mirada se oscureció. Su calor me envolvió en el instante en que me acorraló contra la pared, atrapándome entre su cuerpo y la madera. Su boca buscó la mía con urgencia, y me rendí a él sin dudarlo.
Sus labios, hambrientos, trazaron un camino descendente por mi cuello, enviando un escalofrío que me hizo aferrarme a sus hombros. Sus manos viajaron por mi espalda hasta desatar mi sostén. Lo dejó caer sin apartar sus ojos de mí, como si quisiera grabar en su memoria cada detalle de mi cuerpo.
Mi respiración era errática. Su mirada, intensa.
—Eres hermosa… —murmuró con voz ronca.
Me tomó en brazos de nuevo y, entre besos y caricias, me llevó a la cama.
Se acomodó sobre mí, devorándome con sus labios y sus manos, explorándome como si quisiera memorizar cada curva, cada estremecimiento. Sus caricias eran dulces y a la vez desesperadas, como si temiera que el tiempo nos arrebatara aquel momento.
Su boca descendió hasta mis pechos, atrapando uno con un beso cálido mientras su otra mano los moldeaba con suavidad. Dejé escapar un gemido ahogado, sintiendo el fuego recorrerme por completo.
—¿Te gusta? —susurró contra mi piel.
Sólo pude asentir, perdida en la sensación.
Descendió lentamente, dejando un rastro ardiente de besos y caricias hasta que llegó a mi vientre. Su mano encontró la delgada tela de mi ropa interior y la deslizó con facilidad, deshaciéndose de ella con una paciencia que contrastaba con el deseo en sus ojos.
El primer contacto de sus dedos contra mi piel desnuda me hizo contener el aliento. Era suave, delicado… pero cada roce encendía una chispa que amenazaba con consumirme.
Cuando sus labios se unieron a la danza de sus dedos, sentí cómo mi cuerpo se tensaba, arqueándose contra él. Me aferré a las sábanas, perdida en un placer desconocido, dejándome llevar por la intensidad del momento.
—Lancelot… —supliqué entre jadeos.
Él sonrió contra mi piel antes de intensificar el ritmo, llevándome al borde con una precisión que me dejó temblando entre sus brazos.
Cuando el clímax me alcanzó, un gemido ahogado escapó de mis labios, y él no apartó la mirada, como si quisiera ver cada instante de mi entrega.
Se incorporó ligeramente, limpiando el rastro de placer en sus labios con el pulgar mientras me observaba con una mezcla de deseo y ternura.
—Te ves hermosa cuando gimes, aún más cuando mencionas mi nombre… —susurró con una sonrisa traviesa.
Mi rostro ardió, pero antes de que pudiera responder, él se deshizo de la última prenda que lo separaba de mí.
Lo miré con los ojos entrecerrados, mi respiración aún agitada.
—¿Estás segura…?
No dudé ni un segundo.
—Sí… —murmuré sin aliento.
Se acomodó entre mis piernas, su piel contra la mía, su respiración tan entrecortada como la mía. Cuando su cuerpo se unió al mío, sentí cómo el aire me abandonaba por un instante.
Dolió. Pero más que eso, sentí la plenitud de estar con él de la manera más íntima posible.
Él permaneció inmóvil, dándome tiempo, acariciando mi rostro con ternura infinita.
—¿Estás bien? —preguntó con suavidad.
Lo abracé con fuerza, afirmando con un leve movimiento de cabeza.
Poco a poco, la incomodidad se desvaneció, reemplazada por una oleada de sensaciones que jamás había experimentado. Su ritmo, al principio lento y cuidadoso, pronto se volvió más firme, más seguro.
El placer nos envolvió a ambos, ahogando cualquier otra sensación. Sus susurros contra mi oído, sus manos recorriéndome, el calor entre nuestros cuerpos… todo se convirtió en una espiral de sensaciones que nos consumió por completo.
—No creí que tuvieras pensamientos tan… perversos… —bromeó entre jadeos.
Le respondí con una mirada entre desafiante y avergonzada, pero él solo sonrió y se inclinó para besarme con aún más pasión.
Sus embestidas se volvieron más intensas, más desesperadas, hasta que ambos alcanzamos el clímax juntos. Sentí cómo su cuerpo temblaba contra el mío antes de que finalmente se rindiera al placer.
El tiempo pareció detenerse mientras nuestras respiraciones intentaban volver a la normalidad.
Lancelot se separó lentamente, con cuidado, como si temiera romperme. Me miró con una expresión tan suave que mi pecho se llenó de un calor reconfortante.
Se levantó sólo un momento para buscar algo con qué limpiarnos antes de regresar a la cama y envolverme entre sus brazos.
Me acurruqué contra él, sintiendo el latido pausado de su corazón bajo mi mejilla.
Usé su brazo como almohada, rodeando su cuerpo con el mío, dejando que el sueño me reclamara poco a poco.
Si esto era el amor, entonces quería perderme en él para siempre.
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Siempre fuiste tú
Fanfiction(TN) ______ Liones es la hija prodigio de los Reyes de Leones, Elizabeth y Meliodas; siendo hermana gemela del príncipe Tristan quien al nacer tuvo un futuro muy distinto al de su hermano. (TN)____ permaneció durante sus primeros años de vida secues...
