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El ambiente en la escuela estaba lleno de voces y risas. Padres, profesores y alumnos iban y venían por los pasillos decorados, algunos dirigiéndose al auditorio, otros recorriendo las exposiciones de los estudiantes. Koyuki y Hakuji avanzaban con cautela entre la multitud, asegurándose de no llamar la atención.

—Ahí está —susurró Koyuki, deteniéndose al ver a Akaza.

Estaba de pie junto a un grupo de profesores, con una sonrisa relajada mientras conversaba con ellos. Reía de vez en cuando, como si nada en su vida estuviera fuera de lo normal.

Hakuji lo observó con el ceño fruncido. Había viajado hasta Japón para encontrar respuestas y ahora que lo tenía frente a él, la sensación en su pecho no era la que esperaba. Algo en Akaza lo inquietaba. No solo se veía despreocupado, sino que había una cierta liviandad en su expresión que hacía que la sospecha en su pecho se hiciera más pesada.

—No parece alguien que tenga la conciencia sucia —murmuró Hakuji con desconfianza.

Koyuki tragó saliva. —Últimamente actúa como si no tuviera nada que esconder. Pero sé que algo no está bien... Lo siento.

En ese momento, Akaza revisó su reloj y se despidió de sus compañeros. Luego se apartó del grupo y se dirigió a un pasillo menos transitado. Koyuki y Hakuji intercambiaron miradas antes de seguirlo con cautela.

Akaza avanzó con paso seguro hasta el final del pasillo, donde alguien lo esperaba.

Kyojuro.

El rubio estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados y una sonrisa tranquila en el rostro. Akaza se acercó a él con una expresión más suave, más relajada que la que había mostrado con sus compañeros de trabajo.

Hakuji sintió su estómago revolverse. Desde que había llegado, había sospechado que la infidelidad de Akaza no era con otra mujer, pero verlo con sus propios ojos era otra historia.

Kyojuro le dijo algo en voz baja y Akaza soltó una risa breve. Su postura era demasiado cercana, demasiado cómoda. Hakuji entrecerró los ojos, analizando cada gesto, cada expresión. No se tocaban, no había nada que delatara de manera evidente su relación, pero la atmósfera entre ellos era íntima.

Y entonces, ocurrió.

Kyojuro levantó la mano y la apoyó en el brazo de Akaza. Un toque sutil, apenas un roce. Para cualquiera, podría parecer un gesto casual, pero Hakuji supo en ese instante que sus sospechas eran ciertas.

No había duda.

La mirada de Akaza, la forma en que le sonrió con ternura, cómo inclinó ligeramente la cabeza hacia su toque... No era la mirada de un profesor a su estudiante. No era la mirada de un hombre casado con su esposa.

—Mierda... —murmuró Hakuji, cerrando los puños con furia.

Koyuki sintió el estómago revuelto. Su corazón latía con fuerza, como si su cuerpo ya supiera la verdad antes de que su mente pudiera procesarla. La escena frente a ella se sentía irreal. Como si estuviera viendo una película de alguien más.

—Voy a hablar con él —dijo Hakuji, con la voz llena de ira contenida.

Antes de que pudiera dar un paso, Koyuki lo sujetó del brazo con fuerza.

—¡No aquí! —susurró con urgencia. —No podemos hacer una escena en la escuela.

Hakuji respiró hondo, sus músculos tensos por la frustración. Quería confrontarlo en ese instante, gritarle, obligarlo a decir la verdad. Pero Koyuki tenía razón. Este no era el lugar.

—Está bien —murmuró con dificultad. —Pero esto no va a quedar así.

Koyuki apenas pudo asentir. Sus ojos seguían fijos en Akaza y Kyojuro, quienes parecían en su propio mundo.

El rubio sonrió y se inclinó ligeramente, susurrándole algo a Akaza. Este negó con la cabeza, con una expresión de cariño en el rostro.

Hakuji apretó la mandíbula. Era demasiado. Akaza ni siquiera miraba a su esposa con esa ternura.

—¿Cómo pudiste caer tan bajo...? —susurró para sí mismo.

Kyojuro le dio una última mirada a Akaza antes de alejarse, caminando hacia otro pasillo con un paso ligero. Akaza se quedó unos segundos más en su lugar, como si quisiera prolongar el momento, antes de girarse y volver al evento.

Koyuki y Hakuji se quedaron en silencio.

—¿Aún tienes dudas? —preguntó Hakuji en voz baja.

Koyuki no respondió de inmediato. Sus labios temblaban ligeramente, sus ojos brillaban con algo parecido al dolor y la decepción.

No había pruebas físicas. No había besos ni caricias indebidas.

Pero ella ya sabía la verdad.

La sentía.

—No —susurró al final.

Hakuji cerró los ojos por un segundo, conteniendo su enojo.

—Esto no va a quedar así —repitió.

El silencio entre ambos se rompió cuando un grupo de estudiantes pasó cerca de ellos, riendo. Koyuki tomó aire y se enderezó, obligándose a recuperar la compostura.

—Tenemos que pensar bien qué hacer —murmuró, aunque su voz sonaba temblorosa.

Hakuji asintió, aunque dentro de él solo quería hacer que Akaza admitiera la verdad de una vez.

Desde la distancia, Akaza caminaba de regreso al evento con una expresión tranquila.

Pero no por mucho tiempo.

Hakuji estaba listo para sacarlo de su engaño.

Y Akaza no tendría escapatoria.

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ola m perdonan

C q dije q iba  actualizar pero c me fue hehe

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C q dije q iba  actualizar pero c me fue hehe

Me dije a mi misma q actualizaría por mi cumpleaños pero NADOTA y fue el 18 so la m pasé 😭

Los amo de igual manera ‼️

𝑇𝑒𝑎𝑐ℎ𝑒𝑟'𝑠 𝑝𝑒𝑡 || 𝐴𝑘𝑎𝑟𝑒𝑛 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora