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El evento continuaba con su bullicio habitual, risas y conversaciones llenando el ambiente. Padres, alumnos y profesores iban y venían, deteniéndose a mirar las exposiciones o a saludar a conocidos. Pero entre la multitud, había una mirada fija en un solo punto.

Iguro Obanai.

Desde un rincón estratégico del pasillo, observaba en silencio, con la espalda apoyada contra una pared y los brazos cruzados. No estaba allí por casualidad. Desde el momento en que había visto a Kyojuro bajarse del auto del profesor Akaza días atrás, una duda persistente se había instalado en su mente.

No tenía pruebas, pero su instinto le decía que algo no cuadraba.

Y ahora, al verlo interactuar con el profesor en un rincón apartado, lejos de la vista de los demás, su sospecha creció.

La forma en que Kyojuro sonreía con demasiada confianza, cómo sus cuerpos parecían moverse en un ritmo que no correspondía al de un simple maestro y su alumno. No había contacto evidente, no había palabras que delataran nada, pero había algo en la atmósfera entre ellos.

Algo que le resultaba... incorrecto.

Desde su posición, Iguro vio a Kyojuro despedirse de Akaza y alejarse, con ese paso ligero que parecía reflejar despreocupación. Pero él no estaba convencido.

Así que decidió seguirlo.

Mantuvo distancia, moviéndose con cautela entre la gente, asegurándose de no ser descubierto. Kyojuro avanzó por los pasillos con aparente normalidad, saludando a algunas personas en el camino. Pero Iguro no se dejó engañar.

Quería respuestas.

Y estaba dispuesto a vigilar hasta encontrarlas.

𝑇𝑒𝑎𝑐ℎ𝑒𝑟'𝑠 𝑝𝑒𝑡 || 𝐴𝑘𝑎𝑟𝑒𝑛 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora