KAWAAKARI
"El río que resplandece en la oscuridad"
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Parte II
Capítulo XX
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InuYasha había bajado a la mazmorra en cuánto Myoga lo recibió en la puerta. En medio de la penumbra que permitían las antorchas se encontró con el humano que parecía más herido en su miserable idea de la existencia que en el cuerpo. El hombre se quejaba infelizmente de su mala fortuna y del abuso del que era víctima, sin llegar a ver la ironía en su situación si la comparaba con la propia acción que lo convirtió en un objetivo. InuYasha quitó el candado de la puerta hecha de barrotes de acero y la abrió completamente, permitiendo acceso al espacio central en el que se llevaría a cabo el enfrentamiento. El hombre caminó indeciso hasta la puerta, parecía prever que su vida acabaría una vez traspasara esa línea ilusoria ante él. Se quedó ahí, quieto, sin atreverse a cruzar el umbral.
—¿Qué te pasa? ¿Ya no eres tan valiente? —una sonrisa maliciosa se instaló en la boca de InuYasha al decir aquello.
El hombre lo miró y pareció querer retroceder en lugar de avanzar. Quizás, en un recóndito lugar de su mente él pensaba que se podía vivir en aquel calabozo mientras le trajesen agua y comida. InuYasha no estaba dispuesto a ello.
—No te preocupes, tendrás la posibilidad de defenderte. Quién sabe, tal vez ganes —el tono mordaz en las palabras de InuYasha resultaba evidente. Sin embargo era cierto, le daría a este humano la misma posibilidad que le había dado a cada uno de los que pasaban por sus garras.
Caminó sin prisa hacia él. A cada paso que InuYasha daba el hombre retrocedía un poco más, hasta que a su espalda no tuvo más que la pared de piedra fría y húmeda. Ya no había escapatoria. El humano no dejaba de mirarlo, tenía la respiración agitada y en sus ojos InuYasha podía leer el temor. La sangre de las heridas que le hizo al arrastrarlo al lugar se secó sobre la piel creando postillas oscuras y sucias. InuYasha sintió aún más repulsión por el hombre y se apresuró a darle la oportunidad que le había ofrecido. Así fue que avanzó los últimos dos pasos y sostuvo al hombre por una de las muñecas mientras lo escuchaba farfullar una petición de clemencia ¿Sabía este miserable humano lo que era realmente la clemencia?
En ocasiones esas preguntas cruzaban su mente. La humanidad, en todos los años que él llevaba vividos, no le había mostrado más que crueldad y una búsqueda frenética por huir de la forma de vida que conocían. Los humanos eran extraños e incoherentes, creaban su propio caos para luego sufrir en él.
Oprimió la muñeca con algo más de fuerza en tanto, con su otra mano, rasgaba el tatuaje que llevaba en el hombro y que era responsable de ocultar su aspecto hanyou. Pudo ver en los ojos del hombre el temor transformase en terror cuando fue descubriendo la pupila alargada rodeada del iris dorado, las orejas que asomaban por encima de su cabeza y los colmillos fieros en su boca. La mordida que InuYasha le dio en el antebrazo fue limpia, apenas brotaba sangre de ella, del mismo modo en que había sucedido con todos los humanos anteriores. Luego de aquello soltó al hombre que lo miró con pánico y confusión a la vez. Entonces InuYasha retrocedió un paso y esperó.
El proceso de cambio tardó lo mismo que en los anteriores, aunque en cada uno la primera señal de la transformación era diferente. Para este humano el cambio había comenzado por las manos, cuya estructura comenzó a fortalecerse dolorosamente. InuYasha reconocía el dolor del cambio y en ocasiones, cuando los humanos suplicaban la muerte, sentía algo parecido a esa clemencia que le pedían. Sin embargo nunca acababa con el sufrimiento en el momento en que esa idea lo tocaba, él les había ofrecido una oportunidad.
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KAWAAKARI
Mystery / ThrillerKAWAAKARI "El río que resplandece en la oscuridad" Una historia oscura que en medio de una época de cambios sociales explora las sombras de una sociedad y el alma de quienes la habitan. "... Y EL MUNDO OLVIDÓ A TODAS AQUELLAS CRIATURAS QUE LE HABÍA...
