Ausencia

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Seducido por aquel ilusionista mitad hombre, mitad pingüino -con ojos en ascuas y frac de corte chapucero- el público se regocijó al ver a su ayudante trepar por una cuerda invisible que llegaba hasta la bóveda del teatro.
Escéptico ante tamaña alucinación colectiva, saqué del bolsillo mi cámara fotográfica y al promediar la escalada oprimí el disparador. Recién a medianoche ofició el revelado: la cuerda no existía, el sirviente tampoco.

Carlos Begue

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⏰ Última actualización: Apr 11, 2025 ⏰

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