ADONAI

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Adonai iba por el mundo vendiendo las tablas de la ley.
    Las llevabas sobre el hombro y pregonaba:
    - A dié la tabla de la ley, a dié.
   Nunca nadie le compró nada.
   Pero cuando murió, un carpintero que también era hebreo escribió su nombre como escriben los hebreos, de derecha a izquierda. Nunca nadie alcanzó a entender qué quería decir esa palabra escrita sobre la losa con el lápiz de carpintero: IANODA.
  Pero eso sí: nadie se animó a borrarla. Ni siquiera la lluvia.

ISIDORO BLAISTEN

2 VECES BUENO 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora