Extra 11

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En cuclillas y con sus codos apoyándose en sus músculos yacía el joven alfa, enfocando su mirada verde esmeralda únicamente en la persona que yace durmiendo en la cama, aferrado a su ropa muy cerca de su nariz. Oliendo el olor de su alfa.

Nikita solo había salido por un momento, a ejercitarse como todas las mañanas pero el alfa en la cama ya le extrañaba a si sean segundos estando separados. Sigue sin poder estar tanto tiempo lejos de su pareja, se siente inquieto cuando no lo ve y solo se calma un poco si huele su aroma. Es sentirlo juntito a él.

Para este instante ya no es porque necesite las feromonas de Nikita solamente quiero tenerlo cerca, es sentirse seguro quizás por temor a entrar en cualquier momento en labor de parto. Aún falta pero todo podía faltar y era mejor prevenir que lamentar.

‹Le exprese que no debía desvelarse la noche de ayer, que lo mejor era volver temprano a casa pero no quería soltar a la pequeña Caeli (yo tampoco) esa pequeña no es parada nada huraña muy diferente a hermano Maximus.

Ese pequeño solo se deja sostener por sus padres, abuelos y en raras ocasiones por Jacinto, si Jacinto. (A terminado más de dos veces orinado) ¿Por qué será? Ni yo que soy el mejor amigo de Hayden batallo para cargarlo en mis brazos... Sin duda es idéntico a su padre, temperamental y desconfiado.› Sonríe al recordar que Maximus de llenó vómito la leche en la cara de Hayden.

Ese día Nikita si que se pudo reí a más no poder, parecía un gusano retorciéndose en el suelo, disfrutando la expresión de profundo asco en el rostro de su mejor amigo. Sintiendo que de alguna manera su sobrino cobró venganza por todas la bromas que Hayden le había hecho a lo largo de los años. Olvidando que pronto será padre y el ser vomitado en cara no es lo único que le llegué a suceder.

Aunque Nikita no era el único en disfrutar del espectáculo, Jacinto también lo hacía en ese momento solo que él era más discreto al respecto. Sabía lo que Hayden haría si lo descubría riéndose por eso y más era mejor no dejarle saber que disfrutaba de sus desgracias.

—Cariño.—Pasa sus dedos por la frente de Constantine, acariciando ese ligero fruncido que estaba poniendo como si estuviera soñando con algo feo.

Nikita al notar eso prefiero despertarlo a qué se sumerja más en esa posibilidad pesadilla que estaba teniendo el mayor, lo despertó de la más suave y cariñosa manera.

—Mmm.—Sus ojos se abrieron lentamente.—¿Niki?—Bostezó y limpio las lagañas en sus ojos que no le dejan ver correctamente.

¿Está aquí o sigo dormido? Creó que salio hace unos minutos por lo que dudó que esté aquí. Lo quiero tanto conmigo que lo estoy imaginando de está manera... Si me dijeran que yo me volvería de está manera en un futuro mi yo pasado no lo creería, "que ridículo" es lo primero que diría al escuchar tal cosa. Sin embargo, yo he cambiado y no de mala. Ahora tengo a quién llamar familia.

Cuando regresó a casa ya no es un lugar vacío el que me recibí si no que, la calidad sonrisa de mi hombre. Un beso de bienvenida y un abrazo cariñoso mientras me susurra que me extraño al oído. Jamás volveré a sentirme solo ni desear que mis progenitores no me hayan tenido si al final me terminarían abandonado, (ni los conoce) pero ahora les agradezco porque si no estuviera en este mundo no me habría encontrado con mi Niki.

—¿Eres tú?—Sigue con somnoliciensa.—O estoy imaginando cosas.—Susurró.

—No estás imaginando nada, soy yo, tu Niki.—Besa la frente del alfa mayor.—Regrese de correr hace media hora, me duché y salí pero al ver que seguías descansando no quise despertarte.—Desde entonces lo ha estado viendo dormir.

—¿Qué ibas a quedar ahí solo mirándome dormir?

—Sí.—Corre ayudarle a levantarse.—Te esperaría todo el tiempo de ser necesario.—Besa la mejilla del contrario.—Mientras este cómodo no importa lo demás.

Rosa sangrienta [Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora