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En el interior de cierta habitación estába inundada de dos tipos diferentes de feromonas, respiraciones agitadas y creación de melodías que vendría siendo sucias para personas externas sin embargo, para las dos personas involucradas esos sonidos son una grandiosa sinfonía, moviendo sus lenguas aún mas rápido dentro de sus apasionadas bocas.

‹Nos solo nuestras manos estaban impaciente queriendo quitarle las prendas de ropa al otro mientras seguimos besándonos, nuestras lenguas tan se impacientan mas la suya que se impacta suavemente sobre mis dientes, los abraza y hace presión en ellos a la espera de que yo, le de permiso y así poder escabullirse dentro de mí boca, explorar lo que había dentro y como estaba previsto, muy emocionado le di tal permiso ese que los anhelamos porque también quería explorar la suya.

Mi lengua se encontró con la suya al segundo de haber ingreso dándose una calidad bienvenida, se sentía como si hubieran estado esperando este momento porque desde que se encontraron no han parado de bailar... Se siente tan malditamente bien que podría correrme con solo este beso.› Hayden mantenía sus ojos cerrados pero muy seguramente en sus pupilas se forma un corazón, locamente extasiado con la brusquedad y dominación que está ejerciendo el alfa sobre él, eso lo excita.

Cómo era de esperarse, el par de esposos se escabullo de su propia fiesta de matrimonio para irse a dar mucho amor, dejando todo en manos de la otra pareja porque Maximiliano no pudo esperar más y solo alzó en sus brazos a su Omega. Llevándolo directamente a la habitación con más insonorización del lugar por tenía pensado ser ruidoso, soltar gemidos como hacer gemir como nunca antes a Hayden que se atrevio a seducirlo en plena ceremonia.

No podía esperar un segundo mas en no ver lo que Hayden traía puesto y del porque traía algo tan revelador, provocativo como lo era la lencería que supuestamente traía cuando debería de ponérsela hasta que estuvieran en su luna de miel.

—Nmhg~—El labio del Omega quedó atrapado entre los colmillos del alfa.

—¿Te morías tanto por esto que no podías esperar?—Preguntó muy demandante, respirando entre cortado.

—Como no iba a morirme por esto si mi esposa me pone así.—Frota su entrepierna contra el otro.—Con solo verle respirar.—Sigue frotando.—Tu existes y esto que tanto te gusta se emociona.—Sonrío pícaro.

—Nmhg~—Solo nos estamos rozando aún nuestras ropas puestas pero se siente muy bien.

—Sin embargo, te tengo un regaló.—Se quita el corset dejándolo caer a un lado para seguir con los botones de su camisa, desabrochó cuatro solo para mostrar el sujetador de encaje que solo cubre sus pezones.—¿Te gusta tu regaló de bodas, esposa?—Preguntó entre coquetos susurros.—Dejaré que lo metas tan profundo de mí, tanto como gustes.—Mordió el lóbulo de su oreja.

—¿Qué?—No podía creer lo que estaba escuchando o no se si escuché mal por los enloquecidos latidos de mi corazón.

—Sí.—Toma las manos de Maximiliano las que van directo a sus caderas.—Vas tomar la primera vez de esto.—Y la última.—Como lo hiciste con esto.—Vuelve a frotar su virilidad sobre la del contrario.

—¿Estás seguro?—Deja caer su frente sobre la otra, acariciando amorosamente el rostro de Hayden.—No tienes que esforzarte en algo que no quieres, deseas.—Es un hecho que muero por hacerle el amor, pero no quiero que el me lo permita solo por hacerme feliz.—Yo esto feliz con recibirte dentro de mí las veces que gustes, me siento bien porque es contigo a quién amo.

—No me estoy obligado a nada.—Aclara.

Este hombre, mi hombre, alfa, mi esposa, sabe cómo volver locas a las personas, cuando habla de esa manera solo quiero darle vuelta y embestirlo profundo hasta sentir que me estoy derritiendo dentro suyo.

Rosa sangrienta [Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora