Extra 13

1K 155 21
                                        

Nikita estába sin palabras y por más que quisiera decir algo simplemente no salen por la conmoción, alegría, hay un nudo en su garganta que no lo dejá respirar pero no es de sofocación si no que de pura felicidad. Feliz de por fin conocer a su bebé y que su amado Constantine no tuvo ninguna complicación a la hora de dar a luz, todo fue bien, sin sustos.

—C-Constantine.—Tartamudeo.

La larga espera para la pareja de alfa por fin había llegado a su fin, ya estaba en sus brazos ese adorable pequeño que, habían estado ansiando conocer desde hace mucho el par de padres primerizos.

—¿Sí?—Sonríe, mirándo fijamente a su amado alfa.—¿Es bonito, verdad?—Acaricia el suave rostro de su pequeño Aren, estaba siendo amamantado por eso los demás se habían quedado afuera.

Nikita dejó en claro que nadie podía entrar hasta que su alfa le haya dado de comer a su hijo, no iba a permitir que vieran esa parte expuesta del cuerpo de Constantine. Solo él podía deleitarse con tan bonito paisaje luego de que su hijo sea puesto en la cuna.

—¡Nuestro pequeño Aren es precioso!—"El que reina como un águila" ese es el significado de su nombre.

Con grandes lágrimas en sus ojos, empeñando su vista él extendió sus manos y acarició suavemente la mejilla de su hijo. Sus dedos no paraban de temblar mientras sentía la piel suave y delicada de su precioso bebé.

Constantine están ahí, recostado sobre la camilla; muy agotado aún así mantenía esa calidad sonrisa en sus labios. Al igual que Nikita, se siente emocionado, aturdido, pero siempre con su mirada fija en su pequeño Aren.

Sus ojos mantienen ese brillo de pura felicidad mientras ambos con mucho amor susurran; "es lo más perfecto que haya podido ver y es nuestro hijo" En ese preciso instante, el mundo se detuvo para ambos. Solo existen ellos tres, unidos por el amor incondicional que acababa de conocer y empezar.

‹¿Qué es este sentimiento que se desboca fuera de mi cuerpo? Es lo mismo o más de lo que sentí cuando lo escuché llorar en la sala de parto. Fue un llanto tan fuerte que me hizo preocupar, pero los doctores me aseguraron que estaba bien.

Cuando me vine a dar cuenta ya estaba llorando mientras abrazaba a Constantine, veía tan frágil cosita en los brazos de mi amado que temía sostenerlo por miedo a romperlo.

Nos lo quitaron tan rápido que no pudimos apreciar de su hermosura como lo estamos haciendo en este instante: una cosita tan linda y tan parecido a Constantine.› Nikita asegurá que Aren se parece a Constantine, con ese cabello rubio. Sin embargo, Constantine piensa lo contrario, que su hijo se parece a Nikita.

Aunque por el momento no se puede decir a quién realmente se parece, es un recién nacido y su piel sigue rojiza, sus ojos solo se abren ligeramente pero sin duda son de un verde. No sé sabía si con el tiempo cambiaría o se quedarían así aún después de obtener su subgénero.

—Gracias.—Toma asiento junto a su alfa.

Sí, lo que estoy sintiendo es una inmensa felicidad de tener dos seres tan hermosos a mi lado, que amo y me ama sinceramente como lo hará mi pequeño Aren cuando esté grande. Nos amara tanto como nosotros nos amamos.

—Gracias por todo, por traer al mundo un bebé tan adorable como lo es nuestro hijo.—Besa la frente del contrario.—Te amo.

Era ola tras ola de felicidad golpeando suavemente el interior y exterior de Constantine, este último solo podía sonreír y llorar al mismo tiempo. Besando dulcemente los labios de su amado Nikita.

Nikita cubrió con cuido los ojitos de su pequeño para que no vea nada indebido, y el pequeño ni siquiera les estaba prestando atención. Aren está enfocado únicamente en comer, llenar su pancita para luego descansar.

Rosa sangrienta [Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora