Extra 16

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Los invitados y los novios en el altar, murieron de ternura al observar los tres adorables pequeños caminar hacía al altar mientras, van dejando caer pétalos de flores de sus tan pequeñas canastitas. Ansiaban tomarles unas fotos y guardarlas en sus celulares pero eso estaba altamente prohibido, nadie iba andar fotos de sus pequeños bebés.

Si había un fotógrafo para eso, solo él podía tomar las fotos que serán entregadas a Hayden y Maximiliano ya después tal vez, solo después ellos les den una a sus familiares mientras tanto no. Ninguno de los dos quieren que fotos de sus hijos andén de aquí para allá sobré todo, sabiendo que ellos no son personas simples.

No dudan de sus familias y amistades, pero el diablo es diablo y entré los empleados de sus familiares podría haber que otro que guarde rencor por algo y, le robé cualquier información de los celulares.

Por lo tanto, ellos prefieren prevenir cualquier tipo de incidente no por nada su boda es demasiado íntima, solo familia y personas en las que Hayden confía, uno de sus socios para ser mas específico.  Él viajo con su familia dos semanas antes desde el extranjero a este país, para estár a tiempo y no perderse de nada. También es uno de los padrinos de Hayden.

—P-Papá, mamá está viniendo.—Le entregan los últimos pétalos de flores a Hayden y Aren a Nikita.

Aren a penas tiene un año y casi seis meses en cambio los mellizos, ellos ya tienen dos años. Pueden caminan mucho mejor que Aren por lo que, los dos hermanos van al pendiente para que no vaya a caer.

—Bien, ya muero por verlo.—Besa la mejillas de ambos antes de que vayan con sus abuelos.

—Atención todos.—Pidió, Jacinto.—Los novios están entrando, todos guarden silencio, por favor.

Sin duda todos se quedaron en silencio y el par de amigos sin aliento al ver entrar a sus parejas, era como si los rayos del sol se habían movido a su dirección con la intención de deslumbrar su majestuosidad. Hayden sin ser su intención abrió ligeramente su boca, sosteniéndo su pecho mientras la saliva se le volvía agua.

Él estaba profundamente embobado mirando a su futuro esposo vistiendo de blanco con ligeros toques rojos, mejor dicho, su camisa manga larga y ajustada, es de un rojo pálido mientras el pantalón es blanco asimismo el chaleco corset muy pero muy ajustado. Definiendo su cintura como caderas y dándole volumen a sus marcados pectorales.

No solo eso, sobre su cabeza yace un velo entre transparente y hermosamente floreado, rosas rojas. Es un traje inspirado en Hayden en especial el rojo de sus ojos, blanco que es la pureza de su corazón y amor por Maximiliano, hijos.

—No creo poder esperar hasta la luna de miel.—Comento, y trago bastante grueso. Conteniendo sus deseos de correr hacía Maximiliano, abrazarlo y restregarse en tan voluminosos pectorales, trasero.

Maximiliano está igual o peor que Hayden anonadado observando a su sexi omega, sus corazones tiemblan y enloquece cada vez que sus ojos se encuentran. Sonriendo tontamente enamorados, mucho mas nervioso que cuando tuvieron su primera vez.

—No eres el único, amigo.—Comento Nikita limpiando sutilmente las esquinas de sus labios.—No eres el único.

Constantine solo sonrió levemente muy orgulloso del traje que se eligió, un lila claro que bajo la luz del sol se vuelve blanco con matices lilas. A él si que le quedaba ese color, resalta el color de sus ojos, piel.

Ninguno de los dos amigos, no tenían idea ni y ni esperaban que ellos dos, traerían consigo ese velos que no opaca si no que resalta aún mas sus grandiosidad.

—Mi reina.—Beso el dorso de la mano de Maximiliano.—Te vez espléndido, mis ojos están a poco de quedar ciegos ante tanta resplandeciente belleza. ¿Podría bajarle a su brillo para poder seguír mirándole?—Preguntó muy coqueto.

Rosa sangrienta [Finalizada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora