El primer rayo de sol se filtraba suavemente a través de las cortinas de lino beige, pintando de tonos dorados la habitación principal de la enorme mansión.
Todo estaba en calma, demasiado en calma, pensó Mile mientras comenzaba a despertar lentamente, su cuerpo aún perezoso, su respiración pausada, como si no quisiera abandonar la calidez del sueño.
Fue entonces cuando sintió ese cálido y reconfortante peso sobre su pecho. No uno, sino dos.
Abrió los ojos, parpadeando con lentitud, y bajó la mirada.
Allí estaban. Ohm y Ta, profundamente dormidos sobre su torso, acomodados con total confianza y tranquilidad.
Los brazos pequeños de Ta lo abrazaban, su carita apoyada justo encima de su corazón. Ohm, por su parte, tenía la cabeza recostada más cerca del hombro de Mile, con una pierna cruzada sobre la cadera del alfa como si reclamara el territorio. Los dos emitían suaves respiraciones, casi al unísono.
Una risa baja, ronca y divertida escapó de los labios de Mile.
Sus cachorros se habían aferrado a él como si fuera su colchón personal, y francamente, no le molestaba en lo absoluto.
Al contrario, esa escena tan íntima, tan inocente y amorosa, lo llenaba de un calor dulce que le apretó el pecho.
El sonido leve del pestillo del baño lo hizo alzar la vista. Bible salió, ya vestido con su uniforme de trabajo, el cabello aún un poco húmedo por la ducha, ordenado hacia atrás con precisión.
La elegancia natural del Omega hacía que su atuendo pareciera hecho a medida.
Buenos días —dijo Bible en tono suave al ver la escena frente a él, deteniéndose a contemplarla un segundo más.
Buenos días —respondió Mile con voz ronca y adormilada mientras se movía un poco para estirar la espalda, provocando que tanto Ohm como Ta se quejaran entre dientes, frunciendo el ceño sin despertar completamente.
Bible sonrió divertido, acercándose despacio mientras dejaba su mochila sobre la silla más cercana.
Al parecer los cachorros encontraron unas almohadas bastante cómodas —comentó mientras sus ojos se posaban en el alfa que sonreía con ternura.
Sí —respondió Mile con aire resignado pero feliz— Y creo que no podré levantarme hasta que ellos lo hagan— dijo viendo al Omega
Bible asintió con una sonrisa tranquila, sus ojos brillando con un destello de cariño.
Eso te pasa por dejarlos dormir hasta tarde —le dijo mientras se sentaba al borde de la cama, cruzando una pierna sobre la otra con elegancia.
Es que no podía decirles que no —replicó Mile encogiéndose de hombros con dificultad debido al par sobre él— Además, es fin de semana. Pueden dormir hasta tarde— dijo viendo a su Omega.
Los mimas demasiado —dijo Bible, fingiendo un tono de reproche, aunque la sonrisa en sus labios delataba lo mucho que le enternecían esas escenas.
Son mis bebés —dijo Mile con orgullo, acariciando el cabello de Ta—. Es mi deber consentirlos y cumplir cada uno de sus caprichos, sin importar de que se trate— dijo con voz suave.
Bible negó lentamente con la cabeza, aunque no podía borrar esa sonrisa de los labios.
El alfa estaba perdido por los cachorros y eso, lejos de molestarle, le enternecía profundamente.
Iré a trabajar —comentó tras unos segundos de silencio—. Intenté hacer el desayuno, pero tus cocineros no me dejaron, Dijeron que solo debía decirles qué quería, que ellos se encargaban de todo— dijo viendo al alfa— Me sentí muy raro diciéndoles qué hacer y cómo hacerlo— agregó
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Dulce O ¿Papa?
RomanceDónde Bible y su pequeño cachorro llamado Ta van a pedir dulces Dónde Mile ve como sus guardaespaldas le traen a un cachorro
