El silencio antes del asalto

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La noche había sido larga. Tomoe no había dormido del todo, aunque permaneció junto a Marinette, atento a cada movimiento, cada cambio en el aire. El santuario estaba en calma, pero él no se fiaba de esa quietud. Algo lo inquietaba, aunque no pudiera nombrarlo.

Cuando el cielo empezó a aclararse, se incorporó con cuidado, deslizando el brazo para no despertarla. Se acercó a la ventana. Nada fuera de lo normal. Pero eso no lo tranquilizaba.

Detrás de él, Marinette se movió, abriendo los ojos con lentitud.

Marinette: ¿Estás despierto desde hace rato?

Tomoe (sin girarse del todo): No pude dormir.

Ella se sentó despacio, apoyando una mano sobre su vientre.

Marinette: ¿Todavía lo sientes?

Tomoe no respondió, pero su silencio bastó. Marinette se acercó, tomó su mano y entrelazó los dedos con los suyos.

Marinette: Voy a hablar con Midori. Tal vez haya algo que podamos hacer.

Tomoe asintió. No discutió. Solo la miró con esa expresión que decía más que cualquier palabra. Marinette se inclinó y le dio un beso suave en la mejilla.

Marinette: Todo estará bien. Tú, yo... y el bebé.

Tomoe dejó escapar una pequeña sonrisa. No era alivio, pero sí un respiro.

Tomoe: Lo sé. Pero no puedo evitar pensar en lo que podría pasar.

Ella apoyó la cabeza en su pecho, y él la rodeó con un abrazo firme. Por un momento, el mundo pareció más simple. Pero Tomoe sabía que no podía bajar la guardia. No todavía.

Afuera en el jardín: 

El sol ya iluminaba el santuario cuando Marinette se acercó al patio. Midori estaba revisando la energía del lugar con su habitual serenidad. Nanami la observaba en silencio, como si sus pensamientos vagaran por recuerdos antiguos.

Marinette se aproximó con calma. Nanami la miró antes de que dijera una sola palabra.

Nanami: Vienes por tu bebé, ¿verdad?

Marinette (asintiendo): Quiero saber qué viene... y cómo protegerlo.

Midori: La sangre que llevas es fuerte. Pero esta vez no es solo humana, también es demoníaca... y no cualquier demonio. Es la de un kitsune.

Nanami: Un bebé nacido entre una humana y un demonio no sigue las reglas de ninguno de los dos mundos. Su energía será distinta... impredecible.

Marinette (frunciendo el ceño): ¿Y eso qué implica para su desarrollo?

Midori: La energía de Tomoe acelerará la gestación. Tu pequeño crecerá rápido... y con una conexión directa al mundo espiritual. Eso puede alterar más de lo que imaginamos.

Nanami: No puedes tratarlo como un embarazo normal. Porque no lo es. Pero eso no significa que no puedas manejarlo.

Marinette (en voz baja): ¿Y si el enemigo ya lo sabe?

Nanami: Entonces debes asegurarte de que no puedan convertirlo en una pieza de su juego.

Midori: Podemos contener su energía. No bloquearla del todo, pero sí ocultarla por un tiempo. Lo suficiente para que nazca sin interferencias externas.

Marinette (respirando hondo): Está bien. Hagámoslo. No voy a dejar que lo usen. Es mi bebé... y lo voy a proteger.

Después de hablar con Midori y Nanami, Marinette caminaba con la mente más clara. Ya sabía lo que implicaba su embarazo, lo que debía hacer y cómo cuidar a su bebé. No era un embarazo común, pero tampoco era una amenaza... al menos no desde dentro.

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⏰ Última actualización: Oct 03, 2025 ⏰

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