El aire frío de la madrugada se colaba por la ventana de la habitación de Marinette, susurrando promesas de desafíos y resoluciones. Había pasado una noche agitada, llena de sueños inquietantes y visiones borrosas que se desvanecían con la primera luz del amanecer. Se despertó con una mezcla de determinación y nerviosismo, consciente de que el día del eclipse lunar estaba a la vuelta de la esquina.
Marinette abrió los ojos lentamente, sintiendo el calor reconfortante de Tomoe a su lado. Él ya estaba despierto, observándola con una mirada protectora. Siempre era el primero en levantarse, asegurándose de que todo estuviera en orden antes de que Marinette comenzara su día. Como su guardián y futuro esposo, Tomoe se tomaba muy en serio su papel de cuidarla y apoyarla en todo momento.
Tomoe: Buenos días, ¿Dormiste bien? -preguntó con suavidad, acariciando su mejilla-.
Marinette: Buenos días, Tomoe. Sí, aunque fue una noche un poco agitada. -respondió, devolviéndole una sonrisa y tomando suavemente su mano-.
Tomoe se levantó y se dirigió al balcón, abriendo las ventanas para dejar entrar la brisa fresca de la madrugada. El horizonte se teñía de tonos rosados y anaranjados, y el canto de los pájaros anunciaba el nuevo día.
Tomoe: El amanecer está hermoso hoy. ¿Te gustaría salir al patio y meditar un poco antes de comenzar el entrenamiento? -sugirió, sabiendo que a Marinette le gustaba empezar el día con un momento de calma-.
Marinette: Sí, me vendrá bien. Gracias, Tomoe. -respondió, sintiendo una oleada de gratitud hacia él-.
Antes de salir de la habitación, Tomoe se acercó a Marinette y le dio un beso suave en los labios.
Tomoe: Te amo, Marinette. No importa lo que suceda hoy, siempre estaré a tu lado. -le susurró con cariño-.
Marinette: Yo también te amo, Tomoe. Juntos enfrentaremos cualquier cosa. -dijo, sintiendo una renovada determinación en su corazón-.
Tomoe se dirigió a la cocina y comenzó a preparar el desayuno. Sus movimientos eran ágiles y precisos mientras cortaba frutas, batía huevos y cocinaba con esmero. Sabía que una buena comida era esencial para mantener la energía y el ánimo del grupo, especialmente para Marinette.
Mientras Tomoe cocinaba, Marinette se levantó y salió al patio del santuario. Quería aprovechar las primeras horas del día para meditar y aclarar su mente antes de enfrentar lo que vendría. Se sentó en posición de loto en el centro del patio, cerró los ojos y comenzó a respirar profundamente, buscando un momento de paz interior.
A medida que el sol se elevaba, los demás miembros del grupo comenzaron a despertar y salir de sus habitaciones. Adrien, aún con la katana en sus manos, practicaba movimientos precisos bajo los primeros rayos del sol. Sus ojos reflejaban una mezcla de determinación y preocupación. Nanami y Midori ya estaban ocupadas revisando las marionetas y talismanes, asegurándose de que todo estuviera en orden.
Tomoe terminó de preparar el desayuno y llevó una bandeja con comida a Marinette. La encontró en el patio, aún inmersa en su meditación.
Tomoe: Marinette, he traído el desayuno. -dijo suavemente, colocándola a su lado-.
Marinette: Gracias, Tomoe. -respondió con una sonrisa, abriendo los ojos y sintiendo el aroma delicioso de la comida-.
Los dos compartieron un momento tranquilo mientras Marinette disfrutaba de su desayuno. Luego se levantaron y comenzaron a practicar juntos, cada movimiento sincronizado y preciso. La conexión entre ellos era palpable, y su coordinación mejoraba con cada día que pasaba. Tomoe observaba cada uno de sus movimientos, admirando la gracia y fuerza de su prometida.
En ese momento, Tikki apareció flotando cerca de Marinette, con una expresión de preocupación en su rostro.
Tikki: Marinette, ¿estás segura de que estás bien? Has estado muy tensa últimamente. -dijo suavemente, tratando de no alarmarla-.
Marinette: Estoy bien, Tikki. Solo necesito mantenerme enfocada. -respondió, tratando de sonar convincente-.
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Mi Guardian
Fiksi PenggemarMarinette decide dejar a Adrien de una vez por todas, sabe que jamas podria estar con èl y decide mejor seguir adenlante. Un dìa los padres se van de viaje por negocios ella se queda para cuidar la panaderia, Marinette descubre en el atico de la ca...
