—Mikey y Draken se acaban de convertir en padres. ¿Puedes creerlo?
Chifuyu volvió a la habitación de Baji contándole la noticia. El alfa pelinegro necesitaba saber de la noticia, era uno de los mejores amigos de Mikey, si en estos momentos estuviera despierto seguramente estaría contento y como siempre molestando a Mikey.
—Pronto lo conoceré. ¿Cuándo lo harás tú?
El silencio era la respuesta de siempre. Suspiro cansado, sus esperanzas se estaban acabando a pesar de los pocos días que han pasado. Tenía miedo por qué esta situación se posterga más tiempo. ¿Qué haría en caso de que esto durará meses o años? ¿Y si Baji no despierta y le desconectan?
Le daba miedo pensarlo. Y ahora más porque estaba esperando un cachorro. Cabía la posibilidad de que ese cachorro creciera sin su padre, una idea que se negaba a que pasara.
Agarró una vez más la mano de Baji sintiendo una pequeña calidez que le hacía saber que seguía con vida.
—Cuándo despiertes podrás verlo —dijo, refiriéndose al hijo de Mikey—. Seguramente dirás algo como que por suerte el niño no se parece a Mikey o algo parecido. Aunque déjame decirte que el pequeñín se parece a Mikey —se rió de sus propias palabras. Al final terminó por hundirse en su propia broma como si fuera lo único que logra alegrar la habitación en penumbra.
Faltaba algo alegre.
—Mañana traeré flores.
Con su pulgar acarició por última vez la mano de Baji, salió de la habitación con dirección a la habitación de Mikey. Antes de ingresar llamó a la puerta hasta que tuvo luz verde para ingresar a la habitación. Se encontró la escena más adorable que nunca pensó ver a Mikey.
Los nuevos padres están acostados en la camilla mirando al nuevo miembro de la familia con un amor incondicional. La gran felicidad es transmitida en la habitación con mucha devoción, es calidez, es amor; es familia, es algo nuevo que solo juraba traer gracia. Sin embargo, parecía que para que algo nuevo pasara algo malo tenía que suceder primero.
Baji no estaba con ellos, pero el nuevo bebé sí. Agradece que Draken estuviera ahí, junto con Mikey y su cachorro. ¿Pero él? Estaba solo, con un cachorro en su vientre, sonaba egoísta, pero era inevitable no sentir esa impotencia y envidia.
—Hola Fuyu —saludó primero Mikey, su voz era baja apenas audible. Incluso la apariencia era desarreglada hasta cansado demostrando que acaba de dar a luz hace poco.
—Hola chicos —devolvió el saludo recibiendo un asentir de cabeza por parte de Draken.
Con pasos ligeros se acercó observando el pequeño durmiendo entre los brazos de Mikey. El rostro del pequeño reflejaba calma, una serenidad que daba envidia, además de la comodidad de estar rodeado del aroma de sus padres. Sin embargo, su nariz se frunció entre los sueños al captar un diferente aroma en el ambiente.
—¿Quieres cargarlo? —preguntó Mikey. Notó la mirada inquieta del omega.
—No creo que sea buena idea —Chifuyu negó con las manos—. Está dormido. No quiero despertarlo.
—Está bien —dijo Draken—. Si se despierta solo es cuestión de que vuelva a dormir.
Quiso rodar los ojos, como si dormir a un bebé fuera fácil y más si empieza a llorar. Al final con las insistencias de sus amigos terminó cediendo. Con cuidado fue tomando al pequeño, Mikey lo acomodo asegurando que su cabeza se mantuviera sujeta. Chifuyu acercó el cachorrito a su pecho para que sintiera su propio calor. Se veía demasiado pequeño entre sus brazos, esa pequeña criatura tan linda e inocente era lo más adorable que a visto, claro; después de Peke J.
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perfect | Bajifuyu
Fanfiction+。:.゚Un omega con problemas de autoestima, inseguridades, falta de confianza en sí mismo, sintiéndose la persona más horrible del mundo; ese era Chifuyu, todo esto se debía a los abusos que sufría. Baji, un alfa mafioso llegaría cambiando todo eso...
