+。:.゚Un omega con problemas de autoestima, inseguridades, falta de confianza en sí mismo, sintiéndose la persona más horrible del mundo; ese era Chifuyu, todo esto se debía a los abusos que sufría.
Baji, un alfa mafioso llegaría cambiando todo eso...
Sus ojos miraban fijamente el cuerpo amarrado en la silla sin poder moverse mientras la sangre salía y sus lágrimas caían combinándose con la sangre, sus fuertes lamentos resonaban contra las paredes del sótano abandonado. Pareciera que Baji estaba disfrutando de la escena de tortura pero realmente su cabeza se encontraba en otro lugar; y para ser más preciso se encontraba enfocado en Matsuno Chifuyu, recordando la pequeña salida que tuvieron y sus pláticas. Pero lo que bombardeaba su mente eran esos comentarios que le dieron esos idiotas universitarios en contra del omega, y más que el propio omega se insultaba a sí mismo.
Le enojaba saber lo que le pasaba a ese dulce omega bondadoso, quería hacer pagar a todas esas personas que llegaron a insultar o siquiera lastimar a Chifuyu. Él era un ángel que no merecía lo vivido. Así que aunque pareciera imposible le iba hacer ver a ese omega lo hermoso y gran persona que es, y de paso ganarse su confianza y claro que poder enamorarlo al mismo tiempo que él se enamoraba más del menor.
Ahora se tenía que enfocar en eliminar toda esa mierda de la cabeza del omega. Y otra vez el enojo volvió en el al recordar a los idiotas.
— Mátenlo— ordeno Baji dejando de ver al tipo amarrado.
— ¡No, por favor prometo no volver a cometer el mismo error!— suplicaba al escuchar las frías palabras del que era su jefe. Sus lágrimas ahogaban sus palabras, veía a Baji esperando un rayo de esperanza por su parte.
Pero no había ningún rayo de esperanza y más porque estaba enojado con esos universitarios, y esa era su forma de desquitar su enojo; aunque tenía otros métodos pero como estaban ya en eso porque no aprovechar.
— Vendiste droga en territorio enemigo ¿Qué acaso olvidaste que nosotros no nos involucramos en eso? Por tu culpa casi pones en peligro a la pandilla y eso es algo que no se puede perdonar— soltó mientras tomaba la pistola que uno de sus hombres le entrego.
Baji coloco la pistola en la frente del hombre quien sollozaba y rogaba por su vida prometiendo que nunca más volvería hacer lo mismo. Acostumbrado a escuchar los llantos, lagrimeos y suplicas de sus víctimas soltó un suspiro arto -pero que también disfrutaba- y jalo del gatillo acabando con la vida del hombre; la sangre salpico el lugar acompañada de sesos y la silla cayo para atrás ocasionando que un charco de sangre se formara en el piso. Al final fue Baji quien mato al hombre olvidándose de su orden.
Tiro la pistola— Es tu turno Kazutora— hablo dirigiéndose al chico que estaba apoyado sobre la pared mientras presenciaba todo el acto.
— Si déjamelo a mí— Kazutora se encargaba de desaparecer los cuerpos sin dejar ninguna evidencia y también de limpiar el lugar junto a los demás hombres. Kazutora era el vice-capitán de la primera división, así siendo Baji el capitán y su mejor amigo— ¿Vas algún lado?
— Voy a ver a alguien.
— Aah, ese omega— dijo Kazutora. Como buenos amigos que eran se contaban de todo hasta Baji ya le contó a Kazutora sobre el omega que conoció un día y de lo hermoso que era. Kazutora siempre se burlaba de Baji diciendo que parecía adolescente enamorado.
— Si, ya me voy no quiero llegar tarde— veía la hora en su celular y salió del lugar dándole una última advertencia que se ocuparan de todo.
Se apresuraba para llegar a la Universidad de Chifuyu, después de cuatro días en los que no se vieron por culpa del trabajo de Baji que le quito su tiempo, tiempo en el que lo podía pasar con Chifuyu pero para su desgracia no. Estaba emocionado de volver a ver a Chifuyu quien ya quería ver su cara de asombro cuando se encontraran.
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