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Odiar hasta el hastío.

No podía recordar la vez que sentí tanto odio por una persona, quizá nunca sucedió realmente, o quizá fue tan pasajero que no podría describirse como algo intenso qué sobrepasara los límites del hastío. Muchos dicen que mi personalidad va ligada más a la empatía y todo lo relacionado con ello, que mi cerebro de alguna forma bloqueo sentimientos contrarios a ello. Claramente podemos enojarnos, rezongar, sentir envidia, pero cada uno lo guía de diferente manera.

Sin embargo, ¿que me dicen ustedes dos?

Puedo ver a la Elina detrás de la barra de separación manteniendo su vista fija en el partido, esa mirada estoica y mandíbula tensa que formó desde el inicio del partido y qué se fue haciendo más intenso conforme a los remates de Ushiwaka y los bloqueos del pelirrojo con el número 5. Tampoco sé que pensar de esa expresión ilegible de Tsukishima desde que la tensión aumento al tener una clara comparación de lo bueno qué es el Shiratorizawa a diferencia de nosotros.

—Mira, un tipo cualquiera —señala el chico pelirrojo del Shiratorizawa con una sonrisa de burla ante Tsukishima

—No dejes que te afecte —dice Daichi dándole poca importancia al comentario

No pasan muchas jugadas después de eso antes qué Tsukishima detenga uno de los remates del pelirrojo quien había estado demostrando una diferencia de tiempo en su juego que nos había estado fastidiando durante varias jugadas. Tan pronto el balón es bloqueado por él se acerca más a la red con una expresión fría pero tranquila.

—Hola, soy «el cualquiera» —es ahí cuando el jugador del 5 se fija en Tsukishima con irritación —la diferencia de tiempo podra engañar a cualquier otra persona pero no funcionará conmigo, un placer conocerte —deja como aclaración lo poco que se siente intimidado por sus rivales a pesar de la situación

—La pecosa dijo que todos los de primero me molestarían, pero no me dijo que tu serías el que peor me caería, cuatro ojos

—Eso es muy amable, gracias —su sonrisa se ensancha un poco rascándose la nuca con un sarcasmo pasivo

Si, Tsukishima siempre es así.

Al pasar las jugadas y conforme entro y salgo de la cancha me doy cuenta de lo mucho que deseo saber lo qué pasa en la cabeza de ambos, leer sus expresiones en éste juego me ha llevado dedicación después de los resultados en el partido. Elina y Tsukishima, por más qué han declarado una rivalidad no evitan que piense en las similitudes de ambos, sin duda los dos han tenido ésa expresión de rechazo y analítica qué dan miedo, son indescifrables y algo impasibles y aunque se encuentran en lados diferentes del juego parece ser que piensan más de lo normal.

¿Fue esa similitud en su carácter que los hizo llevarse tan mal?

Desde el primer día todos vimos como esos dos se rechazaban constantemente y cómo trabajan en la forma de no coincidir en lo absoluto, ante el más mínimo encuentro se podía sentir la incomodidad en el aire, la inevitable costumbre del rechazo. Hasta ahora no he podido resolverlo pero aún con eso, si me detengo a pensar detenidamente, ambos siempre parecen estar al pendiente del otro o por lo menos queriendo saber la mínima cosa, incluso sus facciones cambian con la mas mínima información del otro y sus rostros al conversarlo rara vez son placenteros.

Aún recuerdo ésa tarde cuando Elina se despidió de todo el Karasuno debido a la Academia Tora. Tsukishima había sido el único que no se había despedido de ella mostrando indiferencia al entrar en el autobús con rapidez para tomar su lugar asignado y colocar sus audífonos llevándolos todo el camino. Lo recuerdo bien porqué se había sentado a lado de ventanilla, con los nudillos sosteniendo su mentón y su mirada fija en la calle permitiéndose sacar un suspiro de alivio conforme la figura de la chica se alejaba dando a enteder que disfrutaba la sensacion de lejanía entre ambos.

"LA APUESTA" (Haikyu!!)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora