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No elegir tambien significa elegir, de alguna manera.

Quiero convencerme de esto, todo se trata de convenceme. La relatividad de la vida, la indecisión que se convierte en el punto de equilibrio, donde el miedo a elegir nos paraliza, pero de igual forma en esta parálisis encontramos la seguridad de la indecisión, aquello que nos permite seguir adelante, sin movernos ni cambiar, y por lo tanto, es ahí donde encontramos la respuesta que no queremos escuchar, que a veces, la indecisión es la elección más valiente, porque requiere coraje para no elegir.

¿Tiene algún sentido lo que acabo de decir?, ¿por que pienso esto?, no hay nada que escoger.

Resoplo frente al espejo del baño sintiendo una tensión en mis hombros, como si la pesadez de lo venidero se estuviera acumulando como algo inevitable. Mis manos tamborilean sobre el lavamanos antes de impulsarme directo a mi habitación dónde las maletas ya se encuentran listas cerca de la puerta, incluso mientras bajo las escaleras puedo ver que Igarashi ya tiene sus múltiples bolsos en la entrada de la puerta mientras Shido aspira la alfombra para dejarlo todo limpio.

—No olvides pasarlo debajo del sofá

—O quizá podrías ayudarme un poco, Satomi

Suspiro tomándo las bolsas de basura en mis manos dirigiéndome a la puerta, el aire fresco de la noche y las ramas crujiendo por el vecindario de alguna manera es reconfortante, diferente a los aire de una gran ciudad como Tokio. Bajo las pequeñas escaleras acercándome al contenedor de basura antes de percibir a una multitud acercándose a la casa, incrédula camino un par de pasos antes de percatar a Nishinoya impulsandose sobre mí en un abrazo apretado.

—¡Mi pequeña!

—Nishinoya... —Chillé sintiendo su mano revolviendo mi cabello con poca sutileza —¿Que hacen todos aquí?

Cuando todos estan cerca ríen en complicidad y Daichi se acerca mi lado con una sonrisa satisfecha dejando que Nishinoya salte sobre mis hombros.

—No creerías que ibas a irte sin antes despedirte, ¿cierto?

—Bueno, es que el partido de esta tarde fue algo intensa, deberían estar descansando..

—No te preocupes, todos nos relajamos un par de horas antes de venir —dice levantando las bolsas en sus manos —además, trajimos algunos aperitivos y no te preocupes, todos limpiaremos al terminar, ¿cierto chicos?

—¡Sí! —responden todos al unísono con entusiasmo

Mis ojos se desplazan por todos los presentes incluso Kageyama esta aquí, pero no Sugawara ni Tsukishima, tampoco parecen estar en la calle u otro extremo del lugar.

—Bueno pasen, a los de adentro tambien les vendría bien un poco de comida —sonreí para caminar junto a Kiyoko y Yachi.

Siempre creí qué desde el momento en que me fui a Tokio el muro se entendería entre los chicos y yo, y que  con el pasar del tiempo la amistad y conexión creada iría desapareciendo quedando cómo simple recuerdo, pero ahora viéndolos entrar a la casa con el mismo entusiasmo del pasado puedo darme cuenta de lo equivocada e insegura que me sentí del lazo creado entre nosotros, la debilidad estaba solo en mí, y quizá la que en realidad debía replantearse el tipo de fidelidad que tiene sobre ellos soy yo.

Y es así como de un momento a otro la sala está llena de gente, todos charlando y riendo mientras se sientan en el suelo o en los sofás, incluso Igarashi sonríe de forma natural conversando con las chicas de una forma demasiado animada para su gusto. Por su lado, Shido ya familiarizado con los chicos ríe y bromea junto a Asahi observando a  Nishinoya y Hinata compitiendo sobre quien se lleva mas palitos de pescado a la boca y a su lado Daichi los regaña con autoridad.

"LA APUESTA" (Haikyu!!)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora