Nunca dimensioné el peso de su influencia, ni el caos que traería consigo.
Iniciar los días en Tokio eran rutinarios, pero despertar en la Academia Tora parecía algo muy diferente. La dirección del sol, el aire, los sonidos de afuera no tenían ninguna similitud con la tranquilidad de Sendai. Regresar debería significar un respiro de tranquilidad, ánimos de seguir trabajando, diversión con los demás chicos y disfrutar de la comida deliciosa.
Pero hay una inquietud que no me suelta.
Observo a Tarek doblando las sábanas de su cama una vez que se ha vestido para iniciar el día, su seriedad y la concentración que pone en cada una de las cosas más simples me hace reír y volver a la normalidad. Termino de ajustarme las agujetas y me reincorporo para estirarme un poco antes de que él termine.
—¿Bajamos a desyunar?, hoy habrá Taiyaki —Tarareé agitando mi teléfono con el menú del día.
—Ya voy —resopla con cierto toque divertido
Una vez que estamos abajo caminamos juntos hacia nuestra facultad cruzando el pasillo de cristal con los chicos de equitación afuera. Tarek no para de enviar mensajes en su teléfono con una expresión más animada, frunzo el ceño y golpeo su hombro sin decir nada.
—¿Los entrenadores aceptaron que las chicas llegaran a los entrenamientos? —pregunta sin separar la mirada de la pantalla
—Lo hicieron, no vieron problema en ello después de que nosotros nos colamos sin permiso a la semana femenil, solo dijeron que nos llamarían después para darnos un aviso importante
Tarek ríe más interesado en la conversación, guarda el teléfono en su bolsillo antes de llevar sus manos directo a la nuca con un gesto sancarron, ambos sabíamos que ésos avisos rara vez eran buenos.
—Y yo que pensaba tomar un descanso esta semana —suspira aceptando con pesadez —Por cierto, ¿Satomi está de mejor humor?, sospeché que se enojó de tu amistad con alguna de las chicas del KUROBE
Incluso si lo niego la risa nerviosa e incrédula sumada a mi nerviosismo delata lo que es verdad. Para todo el cuerpo estudiantil de nuestra facultad no es un secreto que existe cierta tensión y química entre Igarashi y yo, pero ninguno de los dos ha declarado algo distinto o formal, se queda en eso, el mero coqueteo, miradas y roces que nos hacen reaccionar de la cercanía del otro.
—A estas alturas ya debió pasar algo entre ustedes —inclinado hacia mí sin detener los pasos veo su mirada coqueta, lo empujo levemente y él se recompone alzando las manos en señal de rendición, sabe que no diré nada
Tonto.
Dentro de nuestro círculo más cercano Satomi y yo estamos en los 19 años y los demás varían en edad, cosa que nos da ciertas libertades, pero si algo sé es que la Academia Tora se enorgullece de su máximo sistema de seguridad para proteger y vigilar a sus alumnos evitando contactos innecesarios. Pero fuera de éso nunca se me ha pasado por la mente ofender a Igarashi con algo tan burdo.
No sería yo, nunca lo he sido. Con Igarashi, lo poco que existe se sostiene
precisamente en eso; en no forzar, no exigir, en no convertir la cercanía en una deuda, si todo este tiempo hemos jugado esta tontería al menos tengo la certeza de que ella lo ha decidido, nos divierte y al mismo tiempo sabemos que es inocente. Si alguna vez pasa algo entre nosotros, será porque ella lo decide, no porque yo se lo pida.
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"LA APUESTA" (Haikyu!!)
FanfictionElina Hibarida se adentra a su segundo año escolar en la Preparatoria Karasuno de la Prefectura de Miyagi en Sendai donde rápidamente busca convertirse en la Manager del Equipo Masculino de Voleibol. Habilidosa en el deporte busca mezclarse entre pe...
