Después de la charla con su tío y de vagar un rato más por la casa, Valentina decidió subir finalmente a su habitación para intentar conciliar el sueño. Pero antes, pasó por la habitación de Santiago. Abrió la puerta con suavidad, y la imagen que encontró le llenó el pecho de ternura.
Su hermanito dormía profundamente, enroscado junto al pequeño Becco, que reposaba como un peluche entre sus brazos. El cachorro, con su patita vendada, se veía tan cómodo y protegido como el niño. Verlos así, respirando al mismo ritmo, la hizo sonreír con los ojos vidriosos. Ese perrito había llegado en medio del caos, y sin embargo, trajo calma a su hermano, a ella, a todos.
Cerró la puerta con cuidado y siguió hasta su habitación. Abrió con sigilo, esperando encontrar a Juliana dormida. Pero no. La luz cálida de la lámpara iluminaba suavemente la silueta de la morena, sentada en la cama, usando una de sus camisas, con el cabello suelto y el celular entre las manos.
Juliana alzó la mirada apenas la vio, dejando el teléfono a un lado. Le sonrió con ternura y le hizo un gesto con la mano, invitándola a recostarse sobre sus piernas. Valentina no lo dudó. Caminó hasta la cama en silencio, se quitó la sudadera y se deslizó entre las sábanas, apoyando la cabeza en el regazo de Juliana como si ese fuera su refugio más natural.
—Perdón si te desperté —murmuró, cerrando los ojos al sentir sus dedos enredarse con suavidad en su cabello.
—Estaba despierta desde hace rato. Cuando no te sentí a mi lado, me preocupé —respondió Juliana, inclinándose para besarle la frente—. ¿Estás bien?
—No he podido dejar de pensar. Todo se mezcla en mi cabeza. Siento que voy a mil por hora.
Juliana deslizó la mano desde su cabello hasta su mejilla, acariciándola con el pulgar.
—Es normal, mi amor. Esta noche fue dura… nos enteramos de muchas cosas.
—Lamento que tu primera noche con mi familia haya estado llena de caos. No quería que fuera así —susurró Valentina, con los ojos aún cerrados.
—Shh… —Juliana se inclinó un poco más, pegando sus labios a su sien—. Lo importante es que estamos juntas. Somos un equipo, ¿lo olvidaste?, ademas se que les cai muy bien.
Valentina suspiró, dejándose envolver por su calor.
—Santi te adora. Mamá estaba encantada contigo, mi tío igual… incluso León.
Ese último nombre se le escapó en un suspiro seco, cargado de contradicción. Juliana lo notó y, en vez de decir algo, bajó la cabeza para besarle lentamente la mejilla, luego la mandíbula, como si con cada roce borrara una parte del dolor.
—Va a tomar tiempo —susurró—. Pero no estás sola. Eva y Mateo van a ayudarte, sí necesitas alguna otra cosa legal , sabes que Lucia también es abogada y seguro ayudara a los chicos, yo voy a estar ahí, a tu lado. Lo vamos a resolver.
Valentina asintió despacio.
—Lo que más me duele es en quién confió… Miguel Montero fue quien más daño me hizo cuando ocurrió lo de Verónica. Me humilló públicamente. Me llamo asesina. Drogadicta, tuve que pasar meses haciendo pruebas después de cada carrera, tuve que ver como Leon dejo de confiar en mi, tuve que alejarme de mi hermanito y de mi mama. Y ahora tambien Isabella está dentro de mi equipo. En Yamaha. En mi casa. Todo por lo que he trabajado durante años, se puede ver manchado por mi padre y sus socios.
—Te entiendo —murmuró Juliana, rozándole los labios por la frente—. Y me duele también. Porque sé cuánto te costó ganarte tu lugar. Lo que te dijeron, lo que te hicieron callar. Pero tu seguiste. No te quebraron. Y ahora vas a demostrarles que no pueden destruirte. No con mentiras. No esta vez.
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OUR LOVE RACE
FanfictionJuliana Valdés es la nueva corredora de Redbull Racing en la temporada 2023 de F1 y la única mujer que ha logrado llegar a la categoría reina del automovilismo después de décadas, con 20 años es capaz de domar un auto que corre 300 de kilómetros po...
