Capítulo 56: La caja de los secretos

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   Conduzco de camino a casa de Niall nerviosa y enfadada al mismo tiempo. Tengo que hablar con él sobre sus límites en mi vida, porque sigue siendo mía.
   Al fin llego a su calle, llena, como de costumbre, de coches miles de veces más lujosos que el mío. Me aparco como puedo entre un Mercedes y un BMW y me bajo del coche secándome el sudor de las manos en los vaqueros. Me dirijo al maletero y saco todo mi equipaje a duras penas, resbalándome con el hielo creado en el asfalto.
   Cierro el coche llevando la llave agarrada con los dientes y me dirijo caminando como un pato hasta la puerta de Niall. Toco el timbre con el codo y espero a que el rubio abra, a punto de caerme al suelo.
   Tras lo que parece una eternidad, Niall abre la puerta, recibiéndome vestido con unas bermudas hasta las rodillas y sin camiseta. Genial, por culpa de sus abdominales y sus brazos musculados conseguirá que me caiga:
-¿Puedo pasar?-pregunto tambaleándome.
   Niall se aparta, y como me imaginaba, no me ayuda con el equipaje. Sigue enfadado.
   Dejo todo en el suelo y cierro la puerta de la entrada. Ya lo ordenaré todo después, si es que me quedo.
Me quito el chaquetón y lo cuelgo en el perchero. Sigo a Niall de brazos cruzados hasta el salón y me siento en el sofá frente a él:
-Gracias por esta bienvenida tan calurosa-espeto cruzando las piernas.
-¿Querías que te lamiera la cara después de lo que ha pasado?-responde levantando la voz.
-No ha pasado nada. Nada excepto el numerito que has montado en American Appareal-musito con los ojos en blanco-. Encima que me estaba comprando un vestidito nuevo para ti...-añado con sonrisa pícara.
-¿Podrías dejarte de bromitas? No estoy de humor ahora mismo.
-¿Y qué quieres que haga? ¿Que me ponga a romperte los muebles?
   Niall se levanta del sillón y se lleva las manos al pelo, despeinándose. ¿No podría ponerse al menos una puta camiseta para que me pueda concentrar?
   Camina de un lado a otro del salón con las manos en la cintura y titubeando por lo bajo. Lo sigo con la mirada mordiéndome el labio. "No sueltes nada guarro sobre sus abdominales", me avisa mi subconsciente:
-¿Puedes dejar de moverte? ¡Me estás mareando!-exclamo acercándome a él-. ¡Y ponte una puta camiseta! ¡Tus abdominales me desconcentran! -y solté el comentario.
   Niall se da la vuelta, pero diviso la sombra de una sonrisa en su cara. ¡Ha sonreído! Me acerco a él por detrás y le rodeo la cintura con los brazos:
-No quiero discutir, por favooooor-suplico alargando la "O".
   Niall se gira hacia mí y me agarra por la barbilla:
-No se puede tener una discusión seria contigo, nena.
   Me agarra del culo y me separa del suelo, yo rodeándole la cintura con las piernas:
-Si quieres tener una discusión seria conmigo, no me recibas sin camiseta.
   El rubio sonríe pícaro y al fin junta sus labios con los míos. Le dejo paso a su lengua, que se entrelaza con la mía desesperadamente:
-Una última cosa-susurra en mi boca-. Ni se te ocurra utilizar el dinero que te dio Zayn. El único que puede darte dinero soy yo. Eres mía.
   No sé cómo se ha enterado de eso, pero pongo los ojos en blanco y le obligo a callarse con un beso. Parece que he conseguido aplazar la discusión unos días.
   Niall me baja al suelo y me agarra de la mano hasta el recibidor:
-Subamos tus cosas-indica agarrando una de mis maletas.
   Observo mordiéndome el labio cómo se notan sus bíceps al flexionar los brazos. Oh dios. "Relaja la pelvis, Leslie", me avisa mi subconsciente de brazos cruzados.
   Agarro mi otra maleta y mi bolso y subo por las escaleras detrás de Niall mirándole el culo. Vale, ya, debo parar. Me estoy volviendo demasiado pervertida.
   Llegamos a la habitación de Niall, y el chico empieza a dejar mis maletas junto al armario. Me quita mi bolso y mi otra maleta de las manos y los deja junto al resto del equipaje:
-Tengo que ducharme, ¿vienes?-me ofrece Niall con una sonrisa pícara.
   La verdad es que tengo muchas ganas, pero debo hacer algo:
-Debo revisar unas cosas del equipaje, y me duché antes de venir.
-Está bien, pero esta noche no te libras.
   Pongo los ojos en blanco y Niall me da un corto beso en los labios. Sale de la habitación y cierra la puerta tras él.
Una vez que escucho el agua de la ducha correr, me dirijo al armario de Niall y rebusco en él algo que me ayude a saber de su pasado. Aquí no hay nada. Llevo planeando hacer esto durante toda la tarde.
   Me dirijo a su escritorio y rebusco en los cajones, pero sólo encuentro lápices, bolígrafos y papeles inservibles. Como tercera opción, miro en los cajones de la mesita de noche. Es la única opción que me queda. Espera... esta carta... Agarro el sobre con cuidado y leo lo que pone:

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