The winner takes it all

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Hola! 

Después de meses he vuelto al fic 🥳

¿Cómo están mis queridxs lectorxs?

Ya extrañaba mucho estar por aquí 🥹🥹 para quienes leen mis otros fics sabrán que he tenido meses muy difíciles y con muchos cambios. Afortunadamente me he ido recuperando de a poco del golpe emocional y he recuperado poco a poco la inspiración para escribir ❤️

Muchas gracias a quienes me pusieron mensajitos de ánimo, me ayudaron mucho.

Buenos, no lxs entretengo más, se que quieren saber que es lo que pasará en el capítulo de hoy así que nos leemos más abajo.

Pequeñas notas antes de empezar:

El capítulo de hoy no se centra en ninguna pareja, sino en los más cercanos a Jesús

• La personalidad de los personajes biblicos está basada en las series: The Chosen y Moises y los diez mandamientos

• Canción: The winner takes it all de ABBA, se que la canción habla de una separación, pero me obsesione demasiado con ella y prácticamente inspiró este capítulo 

🦋🦋🦋

I don't wanna talk
About things we've gone through
Though it's hurting me
Now it's history

I've played all my cards
And that's what you've done too
Nothing more to say
No more ace to play

José Caifás sabe que no es perfecto, que toda acción tiene consecuencias y que no es ningún santo.

Cuando era joven, creía que había sido bendecido por Dios. Nació con privilegios dentro de una familia llena de sabiduría y amor por su cultura.

Su padre fue un escriba bajo las órdenes directas del sumo sacerdote Anás dentro del templo de Jerusalén, en aquel entonces el recinto más importante del pueblo de Israel.

Creció como un amante de la literatura, del conocimiento y de su Dios; un amor sincero, de esos que solo un niño que va conociendo el mundo puede tener.
Entonces su padre fue apresado por los romanos cuando se negó a aceptar la supremacía del César, cuando los maldijo asegurando que pronto el Mesías llegaría a liberarlos a todos.

Su padre murió, y su madre le siguió no mucho después, enferma de desamor. Posiblemente Caifás habría terminado siendo un huérfano a la voluntad del pueblo, de no ser por Anás, quien lo tomó bajo su protección.

Con el sumo sacerdote aprendió sobre religión, el temor a Dios, las leyes que regían a su pueblo, las verdades tras los escritos y a amar la sabiduría. Lamentablemente también aprendió lo que era tener poder sobre los creyentes, la importancia del dinero, de los contactos, de la palabra y del egoísmo necesario para imponerse sobre otro.

Caifás se convirtió en un joven curioso; visitó pueblos israelitas y también se nutrió de culturas extranjeras para aprender a diferenciar a los suyos de los paganos. Egipto, Grecia, Roma y muchos imperios más fueron visitados por él. Se hizo de amigos y de poder, lo que le permitió suceder a Anás como sumo sacerdote, contrayendo matrimonio con su hija, a quien amó desde joven.

Para Caifás todo fue mejor. Se convirtió en un hombre poderoso, amante de la historia de su pueblo, pero más inteligente que su padre, ganándose el favor de los romanos. Tuvo que ceder parte de sus ganancias al Imperio, sí, pero todo era con un propósito: mantener la paz entre naciones... o eso se decía a sí mismo cada vez que subían más y más los intereses.

Y entonces, Jesús llegó.

Al principio creyó que, como Juan el Bautista y otros predicadores, era solo un personaje más fingiendo ser profeta para atraer a las masas y obtener poder. Ingenuamente pensó que solo sería uno más del montón, con seguidores por aquí y por allá, que al final moriría ante los romanos por sus propias palabras, obligando a sus discípulos a dispersarse y que todo seguiría como siempre.

El terapeuta del Valhalla Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora